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Publicacions:
ressenyes sobre llenguatge i comunicació
Selección de reseñas
sobre lenguaje y comunicación
Las reseñas de Xavier Laborda reproducidas han aparecido en Cuadernos de Pegagogía, Gausac y Tonos digital, entre otras
cabeceras.
Índice de los autores y de
las obras recensionadas
José María Valverde, El arte del
artículo (1949-1993), Barcelona, Universidad de Barcelona, 1994.
David Crystal, Enciclopedia
del Lenguaje de la Universidad de Cambridge
Fernando Lázaro Carreter, El dardo en la palabra
Gloria Hervás Fernández, La comunicación verbal i no verbal
María Victoria Reyzábal, Diccionario de términos literarios (I y II)
Emilio Sánchez Miguel, Comprensión y redacción de textos
Michael Billig, Arguing and
Thinking: A Rhetorical Approach to Social Psychology
José Antonio Marina, La selva del lenguaje: introducción a un
diccionario de los sentimientos
José Antonio Marina, Marisa López Penas, Diccionario de los sentimientos
Revista semanal Viari. Revista exclusiva dels FGC
Periódico gratuito Barcelona y m@s
Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi
Solé i Camardons, Diccionari
de Sociolingüística
Antonio M. Bañón, Discurso e
inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social
Rosa Vallverdú, Raimon Pavia, Diccionari de
citacions catalanes
Hubert L. Dreyfus, Acerca de Internet
Luis Cortés y Mª. Matilde Camacho, ¿Qué
es el análisis del discurso?
Ruth Wodak y Michael Meyer,
Métodos de análisis crítico del discurso
Teun van Dijk, Racismo y
discurso de las élites.
Dominación étnica y
racismo discursivo en España y América Latina
Natalia Fernandez Diaz, La
violencia sexual y su representación en la prensa
Ariadna Luis i Vidal-Folch y Azucena Palacios Alcaine, Lenguas
vivas en América Latina, Tonos
Digital, 7 (VI-2004).
J. Collins y R. Glover,
Lenguaje colateral. Claves para
justificar una guerra, CLAC, Círculo de Lingüística Aplicado a
la Comunicación, 15 (IX-2004). http://www.ucm.es/info/circulo/no19.
Alejandro Arribas, El
laberinto del comensal,
CLAC, Círculo de Lingüística Aplicado a la Comunicación, 15 (IX-2004). http://www.ucm.es/info/circulo/no19.
Rosa
Artigas, Joan Bellés, Maria Grau, Tipotext. Una
tipologia de textos de no-ficció, Lingüística en la red, http://www2.uah.es/linred (25-10-04).
Carles Ros (1770), Ràro
Diccionario Valenciano-Castellano, ùnico y
singulàr, de voces monosylabas, CLAC, Círculo de Lingüística
Aplicado a la Comunicación, Ciencias de la Información. Universidad Complutense
de Madrid, 20 (XI-2004). www.ucm.es/info/circulo/no20.
José Antonio Hernández Guerrero y María del
Carmen García Tejera, El arte de hablar. Manual de Retórica
Práctica y Oratoria Moderna, Revista digital CLAC, Círculo de
Lingüística Aplicado a la Comunicación, Ciencias de la Información. Universidad
Complutense de Madrid, 20 (XI-2004). www.ucm.es/info/circulo/no20.
Reseña de El lenguaje de la
comunicación (Joan Mulholand) y Tècniques de negociació i resolució de
conflictes (Carles Mendieta i Suñé)”, Tonos Digital,
8 (XII-2004) 1-4. www.um.es/tonosdigital/znum8.
Jacques Maurais y Michael A. Morris, Languages in a Globalising World,
Lingüística en la red, Universidad de Alcalá de Henares. www2.uah.es/linred (01/12/04).
El arte del artículo (1949-1993)
José María
Valverde
Barcelona,
Universidad de Barcelona, 1994 (260 pág.)
Son cuarenta y cuatro años de publicar artículos en revistas y
periódicos. El tesón y el dominio de José María Valverde en el arte del
artículo deparan al lector una magnífica lección de escritura y de reflexión
que exhibe lo mejor de la cultura: agilidad, profundidad, actualidad y
amenidad.
La edición de El arte del
articulo (1949-1993) recoge los materiales periodísticos seleccionados por
el autor y agrupados en seis secciones, según un criterio cronológico, en
parte, y de afinidad temática, en segundo lugar. La primera sección,
relacionada con su estancia como profesor en Roma de 1950 a 1955, contiene
artículos de fina descripción de estampas italianas. Entre estos escritos
también hallamos trabajos de crítica literaria, como el de la valoración a la
baja de T. S. Eliot. La siguiente parte cubre hasta 1977, en la que encajan sus
etapas de catedrático de Estética en la universidad de Barcelona y también,
tras su dimisión por razones políticas, de docencia en universidades
canadienses.
Tras la muerte del dictador Franco, José María Valverde recupera su
cátedra de Barcelona en 1976. Entonces comienza esa nueva etapa escribiendo
sobre la universidad que dejó y la que encuentra. Al poco, de la mano de
Lorenzo Gomis, director de El Correo
Catalán, publica una columna semanal. Bajo el epígrafe “Paréntesis” y,
luego, “El uso de la palabra”, Valverde realiza una tarea intensa, homogénea,
en la que sobresale el compromiso en el lector medio y las inquietudes teóricas,
morales y poéticas del autor. Completan la obra dos secciones más con reseñas,
ponencias y artículos de diverso calado.
En el centenar de artículos recogidos en el presente volumnen
descolla una constante, “la conciencia del lenguaje” como ámbito que “puede y
debería llevar a la conciencia de todo”, en palabras del propio autor. Y, desde
ese punto de vista, destaca un ejercicio crítico, contra corriente y con el
valor de la anticipación, a menudo, como sucede con las críticas de la
filosofía analítica, la obra de Heidegger, el estructuralismo y la
de(s)construcción derridiana. Su crítica no se arredra ni se detiene ante
escuelas ni celebridades. Y con ella arremete contra falacias que pasan por
legales, como la sinceridad (“nada ha engañado tanto como la sinceridad”), la
oscura historia de la ciencia (“su progreso ha ocurrido a fuerza de herejías y
destrucciones”) o la retórica (“tanto se ha hablado mal de la retórica… sin
darse cuenta de que esto no era más que otra retórica”).
Pero estos ejemplos deslumbrantes no han de hacernos olvidar otro
rasgo característico del maestro y magnífico escritor, cual es el humor. Un
humor a veces hecho de fina ironía. Otras veces, con la jocundia de la chanza,
tan propia de quien se reconoce “drogadicto del chiste”, que igual aplica al
derecho que a la religión, sin dejar de lado tampoco la cultura. He aquí un
apunte de su humor, en una situación de la vieja España franquista, impreganada
de un rancio catolicismo:
En una tanda de
ejercicios espirituales, especialmente destinados a las “fuerzas vivas” de una
capital de provincia, se presenta un señor oscuro que advierte: “Yo vengo a
hacer los ejercicios en representación del señor gobernador”.
La lectura de El arte del
artículo permite conocer una admirable labor de estética literaria y de
preceptiva periodística. Pero también, da ocasión al lector de hallar una
compañía impagable es esta voz que le habla desde las páginas. En este libro de
artículos tiene el lector la garantía de conocer el discurrir de la biografía
intelectual de un escritor que ejerce un magisterio amable en el trato y, a la
vez, generoso por esa entrega sin freno de ideas y de razones, de erudición y
de sentido del humor, de afecto y sentido del deber intelectual.
El
habla: millares de respuestas
Enciclopedia del Lenguaje de la Universidad de Cambridge
Crystal, David
Taurus, Madrid,
1994 (475 pág.)
La Enciclopedia del Lenguaje
es una obra que, desde su edición inglesa en 1987, ha suscitado elogios de los críticos
y un enorme interés de los lectores. La obra dispone, en 475 páginas bien
aprovechadas, setenta y cinco capítulos agrupados en once secciones, que dan
una respuesta precisa, actual, clara e incluso amena a esa realidad inagotable
que es el lenguaje. La obra consigue este espléndido resultado porque considera
la comunicación y sus códigos en toda su amplitud, complejidad y capacidad de
influencia. Social.
David Crysta (1941), su autor, es un lingüista conocido por su
enorme capacidad de trabajo y de síntesis, así como por su deseo de plantearse
preguntas que interesan al gran público. Una prueba más de que halla respuestas
satisfactorias y sugerentes se brinda en la presente publicación.
A pesar de su título, la Enciclopedia
del Lenguaje es, en realidad, un “embrión de enciclopedia”, tal como la
define Crystal. La obra consiste en un curso de introducción y profundización
en los problemas principales sobre el lenguaje. Su contenido no está organizado
en orden alfabético sino temáticamente. Versa, por este orden, sobre la
comunicación y las lenguas, los contextos, la historia y la estructura. Merece
destacarse el excelente uso de los recursos gráficos y expositivos propios de
este tipo de obras de referencias. Las ilustraciones, los recuadros y esquemas,
y una articulación de textos breves que exploran aspectos diversos y
complementarios de las materias, bastan para asegurar al lector un provecho
considerable. Los apéndices del glosario, el cuadro de las lenguas del mundo,
la bibliografía y el de términos, permiten un uso ágil y selectivo.
Crystal agrupa los contenidos, como hemos indicado, en torno a once
secciones o partes. Comienza comentando el fondo de algunas ideas populares
sobre el lenguaje (parte I). Destaca los factores que crean identidad en los
hablantes, sea psicológica, étnica o contextual (parte II). Describe la
estructura de la lengua, según sus niveles gramatical, semántico y pragmático
(parte III). Atiende luego al medio físico del lenguaje y las actividades de
hablar y escuchar (parte IV), leer y escribir (parte V), signos y visión (parte
VI). Una sección fundamental cubre el campo de la adquisición infantil del
lenguaje (parte VII) y otra muy breve apunta cuestiones de cognición y
trastornos del lenguaje (parte VIII). Las tres últimas partes están dedicadas a
las raíces y prácticas de las lenguas en el mundo. A saber, el número de
lenguas existentes, con su censo de hablantes, las familias de lenguas y su
evolución, o el caso especial de las lenguas criollas (parte IX); los problema
sociolingüísticos derivados del multilingüismo y la planificación
institucional, el ejercicio de la traducción e interpretación o el aprendizaje
de idiomas (parte X); por último, se reservan unas páginas a sistemas de
comunicación humana y animal, y a una escueta crónica de la lingüística, desde
la India remota y la Grecia clásica hasta hoy.
Es conveniente aclarar que, si bien David Crystal es lingüista, su
trabajo no se encierra en un estudio y en una selección de interés puramente
lingüístico. En realidad, el autor despliega una concepción tan sólida
teoréticamente como asequible y significativa para muchas lectores. La
aproximación de Crystal es de tipo antropológico, si se entiende esta etiqueta
de modo amplio; el lenguaje como una faceta básica del individuo y de sus
comunidades. De ahí que cualquier capítulo de la obra intente responder a
preguntas que se hacen educadores, especialistas y hablantes que sienten la
curiosidad y la fascinación por el habla, por el instrumento de exploración y
de edificación de lo que es la identidad personal y la realidad social.
La calidad original de esta obra de consulta se acrecienta con su
traducción al castellano. El lingüista Juan Carlos Moreno, al frente de su
equipo, ha realizado una brillante labor no ya sólo de traducción sino también
de adaptación, de acuerdo con los intereses del lector de habla hispana. El
resultado es una obra enriquecida con referencias y ejemplos del español
peninsular y americano. Esto la convierte en una obra felizmente proyectada al
mundo cultural con el que comercia la lengua.
El dardo en la palabra
Fernando Lázaro Carreter
Barcelona,
Círculo de Lectores, 1997; 757 pág.
El libro recopila más de doscientos de artículos que Fernando
Lázaro Carreter, eminente filólogo y, desde 1991, presidente de la Real
Academia, ha publicado a lo largo de veinte años en diarios españoles y
americanos. Su título, El dardo en la
palabra, es el mismo que encabezaba la columna en la que aparecieron los
artículos, que “nacieron como un desahogo ante rasgos que deterioran nuestro
sistema de comunicación”, manifiesta el autor en el prólogo. Comenzaron como
dardos lanzados contra los usos verbales descuidados, los estragos que provocan
las dudas y la torpeza discursiva que en no pocas ocasiones exhiben los medios
de comunicación de masas. Luego, la escritura de Lázaro ha incorporado a sus
precisos razonamientos una ironía iluminadora y un humor cordial, lo cual da
pie a que su lectura suponga para el lector la reunión de lección y
distracción. Es muy atinado el comentario de Eduardo Haro Tecglen en que
afirmaba que, con el tiempo, Lázaro ha perdido el fastidio de los primeros
artículos y ha sabido brindar unas críticas bien templadas. Por algunas
afinidades, este libro me lleva a buscar en la biblioteca la soberbia y casi
desconocida obra del desapercido José María Valverde, El arte del artículo (Universidad de Barcelona, 1994), para releer
algunos textos de la producción periodística del maestro (1949-1993).
El orden cronológico de las secciones de El dardo en la palabra invita a examinar la evolución de los
asuntos y su trato, con el aliciente de las refererencias incidentales del
momento (escritores, políticos, un juez de la Audiencia Nacional). También se
puede curiosear, según nos atraigan los títulos. Aun hay otra forma de lectura
—muy provechosa, por cierto— que es la consulta, tarea que facilita el extenso
índice de términos que se incluye. Puestos a imaginar un curso informal de
lengua para todo tipo de alumnos, el libro de Lázaro Carreter podría ser un
material excelente de lectura y documentación, porque muestra las fuentes de
documentación filològica y los conceptos de la lingüística que encarrilan la
tarea, los pasos que da al discurrir, como quien delibera sobre las
opciones para concluir lo que convenga
sin dictar doctrina ni olvidar que las palabras son del pueblo y viven en él.
El lector curioso y el especialista encontrará de todo o casi todo
lo que es interesante reflexión sobre la lengua: léxico (rutinario o habitual),
fonética (México con sonido ks o j), neominia (airbaig, cojín de
seguridad, peto o escudo de aire), barbarismos (contactar), sintaxis (en
relación a, en relación con), argumentación (el discurso de Arias Navarro),
metáforas (chupar de rueda), metáforas imposibles (a pie de cesped),
latiguillos (vale), pragmática (tuteo a mansalva). Sin embargo, la mayor
riqueza de la obra está en su aire vivencial y fragmentario, como si se tratara
del diario menor del erudito, al que nos atreveríamos a pedir que continúe en
sus comentarios sobre el problema de la lengua en los medios, pero no sólo en
lo que toca a la corrección y la pecisión, sino también como un aspecto de la
industria de la conciencia y del crédito ideológico.
La
concepción explícita de la comunicación y su crítica
La comunicación verbal i no verbal
Gloria Hervás Fernández
Madrid, editorial
Playor, 1998, 206 pág.
Diccionario de términos literarios (I y II)
María Victoria Reyzábal
Madrid, Acento editorial,
1998, 94 + 93 pág.
Comprensión y redacción de textos
Emilio Sánchez Miguel
Barcelona, Edebé,
1998, 278 pág.
Los tres trabajos que presentamos versan sobre la lengua y sus
facetas. Y tienen en común una intención didáctica innegable. En primer lugar,
tenemos entre las manos un manual de la serie “Cómo dominar”, el referido a La comunicación verbal i no verbal, que
consta de cuatro secciones, a saber, la genérica sobre qué es comunicación, y
las específicas de lo verbal, de lo no verbal y, en último término, de los
sistemas mediáticos (prensa, publicidad…). En el libro se acompaña cada sección
de un apéndice práctico y elemental, con unas actividades, un cuestionario y un
lexicón. La exposición teórica es clara y efectiva, si bien la autora, Gloria
Hervás, superpone conceptos de diferente origen, por ejemplo los del
estructuralismo y los de la pragmática. En definitiva, conviene no confundir el
valor cierto de la obra con la pretensión editorial, bajo el eslogan de “cómo
domina”. Lo que puede ser un buen prontuario de conceptos sobre la comunicación
para alumnos de secundaria, no justifica, sin embargo, el reclamo editorial de
un curso práctico.
El libro de Gloria Hervás ofrece al lector la posibilidad de
reflexionar sobre los actos comunicativos y para ello aporta esos términos y
ámbitos, quizá demasiado genéricos de lo verbal y lo no verbal, aunque
probablemente esta desporporción teórica y generalista sea achacable a los
propios programas administrativos. Sortea la autora tal dificultad con una carta
de materiales diversa y útil sobre los sistemas de comunicación social, a
partir de los cuales podría el estudiante iniciar sus estudios y proyectar
sobre ellos sus intereses personales.
En el camino ascendente de la reflexión, que comporta un claro dominio
del discurso, hallamos el provechoso diccionario de Términos literarios de María Victoria Reyzábal. La delicada tarea
de seleccionar en las breves páginas de la obra, quizá en exceso, tiene el
mérito de incluir no sólo entradas sobre historia y teoría literarias, como
atestigua su título, sino también términos sobre comunicación y retórica.
Además, la redacción es acorde con su propósito de síntesis y actualización de
los conceptos escogidos, muy apropiada para el lector que precisa obras
específicas e introductorias. Quizá se resienta mucho el diccionario de los
límites físicos de la obra, que, aun siendo poco más que un opúsculo, está
dividida en dos volúmenes, con el engorro que ello supone para su uso. Por otra
parte, la misma brevedad, sumarísima brevedad, impide a la autora ilustrar con
ejemplos los conceptos o ampliar el número de éstos para conseguir un
repertorio más preciso e interesante.
La comunicación eficaz no es sólo actividad, sea la espontánea o la
guiada por técnicas y estrategias, sino también y especialmente la que comporta
conocimiento, es decir, una concepción explícita de qué significa hablar,
escribir o leer. Este principio, que es básico en los dos libros de Hervás y
Reyzábal ya mencionados, se convierte en la mayor razón de la obra de Emilio
Sánchez Miguel, Comprensión y redacción
de textos. Desde la perspectiva de la psicología de la educación, Sánchez
Miguel se concentra en el campo de la escritura y examina los problemas de la
comprensión y redacción de textos. En un tono de divulgación, el autor expone
cuestiones actuales de la investigación sobre la comprensión lectora, entendida
como experiencia de aprendizaje y como experiencia comunicativa. Tras
desarrolLar estas aproximaciones teóricas, el psicólogo brinda soluciones muy interesantes
para la comprensión de discursos narrativos y expositivos, y para la mejora de
las redacciones. En este último apartado Sánchez Miguel desarrolla algunas
pautas de producción y corrección de las redacciones escolares, en las
modalidades textuales antes analizadas, la narración y la exposición, que
cierran un trabajo de investigación tan sugerente como de reposada aplicación.
De la lectura de estos tres libros sobre la lengua y la
comunicación podemos extraer ideas y instrumentos que impulsan al lector, al
estudiante y al docente, a interesarse no solo por las estructuras del códigos
y sus términos descriptivos y categoriales, o metalingüísticos, sino también
por los usos discursivos más próximos a su actividad, sean interpersonales o de
la comunicación social. Decir que vale la pena analizar los usos comunicativos
suponer también decir que importa examinar las ambigüedades, las exageraciones,
las contradicciones y los abusos de tales usos. En concreto, ese tipo de
práctica se llama “análisis crítico del discurso”. Para concluir, permítaseme
transcribir una noticia de sucesos como muestra de un material abundantísimo,
brutal y deformante, cuyo examen convierte los conceptos sobre comunicación en
una caja de herramientas sobre lo real. Dice así la nota, cuyo contenido
eludimos comentar aquí:
“La Audiencia Provincial de
Huelva ha condenado a cuatro años de cárcel, privación de patria potestad y
500.000 pesetas de indemnización a una mujer que arrojó a su hija de 2 años por
una ventana. Los hechos ocurrieron el 30 de noviembre de 1996 en Huelva, cuando
el padre de la niña pidió a la mujer que le tirase el encendedor por la
ventana, momento en que la madre tiró a su hija a la calle, quien salvó la vida
porque un toldo amortiguó el golpe”. (El
Periódico, 26-II-1998, p. 22.)
Sucesos,
anuncios, promesas electorales, declaraciones políticas, parlamentos de fiesta…
He aquí múltiples formatos, en absoluto anecdóticos ni simples, que , además de
ser motivo de espectáculo, pueden ser un objeto de crítica i maduración.
Arguing and Thinking: A Rhetorical Approach to Social Psychology
Michael Billig
Cambridge,
Cambridge University Press, 1996, 2nd ed., 325 p.
La obra de Michael Billig, esto es, no sólo el texto que es objeto
de nuestra reseña sino el conjunto de su producción sobre psicología social,
merece la atención de los investigadores en análisis del discurso, como así
atestiguan los frecuentes comentarios que éstos le dedican en la prensa
especializada. Hecha esta declaración positiva, quizá sea ocioso justificar por
qué dedicamos un espacio a Arguing and
Thinking, del profesor de psicología de la universidad británica de
Lougtborough, toda vez que no es una novedad editorial. Su primera edición data
de 1987, a la que siguieron varias reimpresiones más y, recientemente, en 1966,
lo que con propiedad se denomina una segunda edición, que incorpora pocas pero
substanciosas variaciones en el cuerpo del texto y por la inclusión de una
introducción extensa, “Second thougths, second arguments”, en que aclara y
despliega los fundamentos de su indagación retórica.
Sin esa exposición preliminar, donde apunta las referencias de trasfondo
y los autores que orientan su andadura —Bakhtin, Foucault y Habermas—, la
lectura resulta un trabajo de descubierta, dicho sea en el sentido más
atractivo del término, por ello no importa mucho hacerse una idea previa del
trayecto de Billig, pues siempre se puede volver al manifiesto teorético que
representan esas primeras páginas. La amenidad y viveza de su exposición, con
una notable diversidad de materiales invocados de pasada para concretar sus
análisis —incluso un repertorio heterogéneo, por demás, desde los sofistas
hasta el Talmud, pasando por la literatura de gente del siglo—, está al
servicio de una convincente exposición de los principios de la retórica
clásica. Repasa algunos nombres propios que constituyeron la primera tradición
de análisis del discurso en su contexto, entre ellos Protágoras, al que destaca
por su concepción del pensamiento dialógico y de la necesaria e inevitable
confrontación de pros i contra en cualquier asunto; también, Aristóteles,
Cicerón o Quintiliano, y Platón, por la parte de refutación histórica de la
retórica como arte del saber demagógico. Repasa los géneros de las oraciones
públicas, sean deliberativas, forenses o epidícticas; los argumentos
probatorios, sean los formales o formalizantes del entimema y los particularizadores
de la narración o el sucedido; y la proto teoría psicológica de los caracteres
y de las interacciones perlocutivas, que tan admirablemente pergeñó
Aristóteles.
Habrá que deshacer el malentendido, si la relación precedente da a
entender que M. Billig escribe un prontuario sobre retórica clásica, pues nada
más alejado de su propósito, aunque no desdeñe el provechoso recuento de las
aportaciones clásicas. Su proceder es muy otro, ya que alterna las fuentes
teóricas, de modo que expone materiales tradicionales y los pone “al habla” con
teorías de la psicología social y, a su vez, filtra estos elementos a través de
breves análisis de discursos literarios, religiosos o mediáticos. El libro
avanza así, en sus nueve capítulos, debatiéndose entre dos escenarios
doctrinales, el de la retórica y el de la psicología, para desembocar o para
persuadir de la conveniencia de no ampararse en un modelo, por vigente y
resplandeciente que sea. Del examen que Billig hace a partir del lema “debatir
y pensar” surge un provechosa discusión no tanto de la retórica —Roland Barthes
parece aun más interesante, por ejemplo— como de la ciencia moderna y de su
desacralización y de su despiece, para adaptarla mejor a cada situación
interpretativa. Según un crítico, J. Bilmes,
estamos ante “un trabajo de demolición, no de construcción”, de
encarecimiento de las fuentes clásicas y de la instigación a operar de modo
específico con textos y contextos. Quizá esto último es lo que con menos
acierto y coherencia hace Michael Billig en Arguing
and Thinking, lo cual no es un demérito dadas las características
propedeúticas del libro y la razonable predilección por enseñar múltiples
ángulos de la naturaleza agonística i contradictoria del pensamiento, de la
psicología social y de la producción discursiva.
En realidad, el interés de Arguing
and Thinking, con ser grande, no reside en sus propias páginas, salvo por
la instructiva controversia que mantiene con el estándar de ciencias sociales,
para asolar las ideas reverenciales de escuelas de culto, sino que está en la
extensión de su concepto a las obras específicas del autor sobre cuestiones
tales como las opiniones sociales que se tiene de la ideología (1991), la
presentación mediática de la familia real británica (1990) o los comentarios
populares que suscita dicha realeza (1992), o también las concepciones que
proyecta la idea de nacionalismo (1995). Ese conjunto, y no sólo la obra de
contenido general y propósito de
manifiesto científico que es Arguing and
thinking, ese conjunto de análisis, pues, es el que resulta atractivo a los
investigadores que no consienten en consumirse con unos modelos de pensamiento
—en palabras del autor— “burocrático” y “prejudicial”. Sin embargo, la opción
planteada, la de la aproximación retórica a la realidad comunicativa, no es
simple ni específica, pero cuando menos considera entre sus fines estudiar los
componentes sociales y psicológicos, y su naturaleza dinámica, dialèctica,
contextual. Es la propuesta del hom
rhetoricus, una propuesta que amplía y remite, implícitamente, a lo que tan
bien han perfilado autores como Kenneth Burke, Hans-Georg Gadamer, Roland
Barthes, Richrd Rorty o Stanley Fish, desde posiciones complementarias a la
suya, sean la psicología de la retórica, la hermenéutica, la lingüística, la
filosofia pragmatista y la filologia. A los que frecuenten las ideas de alguno
de estos autores, la lectura de M. Billig ha de resultar tan familiar como si
trajera recuerdos de los ya mencionados
o simplemente nos enviara un saludo de estímulo para que sigamos con la tarea
emprendida.
Referencias
Billig, Michael (1990): “Stacking the cards
of ideology: the history of the Sun
Souvenir Royal Album”, en Discourse
and Society, 1990, Vol 1 (1) 17-37.
— (1992): Ideology and Opinions: Studies in Rhetorical Psychology, Londres,
Sage. (Reseña de Mave Mundy, en Discourse
and Society, 1993, Vol 4 (3) 399-401.
— (1992): Talking of the Royal Family, Londres, Routledge. (Reseña de Michael
Crang, en Discourse and Society,
1995, Vol 6 (1) 133s.
— (1995): Banal Nationalism, Londres, Sage. (Reseña de Dariusz Galasinski, en
Discourse and Society, 1996, Vol 7
(4) 569s.
Bilmes, Jack (1997): “Reseña a M. Billig, Arguing and Thinking”, en Discourse and Society, 1997, Vol 8 (2)
279s.
Relación
de un lector fascinado y desdeñoso
La selva del lenguaje
Introducción a un diccionario de los sentimientos
José Antonio Marina
Barcelona,
Anagrama, 1998, 310 pág.
El ensayo de José Antonio Marina es la sexta entrega de sus
celebradas inquisiciones sobre un dominio fascinante, que reúne la
inteligencia, los sentimientos, la voluntad y el lenguaje. El libro que
presentamos retoma este mismo campo desde la perspectiva específica del
lenguaje, y vierte en sus capítulos un caudal considerable de lecturas y
reflexiones con una desenvoltura que le permite desdeñar los habituales límites
de las disciplinas y, para satisfacción del lector curioso, ordenar un panorama
impresionista, intenso y contradictorio —esto es, contraponiendo posiciones— de
las aportaciones científicas. Se interesa el autor por las funciones del habla,
la relación entre los sentimientos y el léxico que los identifica, las
diferencias culturales y afinidades cognitivas en sociedades diferentes, el
problema de la verdad o el de la relación entre la realidad y el lenguaje,
cuestiones estas que le llevan a examinar aportaciones de la lingüística y de
las numerosas disciplinas de la lingüística, como la sintaxis, la pragmática,
la psicolingüística o la sociolíngüística; pero también recala en trabajos de
antropología, psiquiatria, neurología, estética o narratología. El trayecto de
Marina por una selva de anotaciones lingüísticas —de tangos bibliográficos,
como prefiere denominar— se origina y está destinado a pensar sobre la comunicación
y su condición necesaria: nuestra inteligencia ética. “La lingüística, la
ciencia que estudia esa maravillosa creación de la inteligencia humana que es
el lenguaje, tiene fácil acomodo en ese marco amplio y generoso de la
inteligencia ética”, cuyo cometido principal, según el autor, es regir el
“comportamiento para salir bien librados de la situación en que estamos”.
Una teoria de la salvación, una teoría ética, a partir de la
piscología cognitiva, y que libérrimamente califica el autor de “lingüística
personal”. He aquí el meollo de la escritura de Marina, que no debe confundirse
con lo que sorprendentemente afirma el editor en la contraportada (“este libro
es un tratado de lingüística a escala humana”), rindiendo un mal servicio a la
obra, que carece de la condición de tratado, que no plantea un modelo al uso de
la lingüística o las lingüísticas y, por más vueltas que se le de a la
expresión, resulta poco convincente la nota de ciencia “a escala humana”. Se
habrá de entender que tras este sinsentido editorial está la intención de
recordar el estilo ágil y entreverado de expresiones coloquiales, la sugerente
provisión de ejemplos y anécdotas, la decidida presencia, en fin, de las marcas
de subjetividad, de modo que el ensayo alcanza una expresividad que tanto
disuelve la indiferencia de los lectores y promeve la complicidad en buena
parte de ellos. Este mérito innegable ha de considerarse no ya un rasgo
estilístico sino un reclamo soberbio de la atención y un procedimiento eficaz
para exponer modelos que analizan qué es el léxico y cómo opera culturalment en
la comprensión de lo real, cómo aprendemos a hablar y a pensar, qué capacidades
lingüísticas se ven afectadas por lesiones cerebrales, cómo interpretamos o
confundimos lo que comunicamos, o qué actos simbólicos realizamos al hablar.
Esta impresionante relación de asuntos no es exhaustiva, pero
ilustra sobre el calado de la empresa de Juan Antonio Marina, para cuyo
desempeño ha examinado lo publicado y quizá más en los últimos años, como se
aprecia en su aparato crítico. Este aspecto instumental de las notas y de los
comentarios bibliográficos puede resultar, por esa razón de envergadura y
actualidad, una sección muy atractiva. No en vano la sección “Notas y tango
bibliográfico” ocupa un tercio de la obra y cumple su cometido orientador de
manera original e irreverente. Es más, para quien escribe esta reseña, ha
supuesto la principal fuente de enseñanza y satisfacción pues, si bien el
propio ensayo puede parecer a un lingüista un mosaico de materiales muy
diversos, el apéndice de notas cuenta como un segundo libro, al modo de los
reportajes “Así se hizo…”. Este diario de fuentes, que incluye generosa
información sobre las aficiones y las inquinas intelectuales de Juan Antonio
Marina, aporta algo aún más apreciable, cual es la viva representación de las
ciencias —aquí, las que se interesan por el lenguaje— como un proyecto
histórico, sometido a confrontaciones de fondo y de forma, de fortaleza de
modelos y de vaivenes según las modas
o, también, de nombres propios y de las circunstancias que influyeron en
sus biografias. Así, La selva del
lenguaje se lee con mucho agrado, y como un trazo —discutible, pero
vigoroso— de esa historicidad y sus pofías.
Galería
de sentimientos y enormidades
Diccionario de los sentimientos
José Antonio Marina, Marisa López Penas
Barcelona,
Anagrama, 1999, 468 pág.
La gran distancia entre lo que la educación es y lo que podría ser
puede medirse por las carencias en eduación emocional, esto es, en aquellos
aspectos que velan por el desarrollo de la personalidad. Y nos referimos al
conocimiento de las propias emociones, al cultivo de la afectividad, al control
de los sentimientos negativos o a la estimulación de la autoestima. La importancia
de estos aspectos no es sólo personal sino también colectiva, como es el caso
de la educación transversal en valores y en fenómenos afectivos.
Como está asumido, la personalidad del individuo se desarrolla de
modo provechoso si contempla la cognición y los sentimientos. Después de la
denuncia de los excesos cognitivistas, hecha por el psicólogo Jerome Bruner en Actos de significado (Alianza, 1991),
por citar un autor lúcido, es una aspiración de la educación tratar de la
afectividad, así como de la consciencia y del control emocionales. La narración
autobiográfica, la psicología popular o las historias familiares son algunas
formas de estudio y expresión de tales fenómenos.
José Antonio Marina había ya anunciado su interés por los
sentimiento en La selva del lenguaje
(1998), obra que recoge las consideraciones teoréticas que han orientado el
reciente Diccionario de los sentimientos
del propio Marina y Marisa López. Sobre un título tan sucinto conviene aclarar
cuáles son el objeto y la forma de la obra. Respecto de lo primero, digamos que
los autores se interesan por la relación entre los sentimientos y el universo
léxico en diferentes lenguas. Y el resultado es una presentación muy
interesante de la complejidad semántica que manejan los códigos de lenguas de
diferentes culturas. La hipótesis del trabajo, desde una perspectiva
inequívocamente cognitivista, es que por encima de las particularidades de la
selva léxica, hay notables afinidades cognitivas en todas las lenguas.
Y sobre la forma del Dicionario
de los sentimientos, el lector observará al instante que la obra no es tal
diccionario sino un ensayo que clasifica y analiza con instrumentos
heterogéneos —extraídos de la filología, la psicología, la antropología— una
tipologia que los autores presentan como universales de la afectividad. La
clasificación consta de 22 tribusde sentimientos, que a su vez contienen
diversos clanes o representaciones específicas de sentimientos, junto con sus
términos afines.
Esta obra documentada ofrece la oportunidad de sumergirse en una
documentación considerable y en una investigación incipiente. El resultado, si
bien irregular y algo confuso, tiene la honestidad de enfrentar al lector a la
maravilla de un mundo chocante y feraz en términos sobre los sentimientos. Es más,
la misma escritura de Marina y de López es un objeto digno de estudio por la
expresión de los sentimientos, el aprecio de sí mismos y la divulgación de sus
certezas.
Viari. Revista exclusiva dels FGC
Edita Premsa Local Sant Cugat
11,5 x 16,4 cm.; 64 pàgines, il·lustrades a color
Revista gratuïta i setmanal (dimecres) per als usuaris dels Ferrocarrils
Generals de Catalunya
Tiratge, 40.000 exemplars
Primer número, 8 de novembre de 2000
Barcelona y m@s
Edita Índice Multimedia
29 x 42 cm.; nombre de pàgines variable (de 28 a 48), a color i amb
il·lustracions
Diari d’informació general, gratuït, editat el dies feiners, de dilluns a
divendres.
Repartiment a l’area metropolitana de Barcelona
Tiratge, 100.000 exemplars
Primer número, 16 de novembre de 2000
La premsa gratuïta s’ha ampliat amb l’aparició simultània, el mes de
novembre, de dues noves capçaleres, Viari
i Barcelona y m@s. Els tiratges de
quaranta mil i cent mil exemplars, respectivament, són un indici de la
importància de les edicions. Però, encara resulten més interessants altres
aspectes qualitatius, com l’àmbit intercomarcal que abasten i la singular
orientació dels continguts que ofereixen.
Pel que fa l’àmbit, Viari és una
revista que es distribueix a la xarxa dels Ferrocarrils de la Generalitat de
Catalunya, a les seves línies de Barcelona, Terrassa i Sabadell. Cada dimecres Viari apareix a uns expositors
instal·lats a les andanes de tren i els lectors hi troben escrits d’entreteniment,
notícies breus, una entrevista, la secció de cartes i un reportatge. El molt
petit format de la revista fa que la lectura sigui àgil i agradable. Les
informacions sobre l’oferta de lleure i un conjunt de textos amables fan les
funcions de “guia de l’oci” i de vitrina informal dels Ferrocarrils. Un 36% de
publicitat és l’espai que ocupa a la publicació aquesta part fonamental del
finançament.
La revista Viari no és tan sols
digna de menció perquè es distribueixi a les set o vuit estacions de Sant Cugat
ni perquè tingui un molt petit format, sinó perquè també l’empresa editora és
Premsa Local de Sant Cugat, la mateixa que edita Tot Sant Cugat, Els 4 Cantons
i Viure a Sant Cugat. Aquesta
ubicació de l’editor a Sant Cugat té l’al·licient d’un bon coneixement de les
coses locals i també de la comarca vallesana. Aquesta perspectiva externa a
Barcelona sembla un aspecte poc usual i molt positiu per contrarestar
l’hegemònic punt de vista de la capital. Un altre aspecte notable de Viari és la subtilesa d’alguns escrits,
que assoleixen qualitat literària i són un motiu d’admiració. És el cas de les
cartes dels lectors, una secció que es diu “gent de tren”, i que ja al primer
número tenia tres missives d’uns anònims corresponsals. La sorprenent
anticipació d’aquests viatgers a l’aparició de la revista i la semblança en el
seu estil i en l’extensió de les cartes ha creat escola, i el model es repeteix
en els següents números de la revista com si fos l’obra d’una mateixa mà. Són
cartes bondadoses que expressen els millors sentiments dels viatgers, també
originals, perquè expliquen històries poètiques i simpàtiques anècdotes: la
pèrdua d’una sabata que ningú no vol, la trobada d’un conseller de la
Generalitat al seient del costat, l’amor a primera vista d’una passatgera
inconeguda. El lector d’aquestes cartes sentirà una invitació a formar part
d’un club alegre i despreocupat d’usuaris, una invitació irresistible que
destil·la tota la revista.
L’altra nova capçalera, Barcelona y
m@s, porta com a subtítol el lema de “el primer diari que no es ven”, un
joc de paraules que resulta inatacable en el sentit de la gratuïtat, però que
presenta també el vessant més delicat de la premsa gratuïta: la dependència
dels anunciants. La informació que es publica condiciona la publicitat. Però
també és cert que una publicació de cent mil exemplars de tiratge és un reclam
poderós per als anunciants. El fet que Barcelona
y m@s sigui també l’única publicació diària d’aquests tipus i, encara més,
que tingui una orientació expressament popular, fan considerar aquest diari com
un fenomen impressionant. És un diari popular perquè publica informació però no
opinió, reparteix el paper entre text i il·lustració i organitza els continguts
en quatre seccions principals, les referides a Barcelona, informació general,
esports i, finalment, espectacles i televisió. La publicitat ocupa un 17% de
l’espai, als números consultats. La redacció en castellà (80%) deixa poc espai
pel català i alhora crea uns salts de llengua no gaire recomanables.
La major part dels exemplars són repartits a mà per repartidors als
viatgers de metro i de tren, a Barcelona i a localitats de l’àrea
metropolitana, entre elles Sant Cugat, Sabadell, Terrassa, Granollers i Mataró.
També es pot trobar exemplars a centres educatius, sanitaris i altres indrets
de molta presència de gent. L’editora del rotatiu és Grupo Índice Multimedia,
que publica les guies QDQ (39 guies
gratuïtes editades a Espanya) i el diari Madrid
y m@s (137.000 exemplars). El diari Barcelona
y m@s és una prova original d’introducció de premsa popular i que compta
amb la demanda potencia d’una gran capa de població - al voltant del 90%- que
no compra mai el diari. Hi ha hagut intents de fer premsa populista, com fou el
cas a Catalunya de L’Observador, de
signe coservador i de pagament, però que no van tenir èxit. Els directius del
nou diari afirmen -el conegut J. A. Martínez Soler- que els seus lector senten
una novedosa inclinació a comprar diaris durant el cap de setmana, la qual cosa
-si resulta certa- és un doble motiu de satisfacció, ja que llegeixen de franc
els dies feiners i enforteixen el sector de premsa venal amb les compres de cap
de setmana. La qualitat de Barcelona y
m@s, que presenta una redacció correcta i una selecció de notícies adient,
fa creure en els bons presagis expressats per a la premsa gràfica al país. El
nou bestiari informatiu així ho fa pensar.
Breviario
de la lingüística contextual,
Tonos Digital.
Universidad de Murcia
www.um.es/tonosdigital
Diccionari de Sociolingüística
Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi Solé i
Camardons
Barcelona,
Enciclopèdia Catalana, 2001; edición en lengua catalana; 328 páginas
Las
ciencias crecen y se ramifican en especialidades a un ritmo intenso y cada vez
más acelerado. Este fenómeno, que causa orgullo en los estudiosos pero que
también puede resultar por momentos abrumador, se produce de un modo evidente
en la Lingüística. En realidad, habríamos de hablar no ya de una ciencia en
singular sino más bien de lingüísticas, o cuando menos de varios campos que
agrupan sus diversas disciplinas: el formal (fonología, morfología…), el
contextual (sociolingüística, pragmática…), el historiográfico (historiografía,
escritura…) o el aplicado (psicolingüística, enseñanza de lenguas…).
Dejando
a un lado la clasificación de las disciplinas lingüísticas, vale la pena
considerar cuáles son los modos preferibles para aprovechar esta bonanza
productiva de la ciencia. Uno de ellos es la especialización y la investigación
en un dominio bien conocido para el científico. Pero también cabe proponer otro
modo de estudio, que avanza en una dirección opuesta y, a la vez,
complementaria. Y no consiste en profundizar en un conocimiento generalista,
sino más bien en el de síntesis, aquel que surge de la integración de diversas
disciplinas. Y aquí nos remitimos a la idea ya indicada de los campos de la
Lingüística, sean éstos el formal, el contextual, el historiográfico y el
aplicado, o bien sean otros. Cada campo es un invitación al encuentro de sus
estudiosos. Se trata, en definitiva, del diálogo entre especialistas de
disciplinas afines. Éste es un canal de progreso científico ya conocido, pero
insuficientemente explorado, que puede ser muy prometedor para la Lingüística.
Claro
que es fácil expresar este propósito, pero resulta ocioso si no se acompaña su
idea de un programa concreto. Pues bien, la edición del Diccionari de Sociolingüística brinda una propuesta específica,
breve y sugestiva. Bajo este título excesivamente modesto, sus autores han
organizado lo esencial del bagaje terminológico de las disciplinas
contextuales, a partir del eje de la sociolingüística. Francesc Ruiz i San Pascual,
Rosa Sanz i Ribelles, Jordi Solé i Camardons forman un equipo redactor
destacable por la diversidad de su formación (en historia, pedagogía y
filología) y por el propósito de abarcar conceptos académicamente consolidados
y otros emergentes y renovadores.
Las
1.150 entradas de que consta el diccionario recorren y, lo que es más
importante, interelacionan los fundamentos de la sociolingüística, la
pragmática, la retórica, la semiótica, la etnografía lingüística y el análisis
del discurso. Las entradas están rigurosamente definidas y de su contenido se
obtiene una exposición comprensiva según el interés de cada término. La
concisión del redactado resulta satisfactoriamente burlada de dos modos muy
eficaces. En ciertas ocurrencias se provee un texto generoso. Y en todas las
entradas halla el lector ampliaciones mediante la indicación de bibliografía,
remisiones a otras entradas y, como pieza magistral, la localización del
término en un índice temático. El índice temático es un anexo del diccionario
mediante el que se ordena las entradas en un listado de 18 secciones. Para dar
una idea del calado de esta organización conceptual, diremos que las secciones
del índice temático son, por citar unas pocas, las siguientes: sociología de la
lengua, planificación lingüística, sociolingüística del conflicto; variación y
variedades lingüísticas; lengua, escuela y aprendizaje de lenguas;
interlingüística. La consulta del índice temático atestigua la enorme capacidad
investigadora de sus redactores, quienes se interesan también por la
antropología lingüística, la psicología social, los derechos lingüísticos o las
instituciones, programas y asociaciones vinculadas al estudio y la promoción de
las lenguas.
La
consulta del Diccionari de
Sociolingüística permite palpar contenidos propios de una enciclopedia,
compendiados de un modo inteligente y estimulante. Pues se trata de una obra
que anima a crear y recorrer con aprovechamiento y placer ese campo común a
profesores, alumnos y hablantes. La razón de esta invitación tan efectiva es
que los autores del Diccionari de
Sociolingüística, Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi
Solé i Camardons, Diccionari de
Sociolingüística, han dispuesto en la obra tres aspectos tan difíciles de
conjugar como son la documentación, la reflexión y la crítica.
Discurso e
inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social
Antonio M. Bañón
Pròlogo de Teun A. Van Dijk; 350 págs.
Murcia, Universidad de Murcia, 2002.
El debate social y
el análisis crítico del discurso
El
libro Discurso e inmigración. Propuesta para el análisis de un debate
social capta con fuerza la atención del lector porque se trata de una obra
en que se combina una rigurosa investigación sobre el discurso con la
actualidad social que supone para España y Europa la inmigración. He aquí, en
esta investigación y actualidad, una confluencia inusual, que no incrementa el
valor científico de la aportación, ya de por sí excelente, pero que sí
multiplica las expectativas de la obra por su inmediata aplicabilidad a la
comunicación social, esto es, a su estudio y regulación deontológica.
Una
parte del mérito de la obra ha de reconocerse a la editorial, el servicio de
publicaciones de la Universidad de Murcia, que ha publicado el riguroso estudio
de Antonio M. Bañón Discurso e
inmigración. Y la otra parte del mérito, la de fondo, corresponde al autor,
Antonio M. Bañón, que es profesor del Departamento de Filología Española y
Latina de la Universidad de Almería. Sus campos de investigación son el
análisis del discurso oral y el análisis crítico del discurso. Dentro del
primero recae su labor como coeditor de la revista Oralia (desde 1998), y en el segundo cabe anotar el libro Racismo, discurso periodístico y didáctica
de la lengua (Almería, 1996), por sólo citar dos muestras de cada ámbito.
Discurso e inmigración es
un trabajo de análisis crítico del discurso. Interpreta un amplio corpus
discursivo de los medios de comunicación españoles referido a la inmigración,
fundamentalmente con instrumentos conceptuales de la filología, pero también
con otros de la sociología, la ética o la psicología social. La congruencia de
esta intradisciplinariedad, tal como ha quedado establecido durante los años
noventa por Fairclough, Wodak o van Dijk, entre otros autores, está en la
perspicacia para relacionar la formalidad del discurso con los determinantes de
su producción y difusión mediática.
Y el
propósito de Discurso e inmigración
es inquirir sobre las estrategias argumentativas y los efectos ideológicos de
una realidad mediada, la que construyen o “tematizan” los mass-media. Como recuerda A. Bañón, la influencia de los medios es
poderosa e interviene en la educación emotiva y sentimental del público. Más
concretamente, concluye que, por ejemplo, los efectos atemorizadores (con el
tópico de la avalancha o de la marginación y la delincuencia asociadas a la
inmigración) superan a los de la compasión (sugerida con el tópico de la
explotación que sufren grupos de inmigrantes o la extrema necesidad). Puestos
en una balanza imaginaria dos paquetes discursivos cuantitativamente
equivalentes, uno de advertencia y rechazo, y otro de comprensión y compromiso,
fatalmente pesará más el primero y creará una reacción negativa.
Los
materiales discursivos que examina esta investigación son extensos y variados,
pues acoge la producción de prensa gráfica, audiovisual (televisión y radio) y
telemática. Tal riqueza de fuentes manifiesta la importancia que el autor da a
la comunicación escrita y la comunicación oral, y sugiere un afán admirable del
investigador por recoger muestras de todo tipo. Con todo, más notable es aun el
orden analítico que aplica a estos discursos, que organiza y describe de
acuerdo con una tipología iluminadora. Antonio Bañón distingue los marcos
discursivos del compromiso, la reivindicación, la discriminación, la
condescendencia y la prevención. De éstos, escoge los tres primeros como marcos
primarios de la producción discursiva sobre inmigración y dedica el libro a su
análisis y ejemplificación.
Los medios de comunicación y el mundo
académico
El
libro consta de una breve presentación y dos extensas partes, teórica una y
práctica la segunda. La primera parte expone los fundamentos teóricos de
estudio, que aparecen dispuestos entorno a dos aspectos: el debate social y los
medios de comunicación. En la sección del debate social halla el lector una
novedad. Se trata de la precisa y atractiva caracterización del hipergénero del
“debate social”, como denomina el autor, que es una prolongación y una enorme
ampliación del debate como género oral y plurigestionado. A propósito del
debate social, señala Bañón la actualidad del estudio agonístico de la cultura
de masas, tal como ha planteado Deborah Tannen en La cultura de la polémica (1999). Y aporta un decálogo que
caracteriza el debate social como: 1) aparición pública de opiniones dispares
sobre un asunto; 2) participación de diferentes actores en la polémica, como
instituciones, entidades, colectivos, etc.; 3) uso de tipos discursivos
(entrevista, congreso, manifestación, encierro); 4) asimetría pública y
mediática de los agentes; 5) discusión de asuntos de importancia social
(inmigración, eutanasia); 6) ramificación de la discusión en debates
sectoriales (acceso a la vivienda o
adquisición de la lengua por parte de los inmigrantes); 7) y, a la inversa,
integración del debate en cuestiones más generales (la inmigración en el debate
de la marginación o de la interculturalidad); 8) recepción de los discursos de
modo intragrupal (por parte de los miembros del mismo grupo social) o
intergrupal (miembros de un grupo distinto); 9) asunción por los medios de
comunicación social de los tipos discursivos sobre el tema; 10) correlación de
los altibajos del debate con sucesos o acontecimientos (accidente mortal de
Lorca, campaña agraria).
Una
vez establecido como marco el hipergénero del debate, el autor entra en el
asunto de la inmigración. Y propone, como tarea previa, la consideración de los
valores con que los agentes realizan su contribución dialógica. Distingue A.
Bañón entre los discursos de los emisores no discriminados y los discursos de
los emisores discriminados. Los emisores no discriminados pueden producir
discursos de compromiso o de discriminación, es decir, de implicación positiva y
negativa, respectivamente; o bien pueden inhibirse y realizar discursos de
condescendencia (no negativamente) o de prevención (no positivamente). Por su
parte, y siguiendo un recorrido paralelo, los emisores discriminados pueden
manifestarse de modo reivindicativo (implicación positiva), autodiscriminatorio
(implicación negativa), resignado (inhibición no negativa) o segregado
(inhibición no positiva). De este marco axiológico de la producción discursiva
extrae el investigador los cinco tipos básicos indicados arriba, los del
compromiso, la reivindicación, la discriminación, la condescendencia y,
finalmente, la prevención,. Estos tipos discursivos orientan el campo de
análisis de la segunda parte del libro.
La
parte teórica de Discurso e inmigración
se completa con una sección referida a los medios de comunicación. Su contenido
va más allá de una presentación general; también resulta una guía utilísima
sobre el estado de la cuestión en España. Recoge Bañón un documentado
inventario de obras publicadas y de investigaciones en curso sobre los media y su debate de la inmigración.
Aparece en estas páginas un resumen de las conclusiones de informes y Jornadas
científicas, y la descripción de las tareas de proyectos de investigación. A su
vez, enumera iniciativas de ONGs, colectivos de periodistas, instituciones,
prensa especializada, partidos políticos, sindicatos y agencias de información.
La naturaleza exhaustiva de esta aportación queda reflejada en el hecho de que
las referencias de esta revisión del panorama remitan tanto a la prensa de
élite y las agencias oficiales como a las fuentes alternativas, tanto a la
Administración como a las propuestas profesionales de periodistas e
investigadores, tanto a los medios de prensa tradicionales como a los digitales
y telemáticos.
En
los estudios mencionados aparece demostrada positivamente, por ejemplo, la
percepción de que la prensa de élite asocia principalmente la información de
minorías étnicas con el conflicto, lo cual crea una imagen negativa. Nos
referimos a un estudio de Miquel Rodrigo y Manuel Martínez. Otra conclusión del
mismo estudio señala algo tan interesante como es la uniformidad
interideológica: no hay gran diferencia en el tratamiento periodístico de
medios conservadores y liberales, a diferencia de lo que podría suponerse. La
pertenencia al país del medio de comunicación es más influyente que la
ideología de la cabecera.
De
esta provechosa sección sobre los medios merece destacarse también una
información sobre trabajos precedentes del propio autor. Su interés radica en
que traza la pista del largo y meticuloso trayecto investigador de Antonio
Bañón sobre la cuestión. Y brinda un excelente resumen de sus conclusiones
precedentes (Racismo, discurso
periodístico y didáctica de la lengua, 1996), sobre las estrategias de
discriminación indirecta que aplican algunos medios. Algunas de éstas son la
representación asimétrica o incompleta de la reivindicación, el uso inadecuado
de ciertos nexos que intensifican prejuicios, la selección de verbos de
justificación o las aparentes sinonimias, que recogemos aquí de entre un
conjunto de diecinueve estrategias discursivas.
Discursos de reivindicación, compromiso y
discriminación
La
segunda parte, la más extensa, ofrece el análisis de tres modalidades
fundamentales de discursos referidos a la inmigración, los de la
reivindicación, el compromiso y la discriminación. Es comprensible que el
lector aguarde la llegada a esta parte práctica con el vivo interés por
comprobar cómo resuelve el escritor la comprometida tarea de aplicar su modelo
a lo concreto. Sin ánimo de disolver el suspense, pues cada lector busca
respuestas a sus propias inquietudes y enjuicia según su criterio, podemos
adelantar que A. Bañón aplica con una precisión impecable los conceptos ya
conocidos a un caudal de referencias, noticias algunas de ellas, tertulias
otras, reportajes y crónica otras más, todas ellas reconocibles como hechos de
la actualidad. El trabajo que hace el investigador con ese material de la
memoria colectiva es meritorio porque, por un lado, lo rescata de la voracidad
desmemoriada del presente y, por otra parte, conecta sus manifestaciones a un
orden general, comprensible y sagaz, que nos remite a representaciones de
reivindicación, compromiso o discriminación.
El
cuerpo del libro, con ser tan informativo, está además acompañado de un notable
conjunto de notas, que ramifican y hunden la investigación en múltiples
direcciones. Esta intención de aportar un bagaje grande de información se
aprecia en los apéndices, con una completa bibliografía, la relación de
documentos periodísticos citados y los índices temático y de autores. Pero
también se halla y agradece esa misma intención en algunos títulos de las
secciones del libro, tan decidores como el siguiente epígrafe, “producción y
ubicación del discurso reivindicativo: la difícil constitución del discurso
reivindicativo”, donde la calificación de difícil constitución del discurso
reivindicativo anuncia una conclusión que el autor se propone demostrar.
El
discurso reivindicativo de los inmigrantes, que cuenta con escasos apoyos y
recursos, se manifiesta en el marco de la manifestación, el encierro, la
concentración, la ocupación, la sentada, la marcha, el asalto o la acampada.
Pero, para mayor abundamiento de su debilidad, sucede que estas modalidades de
la comunicación insertas en ámbitos de la acción, fruto en buena parte de
carencias sociales e instrumentales, pueden ser neutralizadas mediáticamente al
presentarse como acciones negativas o deslegitimadoras, como por ejemplo de
diversión (una marcha o una concentración), usurpación (la ocupación o el
encierro) o violencia (la irrupción en un acto institucional).
La
prensa gráfica tiene un espacio destacado en este riguroso análisis de Discurso e inmigración, pero también merece
una notable atención el tratamiento que hace de la televisión, la radio o la
red telemática. Muy buen conocedor de los sitios de internet, A. Bañón no
sólo comenta las páginas y foros de más
interés sino que advierte con sensatez sobre la influencia actual de estos
recursos para la comunicación horizontal y la difusión de discursos de
reivindicación, compromiso y discriminación. Precisamente, este énfasis en las
nuevas tecnologías queda claramente reflejado en la conclusión de la obra —una
parte que estilísticamente supone un cambio imprevisto y que consta de
veinticinco párrafos numerados, a modo de enunciados de recapitulación—, pues
aparece en al menos tres de sus enunciados. Con todo, lo más valioso de esta
riqueza y actualidad de fuentes que selecciona el autor quizá se halle en estar
al servicio de su gran capacidad argumentativa. La obra de investigación de A.
Bañón no es sólo un trabajo de referencia para el mundo académico que estudia
la realidad de la inmigración, sino que se presenta también como un ensayo,
escrito con la tensión de una dialéctica rigurosa y una atractiva expresión.
El
prólogo de Teun van Dijk con que se abre Discurso
e inmigración avala la calidad de la obra y recuerda cómo es de grande el
interés de los discursos de la inmigración para el análisis crítico del
discurso. La reproducción del racismo y de la desigualdad social son unos
efectos de la acción negativa de estos discursos, los de la discriminación. No
son los únicos pues, como la tipología de A. Bañón expone, también hay que
contar con los de compromiso, reivindicación, prevención y condescendencia.
Este magnífico libro es una invitación a reflexionar sobre la complejidad del
debate social de la inmigración. Para ello selecciona tres de los tipos
discursivos fundamentales —reivindicación, compromiso y disciminación— y pone
en juego el aparato teórico para hacer evidente sus representaciones
ideológicas. La obra de A. Bañón es toda una respuesta a la pregunta, elemental
e ineludible, sobre la intención ideológica de las noticias e informaciones que
difunden los medios de la industria de la conciencia.
Memòria
i invenció: arguments il·lustres
Diccionari de
citacions catalanes
A cura de Rosa Vallverdú i Raimon Pavia
Pròleg de Francesc Vallverdú
Barcelona, Edicions 62, 2002; “Diccionaris i obres de referència”, 294
pàgines.
De què parlen els escriptors? Quins són els assumptes que més els
interessen? En el Diccionari de citacions
catalanes trobem una resposta molt satisfactòria a aquesta curiositat,
perquè també i, molt especialment, hi ha informacions sobre com parlen
d’aquests tòpics i on ho fan, és a dir, en quines obres. El Diccionari de citacions catalanes aplega
citacions de vuitanta-quatre autors, ordenades alfabèticament pel nom dels
escriptors. La tria en els noms i en les citacions que han efectuat Rosa
Vallverdú i Raimon Pavia aporta, d’entrada, un format assequible i un contingut
coherent, que són dos requisits d’allò útil. En el diccionari apareixen autors
de totes les etapes de la literatura catalana, però el seu propòsit abasta més
enllà del cànon estètic ja que considera també autors molt diversos i registra
enunciats que resulten enginyosos i originals, a més de les sentències o
aforismes propis usuals en aquesta classe de compilacions.
Costa d’entendre que no hi hagués fins una obra com el Diccionari de citacions catalanes, pel seu contingut i per la seva
excel·lent elaboració. Tal com manifesta Francesc Vallverdú en el pròleg,
l’obra és el fruit de la relectura sistemàtica d’un conjunt d’autors
preestablert. Val a dir que altres procediments, com la consulta d’altres
reculls de citacions o la recerca aleatòria, són menys interessants i menys
recomanables. Per aquesta raó es pot entendre que la tasca dels compiladors del
Diccionari sigui meritòria i
utilíssima.
L’obra permet diverses formes de lectura i consulta. Una és la lectura a
l’atzar o pàgina rere pàgina, com qui espigola pensaments i espurneigs de
sensibilitat. Aquesta mena de lectura s’acosta a l’experiència de llegir un
escriptura tan densa o tan suggeridora com la poesia. Altra forma de lectura és
la consulta dels temes que interessen, a partir de l’índex temàtic que
s’ofereix al final del diccionari. Finalment, altra manera de fer servir l’obra
és llegir les citacions dels autors que ens atrauen o de l’època històrica que
ens importa. El lector hi retrobarà algunes frases conegudes i en descobrirà
moltes de noves. El més probable és que totes aquestes citacions li aportin
imatges estimulants per a la reflexió i esmolats arguments per al debat.
La prosa d’assaig i la novel·la son les fonts principals de les citacions,
però també hi estan representats els gèneres de la poesia i del teatre, amb
versos i diàlegs de personatges. En aquests casos, s’aprecia la intenció lírica
i agonística o de confrontació de personatges en els fragments recollits; i és
una forma de complexitat discursiva enriquidora, ja que supera el model de la
prosa, en què s’identifica plenament l’autor amb els raonaments exposats. La
consideració de tots els gèneres literaris és un encert, com també ho és la
laboriosa classificació temàtica de les citacions. En efecte, resulta
remarcable l’eficaç treball de l’índex temàtic elaborat pe Rosa Vallverdú i Raimon
Pavia, que recull amb extraordinària capacitat de síntesi els conceptes o
paraules-clau de les citacions i que fa del Diccionari
una eina discursiva apta per a moltes finalitats.
Alguns autors estan més representats que d’altres, per raons de la seva
producció literària, sens dubte, però també per la predilecció dels editors.
Francesc Vallverdú adverteix al pròleg que “alguns autors oferien tal riquesa
de frases citables que ells tots sols donaven per a un volum: els casos de
Ramon Llull, a l’època medieval, o de Joan Fuster, a l’època contemporània són
ben il·lustratius”. Tot i amb tot, la presència dels autors té alguns contrasts
notables. A diferència del que afirma el prologuista, de Ramon Llull només
apareixen une poques citacions, disset, el mateix nombre que de Pompeu Fabra,
mentre que del cantautor Raimon surten 46 i 44 d’Ausiàs March. Per una lloable
raó d’oportunitat, els autors contemporanis tenen més paper, tot i que en
alguns casos estan sotmesos a una infrarepresentació, com passa amb Josep Palau
i Fabre, amb 8 citacions, i Miquel Martí i Pol, amb 11. Les limitacions
d’espai, però, han estat més lleus amb Josep Carner (57 citacions) i Joan
Oliver (64). En el pòdium, hi trobem a Joan Fuster (81 citacions), Manuel de
Pedrolo (100) i Josep Pla (142).
De l’admirat Joan Fuster es recull una citació crítica sobre les citacions:
“És sorprenent, quantes ximpleries podem dir pel nostre compte —i cosa que em
sembla pitjor: amb la consciència tranquil·la—, emparant-nos en la cita d’un
autor il·lustre.” Volem tenir molt en compte aquest advertiment alhora que
recollim alguns exemples de cites dignes de figurar inscrites en pedra. Sobre
la mort, Fuster assevera: “Al capdavall, la mort no consisteix únicament a
morir-se. És morir-se i ser oblidat. A la curta o la llarga, oblidat”. I el
mateix autor té aquest agut pensament sobre el frau artístic: “El pitjor del
plagi no és que sigui un robatori, sinó que és una redundància”. Palau i Fabre,
que ha reflexionat molt sobre la qüestió, coincideix exactament amb aquest
judici; a la present antologia, però, es recull un altre pensament seu: “La
veritable obra d’art, l’obra innovadora, indigna, molesta, contraria, cosa que
no fa mai la falsificació”, perquè és una redundància.
Josep Pla s’emporta el primer premi al record, no debades la seva producció
està farcida d’enginy, facilitat en la forma i distanciament moral. “La
indiferència davant del món és la felicitat”, assegura en una pàgina, mentre
que en altra es resigna a dir que “la importància que tenen els diners en la
vida sentimental i intel·lectual de les persones és incommensurable”. L’humor
de Pla és tan efectiu perquè respecta el principi d’associació insòlita i
irreverent, com en aquest exemple: “L’amor físic és l’única forma de fatiga que
fa dormir. Dormir és importantíssim.” Tanmateix, Pla desmenteix irònicament una
concepció materialista de la vida quan posa en el centre de la realitat el
llenguatge i la conversa: “La fortalesa dels matrimonis, en els casos de les
persones normals, depèn de l’abundància de coses que es tenen per a enraonar”.
I encar hi insisteix així: “Els homes volen ésser escoltats. És el que els
agrada més. Els agrada més que els diners, que les dones i que menjar i beure
bé.” I afegeix que la comunicació no tan sols és un bé individual sinó social,
per la generositat que de l’egoisme pot extreure: “Un home escoltat, esdevé un
fatxenda absolutament feliç. Ara bé: quan els homes se senten escoltats, es
tornen febles. Aquests moments de feblesa són l’única escletxa a través de la
qual pot caure una gota de generositat del granit humà”.
Tanmateix, tot continuant amb el pensament aforístic de Pla, el drama de la
vida és el mateix que el de la literatura, la manca de temps per acomplir els nostres
propòsits. “En realitat, no hi ha temps per a res: ni per a elogiar seriosament
res, ni per a blasmar seriosament res. Quan us disposeu a fer-ho amb plena
voluntat, amb paciència, sistemàticament, sempre hi ha un senyor o una senyora
que s’interposa i us demana quina hora és.” Per tant, si hem de ser conseqüents
amb la sentència de Josep Pla —només cal imaginar-se parlant per a la
televisió—, estem abocats a administrar-nos el medicament de les citacions i a
parlar amb píndoles discursives. En aquest cas, el Diccionari de citacions catalanes és un instrument imprescindible.
I, per cert, tot tornant a la pregunta que ens fèiem al començament: ¿de quins
assumptes es preocupen principalment els autors? La resposta és fàcil
d’imaginar. La llista de temes principals es composa, en el lloc numero u, de
la vida i, a continuació, la mort, la dona (atenció a la càrrega de misogínia
que transporta aquesta secció), l’home i l’amor. Cinc temes per a una antologia
universal de les cites. Hi ha inquietuds que, per fortuna, no canvien mai.
Mostra de citacions del autors més
representats (en ordre creixent)
Joan Oliver
Més val partir de zero que de femta.
No és possible conèixer una dona, sinó en el sentit bíblic.
Joanot Martorell
La llengua és senyal de ço que lo cor desitja.
Amor és aquella que eguala les voluntats, e a l’indigne fa digne de ser
amat.
Major és lo dubte de la mort que la mort que prestament és passada.
Josep Carner
No hi ha principi més fecund que la concentració del poder.
El materialisme dels homes serà tan infecte com vulgueu, però no hi ha més
cera que la que crema.
La discussió és un element igualitari, a diferència del règim primitiu i
absolutista, que té el seu lema en els pitets: “Menja i calla”.
Joan Fuster
Tota política que no fem nosaltres, serà feta contra nosaltres.
Tota xenofòbia contesta a una altra xenofòbia, ja que tots som estrangers
per a algú.
Atenció: tot pensament és un mal pensament.
La concupiscència —diguin els moralistes el que vulguin— és la vida.
Manuel de Pedrolo
És molt difícil viure d’acord amb les pròpies conviccions. Us ho diran
sobretot els qui no en tenen cap.
Una cultura només és viva en la mesura que és conflictiva.
Anar fent no és fer res; és deixar que el temps faci.
No afalagueu els renoques, podria dir un proverbi popular; se us podrien
arrapar.
Josep Pla
La mort, potser, en definitiva, no és més que un canvi de terra —una altra
masoveria.
La frontera no és un límit: és una gran finestra oberta.
Internautas que tejen una red sobre
la red
Hubert
L. Dreyfus
Traducción
de Cristian P. Hormazábal
Barcelona,
UOC, 2003; 117 páginas
Colección
Nuevas tecnologías y sociedad
¿Qué
hacemos en Internet? ¿Qué nos sucede en Internet? ¿Cómo usamos y construimos la
red? Son éstas algunas de las preguntas que busca responder el libro de Hubert
L. Dreyfus, Acerca de Internet. Fue publicado originalmente en 2001 por
Routledge en inglés, y ahora aparece en versión castellana bajo los auspicios
de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). El libro brinda una brillante
reflexión sobre los efectos psicológicos e interpersonales de la conexión a la
red de los internautas.
Esta
obra es el primer título de la colección “Nuevas tecnologías y sociedad”. Para
su presentación se escogió un estrado singular, las Primeras Jornadas Tejer
la Red, celebradas en Barcelona en junio de 2003. Las Jornadas llevaban el
subtítulo de “Internet y vida cotidiana”.
Hubert
L. Dreyfus es profesor de filosofía en la Universidad de California. Como
escritor ha publicado obras sobre tecnología y cultura, elaboradas a partir de una
perspicaz crítica de carácter antropológico y filosófico. En Acerca de
Internet relaciona con sencillez y precisión admirables el pensamiento de
autores de la tradición con las prácticas de consulta de información y de
navegación por la red. Para Dreyfus la intensa defensa del cuerpo hecha por
Nietzsche es la piedra de toque de que se vale para advertir sobre las
consecuencias de la desaparición del cuerpo y de la relación sensorial entre
los sujetos. Conviene aclarar que la posición de Dreyfus no es apocalíptica o
maniquea. Reconoce con agrado sus actividades docentes con recursos en la red,
como archivos de audio en formato MP3 de sus clases y también de vídeo. Su
experiencia concuerda con la tesis crítica de la enseñanza a distancia. Y añade
que ha observado dos hechos. El primero es que sus alumnos prefieren consultar
los documentos sonoros, porque les resultan más útiles y formativos que los
vídeos; por esta razón ha optado por sustituir los vídeos por imágenes
digitales de los esquemas o notas que realiza en la pizarra. Y el segundo hecho
es que los alumnos aprenden especialmente de esos documentos de la red porque
ya han estado en las clases y han vivido la relación de tiempo y espacio que se
establece. De ahí concluye que el cuerpo es fundamental para el aprendizaje,
entendiendo por cuerpo la totalidad de las capacidad personales de la persona,
entre las cuales se halla las relaciones interpersonales.
El
trasfondo de Acerca de Internet es la incorporeidad en la red y las
limitaciones del ciberespacio. La ironía, si es que puede presentarse de este
modo, está en que su autor es un usuario cualificado de la red y que la
editorial de la versión en castellano es la UOC o universidad a distancia de
Catalunya. Por lo tanto, es indudable que se difunde a conciencia el mensaje de
Acerca de Internet y que su validez parece avalada por estas
referencias. El libro examina en su parte central las condiciones culturales
del aprendizaje a distancia (capítulo 2) y la paradoja de la telepresencia y su
efecto en la distancia de lo real (capítulo 3). Ello viene acompañado de una
crítica acerba de los hipervínculos (capítulo 1) y de una extrapolación sobre
el nihilismo y su antagonismo con el compromiso social del individuo (capítulo
4). Un breve capítulo de conclusiones cierra un libro conciso, claro y muy
sugestivo, que dialoga con la historia de la filosofía y con la actualidad de
la tecnología de la información.
La
educación a distancia debe ser examinada a la luz de los estadios del
aprendizaje. Según la pedagogía, el estudiante puede recorrer diversas etapas
de aprendizaje y madurez, que arrancan en la de principiante, pasan por la
intermedia, la avanzada, la de especialista y concluyen en la de magisterio.
Destaca el autor que en ese proceso el estudiante se inicia con una gran
dependencia del contexto y con la incapacidad de discernir las preguntas y las
respuestas al problema. La maduración plena permite al estudiante formarse en
un conocimiento abstracto que le faculta para comunicarlo y para aplicarlo de
un modo práctico.
La
tesis de Dreyfus es que este tipo de educación no presencial tiene una utilidad
cierta, y una carencia evidente, que es la negación de la corporeidad en el
aprendizaje compartido que podría darse en el aula. Entre otros muchos
argumentos, señala que la mirada del profesor anima y estimula el trabajo de
los aprendices; éstos pueden hallar una motivación en su trabajo en el
fenómeno, aparentemente elemental, de la mirada evaluadora y cómplice del
maestro. De igual o mayor peso es la capacidad que tiene el sujeto de aprender
con todas las potencias del cuerpo, sensitivas y temporales.
Para
Dreyfus, el aprendizaje a distancia es eficiente, pero no eficaz. Desde un
punto de vista administrativo, resulta recomendable porque los recursos que se
invierten aportan unos resultados satisfactorios. En ello consiste la
eficiencia: una buena relación entre recursos y resultados. Y los resultado es
que la educación a distancia es apta para satisfacer los tres primeros niveles
de aprendizaje, esto es, los más elementales. Sin embargo, desde el punto de
vista del profesor y del alumno, la enseñanza a distancia no resulta eficaz
porque no alcanza o resulta idónea para formar en los niveles de
especialización y de magisterio.
La
paradoja a la que alude Dreyfus en un capítulo específico, el tercero, relativo
a la telepresencia y la distancia de lo real, es que la comunicación telemática
supone una pérdida de aspectos fundamentales para el aprendizaje. La múltiple ubicuidad
que sugiere el uso de la red implica una carencia determinante, la del cuerpo,
en un lugar, un tiempo y un entorno físico y personal concretos. Con ello el
sujeto queda privado de una experiencia óptima del mundo. El sentido de la
realidad, concebido como una sutil percepción de lo que es relevante en cada
caso, se nutre de lo que el autor define como la interactividad de nuestros
cuerpos, tal como podemos leer en este fragmento.
La habilidad del
cuerpo para absorber lo que es importante y luego preservarlo como parte de un
trasfondo general nos permite percibir situaciones cada vez más refinadas y
responder con mayor destreza. Nuestra sensibilidad corporal al estado de ánimo
es la que posibilita la participación en situaciones sociales compartidas (…).
La tendencia a responder positivamente a situaciones de interacción con otros
cuerpos, además, sustenta nuestra capacidad para confiar, de modo que da bases
a nuestro mundo interpersonal. Todo esto lo hace el cuerpo con tal facilidad,
extensión y efectividad que prácticamente no se nota; por eso nos parece tan
fácil pensar que podríamos vivir sin cuerpos en el ciberespacio. Y, por eso,
también, tal cosa resulta imposible. (p. 83)
La
cita resume con elocuencia el sentido del libro. La referencia al cuerpo puede
entenderse como una metonimia. Según la figura, el cuerpo es más que la materia
completa del individuo. Aquí se ha de entender como un continente de muchas
facultades o como el sistema que permite no sólo percibir la realidad sino
también pensarla mejor. Parafraseando a Pascal, diríamos que el cuerpo entiende
razones que la mente desconoce. Dreyfus no menciona a Pascal, pero sí a otros
filósofos: Nietzsche en un lugar destacado; también Platón, Descartes,
Kirkegaard y Merlau-Ponty. De Platón recuerda el mito de Fedro y la repulsa de
la escritura como olvido de su sentido. De Descartes expone el dualismo entre
mente y cuerpo. Dreyfus no comparte el pensamiento formalista de Platón y
Descartes, porque bebe de corrientes retóricas y existencialistas. En éstas
tiene un papel central la interpretación del contexto y de la fília de
las relaciones humanas. La fília es esa vinculación de las personas, que
trasciende las situaciones materiales y establece vínculos de amistad y
cooperación.
El
hipervínculo es el emblema de Internet. Sin estos enlaces entre documentos y
enunciados la red resultaría inútil e insufrible. Su aplicación es conveniente
por dos motivos. Por un lado, permite hallar información en una maraña
exuberante de sitios web, que se expande a un ritmo superior al de un millón de
páginas por día. Por el otro, es un dispositivo que se vale de la rapidez de
los ordenadores para manejar gran cantidad de datos sin necesidad de que sus
contenidos estén organizados.
Pero
esta indudable utilidad del hipervínculo proclama también su debilidad.
Sostiene Dreyfus que la fascinación del hipervínculo es producto de un mito.
Confronta la organización de los documentos según el protocolo de biblioteca
con la búsqueda y recuperación de datos con motores en ciberia. E indica que el
primer modelo parte de una organización semántica o de contenidos de los
documentos; ese modelo opera sobre informaciones. En cambio, el segundo modelo,
el de los buscadores y sus resultados en forma de hipervínculos, opera de modo
sintáctico, esto es con similitudes o coincidencias formales; ello significa
que no utiliza categorías sino segmentos o sintagmas. La diferencia entre un
modelo y otro estriba en que el de clasificación bibliotecaria trabaja con
documentos y con información relevante, mientras que el modelo de la búsqueda
automática opera con datos.
Poco
importa el procedimiento de trabajo si el resultado es provechoso. Pero, como
ha demostrado la historia de las investigaciones en inteligencia artificial, no
hay nada tan escurridizo para los algoritmos de las máquinas que el sentido
común. Y afecta al sentido común se halla la relevancia. Para hallar los datos
que se necesitan, hay máquinas denominadas de “popularidad” que tienen
referencias sobre los sitios más frecuentados de Internet, con datos sobre el
número de usuarios y de tiempo de consulta. Esta es, por ejemplo, una fuente de
orientación sobre la relevancia de las páginas web. No basta con que los
buscadores hallen afinidades, sino que organicen los resultados de un modo
relevante. Esa es una tarea en la se puede apreciar progresos. Pero, insiste
Dreyfus, el hipervínculo proclama que se ha hecho de la necesidad virtud y de
la ceguera semántica leyenda heroica. “Una cosa es segura –concluye Dreyfus–,
los internautas que cambian el mundo del cuerpo por el lenguaje sintáctico de
la web y sus máquinas de búsqueda, tendrán que resignarse a escarbar entre
montañas de documentos con la esperanza de encontrar, a veces, la información
que desean”. Remata así su argumentación en favor del cuerpo y de una formación
que incluya las actividades presenciales y el uso de información organizada y
no simplemente amontonada.
Sorprende
y estimula que la editorial de la UOC (www.editorialuoc.com),
universidad a distancia que aplica la formación en red, lance con la obra Acerca
de Internet su nueva colección “Nuevas tecnologías y sociedad”. Como se ha visto,
el contenido de la obra es profundamente filosófico y su intención resulta muy
crítica con unas apreciaciones elogiosas de la telemática. El mérito de Dreyfus
está en su ágil y polémica capacidad de argumentar. Con ello la colección
arranca enérgicamente, pues plantea una visión que suele ir a contracorriente
de los usos actuales y, además, mantiene una razonable distancia de las
interpretaciones apocalípticas o integradas de la tecnología. Un examen de los
recursos documentales y formativos de la red como el que se expone tiene un
calado hondo, pues considera las prácticas con una perspectiva cultural, una
perspectiva de antropología cultural.
El
comité editorial de la colección “Nuevas tecnologías y sociedad” está formado
por los profesores de la UOC Agnès Vayreda y Josep Vidal, así como por Francesc
Xavier Tirado, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Martín Mora, de la
Universidad mexicana de Guadalajara. Este grupo de personas está asesorado por
un comité de casi treinta miembros más de la comunidad científica española y
latinoamericana.
Seis
nuevos títulos ha anunciado el comité editorial para la colección. Entre ellos,
está el texto sobre la aparición de comunidades virtuales de Steven G Jones, Cibersociedad
2.0, o el de Christine Hine, La etnografía virtual, que indaga sobre
aspectos sociales de Internet. También figura en la lista una obra de Donna J.
Haraway, con un título que llama la atención, Testigo_Modesto@Segundo_Milenium.
Hombrehembr@ conoce_ancorratón®. Lo que parece poesía experimental es una
exploración radical de la tenociencia. Y otro título más, a cargo de Don Ihde, El
cuerpo y su tecnología, que como se lee en el avance se trata del ensayo de
un filósofo de la ciencia que explora el significado del cuerpo con la
tecnología.
A
fin de cuentas, el bucle se cierra y recomienza. El pensamiento de Don Ihde
debe de estar en perfecta sintonía con el de Hubert L. Dreyfus; es muy
ilustrativo este énfasis en el cuerpo y en cómo proclama sus razones. La
colección promete retornar y ahondar en las inquietudes del primer libro
publicado con tanto acierto. Y, a modo de comentario general, queda claro que
la colección ofrece una mirada crítica que alterna las perspectivas
sociológica, filosófica y antropológica. Ojalá sea en todos los casos una
mirada acerada, cortante, como la de Dreyfus.
El
ámbito social en que se ha presentado las publicaciones reseñadas fue el de las
Primeras Jornadas Tejer la Red, celebradas en Barcelona el 12 y 13 de
junio de 2003. Las Jornadas, que llevaban el subtítulo de “Internet y vida
cotidiana”, han pretendido sentar las bases para crear y coordinar grupos de
investigadores sobre recursos y usos de Internet. La organización ha corrido a
cargo de la Cátedra Telefónica en Comunidades Virtuales, de la Universitat
Oberta de Catalunya. También han colaborado GIRCOM (grupo interdisciplinario de
estudios de comunidades virtuales), Enxarxa.net, GESCIT (grupo de estudios
sociales de la ciencia y la tecnología), en.red.ando (empresa especializada en
la gestión del conocimiento en la red) y el doctorado de Psicología social de
la Universitat Autònoma de Barcelona. Y los participantes que han acudido al
encuentro pertenecen a catorce universidades, buena parte de ellas españolas,
que representan a otros tantos grupos de trabajo en investigación, producción
cultural o edición electrónica.
En
las sesiones de las Jornadas se ha debatido en formato de taller sobre aspectos
que afectan a la creación de un foro sobre la red. Son aspectos tales como las
formas organizativas, las afinidades temáticas de los participantes, el plan de
actuación y las estrategias de difusión y de financiación. Los objetivos
propuestos son la creación de un foro de expertos sobre Internet y vida
cotidiana; la aspiración es reunir a los investigadores y a sus grupos de
trabajo, en una comunicación interdisciplinar y crítica. Su campo común puede
ser explorar la promesa de transformación y de cambio social en la vida
cotidiana que se asocia con Internet. Una condición relevante de este proyecto
de foro es prestar una especial atención a las aportaciones de los estudiosos
que se expresan y trabajan en ámbito culturales no anglosajones.
Los
talleres de las sesiones han permitido debatir muchos de estos aspectos. Y han
revelado muchos puntos en común entre los participantes. Las conclusiones de
las sesiones y de la síntesis general están en la página web de la UOC (www.uoc.edu/in3/gircom/). Y el propósito
de la organización es impulsar esta iniciativa tan estimulante, para que tome
cuerpo como foro telemático y como plataforma de encuentros como los realizados
en esta ocasión.
Acabemos con las palabras de Dreyfus. “En 1922, Thomas Edison predijo que ‘el cine está destinado a revolucionar nuestro sistema educativo y... en pocos años sustituirá en su mayoría, cuando no totalmente, los libros’.” Pero ello no fue así. En 1945 otro visionario anunció un nuevo ciclo educativo con la radio, pero no ocurrió así (salvo por la Universidad a Distancia hasta hace poco). En los años ochenta se produjo un revuelo inenarrable con los ordenadores (con la ayuda de algunos de nosotros para alcanzar mayor contaminación acústica, dicho sea modestamente), a los cuales se auguraba una función revolucionaria. Como ello no ha sido así, afortunadamente ha llegado Internet para impulsar de nuevo las ilusiones o las fantasías tecno-culturales. Lo que haya de ser no está escrito. La red se está tejiendo. Y su estudio es tentador.
Luis
Cortés Rodríguez y Mª Matilde Camacho Adarve
¿Qué
es el análisis del discurso?
Barcelona,
Octaedro y Ediciones Universitarias de Barcelona, 2003, 158 páginas.
Ruth
Wodak y Michael Meyer, compiladores
Métodos de análisis
crítico del discurso
Traducción
de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar
Barcelona,
Gedisa, 2003, 286 páginas.
La bibliografía en castellano sobre la lingüística de la
comunicación se ha enriquecido con dos nuevos títulos, ¿Qué es el análisis
del discurso? y Métodos de análisis crítico del discurso. La
anécdota es que estos libros han aparecido con apenas un par de semanas de
separación. No vemos en ello sólo una curiosa coincidencia, porque la noticia
es que cubren con extraordinario acierto un campo de estudio muy activo, pero
necesitado de una reflexión histórica y metodológica como la que brindan con
sus explicaciones a los lectores.
La primera obra es un trabajo original de Luis Cortés Rodríguez y
Mª Matilde Camacho Adarve, que aporta una visión amplia, pero concisa y
selectiva, de las teorías sobre el análisis del discurso y del panorama actual
en el mundo hispánico. Por su parte la obra compilada por Ruth Wodak y Michael
Meyer, y en la que se incluyen las aportaciones de seis notables autores, es la
versión castellana –del libro editado en 2001 por Sage en inglés– que se centra
en una corriente particular, la del análisis crítico.
El libro ¿Qué es el análisis del discurso? cubre un periodo
de tres décadas de estudio del lenguaje, cuando a partir de los años setenta
surge una visión que considera el lenguaje no ya como un. producto o una
realidad cerrada, sino como un ámbito en tensión y en movimiento, regulado por
las funciones de su uso y por las estrategias de negociación de los
interlocutores. Sus autores, los lingüistas Luis Cortés (catedrático de
Filología la Universidad de Almería) y Mª Matilde Camacho (doctora en Filología
Hispánica de la Universidad de Almería), han querido plantear de un modo claro
y resumido esa tradición de estudio que arranca con las propuestas de
Benveniste, Jakobson, Bajtín, Halliday, Austin o Searle, que sitúan el objeto
de estudio no ya en la estructura de la oración y del lenguaje sino en las
actividades y funciones del discurso.
Con estos mimbres tan diversos con que se forma el análisis del
discurso es natural que el resultado haya sido heterogéneo, inquisitivo y
experimental. La superación del modelo saussureano conduce a una lingüística
del funcionamiento realmente diversa y estimulante. Nos referimos a las
aportaciones de la teoría de la enunciación y las marcas de los interlocutores,
del dialogismo bajtiniano o intertextualidad, de la etnografía del habla de
Hymes y Gumperz, de los principios de la pragmática, de los avances de la sociolingüística
de Labov, del cognitivismo de Van Dijk y las macroestructuras, de la teoría de
la argumentación de Ascombre y Ducrot. A estas teorías hacen referencia Luis
Cortés y Mª Matilde Camacho. Y en su precisa exposición hallamos la comprensión
de las diferentes fuentes que nutren la lingüística que se ocupa del análisis
del discurso.
Tres capítulos más completan el libro ¿Qué es el análisis del
discurso?. Se refieren a aspectos tan clarificadores como el objeto de
estudio (cap. 3), las corrientes vigentes (cap. 4) y su concreción en la
investigación hispánica (cap. 5). Asumida la heterogeneidad del análisis del
discurso, un aspecto muy positivo es la riqueza temática y teorética de sus
objetos de estudio. Entre otros, destacan los trabajos sobre modalidades
escritas y orales, géneros, registros y sociolectos. No sólo se amplía el
conocimiento sobre estos objetos sino que también se profundiza de modo
significativo en la oralidad, la variación lingüística y la tipología
discursiva, considerada ésta como clave de la diversidad funcional.
En el capítulo cuatro, Cortés y Camacho exponen una clasificación
de las corrientes de análisis, que agrupan con perspicacia en tres bloques. Uno
de ellos es de las corrientes tangencialmente lingüísticas, entre las cuales se
hallan las del análisis conversacional norteamericano y de la semiótica
estructural. El segundo bloque agrupa las corrientes más interesadas por lo
lingüístico. Son las de la escuela funcional del discurso (influida por el
pensamiento de Halliday), que se ocupa de aspectos como la topicalización de la
información y las condiciones pragmáticas de la interacción; la escuela de
Birmingham, con Sinclair y Coulthard entre sus fundadores, que estudian el
discurso oral en la escuela y establecen unidades discursivas superiores a la
oración; y la escuela de Ginebra, con las aportaciones de E. Roulet y E. Miche,
centradas en la comunicación oral y que articulan teorías complementarias como
la de los actos de habla (Austin y Searle), la argumentación (Ascombre y Ducrot),
la intertextualidad (Bajtín) y la interacción sociológica (Goffman). Un tercer
y último bloque de la clasificación de Cortés y Camacho está destinado a
contener una sola corriente, la del análisis crítico del discurso. Si bien el
análisis crítico coincide con las corrientes del segundo bloque en su interés
por los instrumentos lingüísticos, presenta la particularidad de su propósito
ideológico y del compromiso político en analizar discursos que construyen
estructuras de poder. Aquí aparecen reseñadas las figuras de N. Fairclough, R.
Wodak, T. van Dijk y M. Billig, entre otros nombres.
Cierra el libro una presentación del estado actual de los estudios
sobre el análisis del discurso en el mundo hispánico. La indicación de los
foros de discusión vigentes, en congresos y publicaciones, da una muestra de la
vitalidad de la lingüística contextual en lengua española. Y a modo de
ejemplificación, los autores destacan diversos aspectos del análisis del
discurso aplicados a la enseñanza del español, como los referidos al enfoque
comunicativo del aprendizaje de la lengua y a una modalidad de comentario
textual coherente con la perspectiva pragmática del discurso.
Ruth Wodak y Michael Meyer son los compiladores de Métodos de
análisis crítico del discurso. Esta versión castellana aparece dos años
después de su publicación original, por iniciativa de Gedisa y con la eficiente
traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar. Forma parte de la
colección “Lingüística, Análisis del discurso”, que cuenta con tres obras más
de Teun van Dijk, en dos de ellas como compilador, El discurso como
estructura y proceso y El discurso como interacción social. En estas
obras de compilación observamos la presencia de autores que de nuevo aparecen
en el título que aquí reseñamos.
Hacemos esta referencia a la colección porque es ilustrativa, por
un lado, de la vinculación que se hace entre lingüística y análisis del
discurso. Es indudable que este campo constituye un bloque predominante en la investigación
lingüística y que corre paralelo al de la lingüística formal. Por otro lado,
los detalles apuntados nos hablan de la estrecha cooperación entre
investigadores del análisis crítico, cuando menos en la publicación de sus
aportaciones. Esa naturaleza coral, propia de la comunidad científica, está
reforzada en la presente obra, en la que participan Siegfried Jäger
(Universidad Gerhard Mercator, Duisburgo) , Teun van Dijk (Universidad Pompeu
Fabra, Barcelona), Norman Fairclough (Universidad de Lancaster) y Ron Scollon
(Universidad Georgetown, Washington), además de los compiladores, Ruth Wodak y
Michael Meyer, ambos en la Universidad de Viena.
El volumen tiene el mérito de presentar la diversidad y complejidad de esta corriente de un modo teórico y también con detallados ejemplos de análisis. El elemento central de esta exposición de destacados investigadores es la exposición de los métodos del análisis crítico del discurso, lo cual tiene sus dificultades. La primera es precisamente la diferente composición del aparato crítico que aplican estos autores, con una gama que va del más sociológico, como sucede con N. Fairclough, al más lingüístico, un carácter que se atribuye a R. Wodak, pasando por una combinación de lingüística y psicología cognitiva, como ocurre con la aportación de T. van Dijk. La segunda dificultad estriba en la polisemia del término “método”, que no debe entenderse aquí en su acepción positivista y aceptable por la lingüística formal de camino que conduce a un resultado cierto. Mas bien se puede entender en esta obra la idea de método en el sentido que propone la hermenéutica, esto es, como un conjunto de principios y de procedimientos que orientan pero no ahorman la actividad del investigador.
En lo que se refiere a los capítulos del libro, los compiladores
describen al inicio los aspectos fundacionales de la historia del análisis
crítico y de tres nociones básicas, las de crítica, ideología y poder. También
ubican el ámbito de la corriente mediante una triangulación, que incluye las teorías
implicadas, los métodos desarrollados y las consecuencias políticas de su
actividad. El análisis crítico del discurso estudia los mecanismos lingüísticos
y representativos de discursos sesgados y de dominación y discriminación, como
por ejemplo los discursos sexistas, xenófobos, racistas o totalitarios. En esta
parte, que abarca los dos primeros capítulos, es de destacar el esfuerzo de
síntesis. Aquí M. Meyer incluye un convincente comentario de los reproches que
se hacen al análisis crítico, como la redundancia de su denominación (el
análisis es crítico o no es análisis), la heterogeneidad de su aparato crítico
(una acusación que comparte con el análisis del discurso) y la contaminación
política y la consiguiente pérdida de objetividad científica.
Siegfried Jäger realiza un detallado repaso de los dispositivos
discursivos (cap. 3). Para ello distingue entre las prácticas discursivas –una
conferencia, por ejemplo–, prácticas no discursivas –la reparación de una
máquina – y dispositivos, esto es, los recursos técnicos, escénicos y
protocolarios que acompañan al discurso.
Ruth Wodak argumenta la importancia de la perspectiva histórica
(cap. 4) y analiza el texto de una campaña política de 1992 que se titulaba
“Austria primero”, en la que un partido austriaco abogaba de un modo solapado
por la discriminación social.
Por su parte, Teun van Dijk firma un texto que destaca la
multidisciplinariedad del análisis y que ubica su actividad en la confluencia
de tres perspectivas, la discursiva, la cognitiva y la social (cap. 5). Dijk
ejemplifica esta propuesta con el útil comentario de un documento, “Una
propuesta contra la persecución de Microsoft” (a causa de la investigación
judicial en USA de las prácticas monopolísticas de Microsoft), en el que
analiza los contenidos macro o temáticos y los micro o pragmáticos.
Norman Fairclough proclama la conveniencia del análisis crítico
para el estudio en ciencias sociales (cap. 6). En su exposición comenta una alocución
del diputado y primer ministro británico Tony Blair como ejemplificación de su
perspectiva holística, comprehensiva de la comunicación como actividad social.
Fairclough pone en juego aspectos tales como el dispositivo discursivo, los
elementos estructurales del orden del discurso, las interacciones, las
influencias interdiscursivas y el análisis lingüístico y semiótico.
Ron Scollon desarrolla en el extenso y último capítulo una
aproximación a aspectos globales de la comunicación. Considerada la comunicación
discursiva no como una modalidad representativa o referencial sino como un
instrumento de mediación social. Y considera el discurso también de un modo
amplio, que incluye las interacciones no verbales, los géneros discursivos, los
textos, los elementos gráficos e imágenes, los sonidos, los objetos y los
elementos escénicos o de situación.
El libro concluye de un modo atípico en el capítulo de Scollon.
Llama la atención que carezca de conclusión, que resulte inconclusa, como si se
tratara sólo de recoger las voces de los autores en unos documentos de trabajo,
ni más ni menos. Como contrapartida, las sugerencias de lectura al final de
algunos capítulos, un correcto índice analítico y la abundante sección
bibliográfica al final del libro invitan a sumarse al estudio y el progreso de
esta corriente.
El interés del análisis del discurso supera los límites de sus
métodos y de las disciplinas que lo desarrollan. Está en la conexión con una
concepción constructivista de la realidad. El análisis del discurso señala que
se produce una construcción discursiva de la realidad y que esa construcción es
mediata. La intervención del discurso sobre el mundo es indirecta, pues opera
mediante el tiempo, los dispositivos y las diferentes modalidad y géneros. Y el
objetivo del análisis –y aquí se introduce la flexión de “crítico”–, el
objetivo del análisis crítico del discurso es comprometerse en una tarea que
puede desvelar estructuras de poder. Al respecto, escribe Siegfried Jäger:
Los discursos
(dominantes) pueden ser criticados y concebidos como objetos problemáticos.
Esto se realiza a través de su análisis y de la revelación de sus
contradicciones, de sus elementos no expresados, y del espectro de lo que,
desde ellos, es posible decir y hacer, así como por medio de la exposición de
los medios con los que ha de lograrse la aceptación de verdades cuya validez es
meramente temporal. Nos referimos aquí a verdades asumidas, a verdades que son
presentadas como racionales, sensatas y fuera de toda duda. (p. 62)
Hablar es hacer. Hablar es expresar formas de vida, pero también
supone construir formas de vida. “Los discursos no poseen interés por el hecho
de ser expresiones de la práctica social –continua diciendo Jäger–, sino por el
de contribuir a determinados fines, a saber, el de ejercer el poder a todos los
efectos. Y lo hacen así porque están institucionalizados y se hallan regulados,
porque se encuentran vinculados a la acción.”
En los libros reseñados hemos visto puntos en común y otros distintivos. Pero las diferencias entre el análisis del discurso y el análisis crítico del discurso quizá sean menores de lo que parecen. Según L. Cortés y Mª M. Camacho es un error considerar esas dos grandes corrientes como incompatibles o divergentes: “Y es que ambas tienen parecidos intereses: el discurso, la importancia del contexto, la relevancia del aspecto interactivo del lenguaje, la organización de la expresión, significado y acción de varios niveles de análisis” (p. 126). Estos autores añaden que, por ejemplo, el estudio de las estrategias de manipulación y la estimulación de la capacidad crítica del lector es una tarea propia de la enseñanza de la lengua. He aquí una muestra de la coincidencia o implicación de métodos y de objetivos que revela algunas de las muchas posibilidades del estudio del discurso. Y es admirable la facilidad y la compenetración con que estos dos libros dialogan entre sí, estimulados por un lector que desee hacerlos significativos y convertirlos en acción.
Racismo y
discurso de las élites
Teun A. van Dijk
Barcelona, Gedisa, 2003 (334 pág.)
Dominación étnica
y racismo discursivo en España y América Latina
Teun A. van Dijk
Barcelona, Gedisa, 2003 (205 pág.)
Los escritos del lingüista Van Dijk sobre el discurso y sus géneros
son muy conocidos en nuestras escuelas. Con este nuevo título, Racismo y
discurso de las élites, el autor brinda una perspectiva crítica sobre los prejuicios
discriminatorios y racistas que circulan en los medios de comunicación. Esta
línea de estudio procede del denominado Análisis critico del discurso, en el
que se identifican y colaboran especialistas de la sociología, ciencias de la
comunicación, lingüística y psicología cognitiva, entres otros.
La tesis del autor es que si las manifestaciones racistas son en
buna parte el resultado de la opinión creada por las élites, a saber, los
líderes políticos, los académicos, los directivos de empresa y los directores
de medios de comunicación. Estos estamentos acceden y controlan los discursos
públicos, crean opinión e impregnan con gran eficacia el ideario social. Por
otra parte, las élites suelen ser parte interesada en la reproducción del
sistema de desigualdad, por lo cual actúan con una particular diligencia y
sutileza. Para confirmar estas suposiciones, van Dijk ha recopilado y examinado
datos de los países centroeuropeos y de América del Norte. En sus comentarios
aparecen ejemplos de la prensa, los libros de texto de enseñanza obligatoria y
los líderes políticos. Entre éstos últimos, figuran fragmentos del presidente
Bush padre, Margaret Thatcher, Jacques Chirac, Giscard d’Estany o Helmut Kohl.
Son las caras conocidas de un frente diverso y poderosos, que tiene
la responsabilidad de favorecer la convivencia y la comprensión entre los
grupos sociales. Y, sin embargo, en ocasiones fomentan estereotipos
discriminatorios y racistas. Para van Dijk, la gravedad de ese tipo de
discriminación radica en que es inaparente, pues no resulta frontal. Incluso
puede aparecer teñida de comprensión ante las diferencias culturales y étnicas.
Denuncia el autor que esas élites blancas aplican, en particular, una
estrategia de argumentación, que consiste en presentar una imagen positiva de sí mismas –mediante la
exposición de sus valores y buena predisposición– al tiempo que divulgan una
imagen negativas de las minorías y de los inmigrantes. Para ello asocian a
tales minorías o grupos a la ilegalidad, el delito, la impiedad y la
beligerancia cultural de sus miembros.
Este libro, que aparece en versión castellana una década después de
la edición inglesa, está elaborado con rigor académico. Y, además, está escrito
con un estilo ensayístico que prende en el interés de todo lector sensible al
problema del menosprecio y la segregación étnicas. Por fortuna, una segunda
parte de este estudio se halla en un nuevo libro de van Dijk, Dominación
étnica y racismo en España y América Latina, donde este profesor holandés
afincado en España habla de nuestra realidad.
El libro Dominación étnica y racismo en España y América Latina
es la continuación, aplicada al mundo hispano, de otro título de Teun van Dijk,
Racismo y discurso de las élites. En este último puede encontrarse los
principios teóricos sobre el poder de los grupos de poder de las élites,
formados por políticos, catedráticos, empresarios y figuras de los medios de
comunicación. Como sea que los datos estudiados versan sobre el mundo centroeuropeo,
van Dijk se ocupa en Dominación étnica y racismo en España y América Latina de
una realidad que le es cercana porque es profesor de una universidad pública de
Cataluña. Por otra parte, conoce de primera mano aspectos de la vida en América
Latina porque hace ha viajado mucho a América para impartir cursos.
El libro se divide en dos partes: racismo en España y en
Latinoamérica. En ellas el autor aplica un guión de análisis claro, pues se
refiere a las fuentes de opinión pública de la política, la prensa y el
trabajo. La parte de América se enriquece con secciones sobre la situación en
Argentina, México, Chile y Brasil. Pero este conciso libro contiene más de lo
que aparenta, pues encadena tres vertientes. Una es la aplicación al mundo
hispano de los principios sobre racismo e influencia de las élites en la
opinión popular. Pero hay que reconocer una segunda vertiente, quizá más
importante aún. Se trata de la presentación que hace el autor de los estudios
de investigadores españoles y sudamericanos sobre el racismo. El propio van
Dijk se muestra deudor de las aportaciones de estos autores, porque en ellas se
basa para componer su trabajo. Este inventario de investigadores que aporta es
aún un apunte y no está completo, pero ayudará a preparar una descripción
precisa de estudios. Y es esperanzador observar de cuántas y qué interesantes
contribuciones nos da noticia el autor.
Y la tercera vertiente que hay en el libro es un relato de la
actualidad, pasado por un tamiz reflexivo y crítico. Ello significa que podemos
leer sobre hechos recientes y penosos. Todos ellos nos resultan conocidos, como
el conflicto de El Ejido, las pateras de inmigrantes o algunas declaraciones
racistas de parlamentarios. Pero esta vez se presentan de otro modo, con una
critica descarnada y una visión que relaciona discursos y estereotipos de
dominio.
El presente y el pasado se entrelazan. Quien consulte en el
diccionario etimológico el origen de mulato, leerá que hacia 1525
aparece el término, referido al mestizo de blanco y negro, por comparación al
mulo, habido entre caballo y burra. Más reciente –y aún por estudiar– es llamar
poni al inmigrante sudamericano de baja estatura, por comparación con el
caballo enano. La animalización y el menosprecio discursivo son una muestra del
racismo que requiere discursos de resistencia antirracista.
Natalia Fernández Díaz
La violencia sexual y su representación en la prensa
Prólogo de Teun Van Dijk
Rubí (Barcelona), Anthropos, 2003. Colección Pensamiento crítico, pensamiento utópico; 235 págs
La prensa informa con dolorosa frecuencia de sucesos de agresión contra mujeres. Algunas de estos sucesos son delitos de violencia sexual. En su divulgación ocurre a menudo que las víctimas de la violencia de género lo son también del tratamiento informativo que se le da, por menoscabo de sus voces, por juicios de intenciones y condenas morales, o bien por la frivolidad de convertir el dolor en espectáculo. Es fácil observar cómo la agredida aparece en esos titulares como inductora de la agresión, sea por su temeridad, por la transgresión de unos patrones de conducta o por alguna otra razón.
Y, sin embargo, nos resulta difícil darnos cuenta como público que
lee o contempla esas noticias de ese sesgo culpabilizador de la víctima y de la
ausencia de sus voces y puntos de vista. La ideología es la causa de esa
naturalidad con que se ofrecen y reciben las noticias de agresiones sexuales.
Nos referimos a ideología en el sentido en que se entiende en la corriente interdisciplinar
del análisis crítico del discurso, es decir, como concepción de la realidad y
como conjunto de valores y expectativas. Una ideología patriarcal opera de este
modo, y produce noticias que rezan así: “El acusado de violar a una
encuestadora dice que sólo quería darse la paliza” (El País,
20-04-91). “Violador dentro de un orden” (El Caso, 14-11-92). “Absuelto
un presunto violador porque la víctima no opuso resistencia pese a cerrar las
piernas” (El Mundo, 03-04-93).
Natalia Fernández Díaz, doctora en lingüística, master en
sexualidad humana y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha
estudiado este tipo de noticias y ha publicado un estudio crítico sobre este
tipo de noticias. Ha estudiado la producción de prensa gráfica española entre los
años 1989 y 1993 de La Vanguardia, El País, El Mundo, El Independiente, ABC, El Caso y El Periódico Sus conclusiones avalan la
idea de que las informaciones sobre la violencia de género suelen tener una
intención ideológica conservadora e injusta, porque reproducen las voces
institucionales, como las policiales y las judiciales, se desentienden de otros
puntos de vista y tienden a enfatizar lo sexual en detrimento de la violencia y
de la atrocidad.
La obra La violencia sexual y su representación en la prensa es
la excelente síntesis que ha elaborado la autora, Natalia Fernández Díaz, de su
tesis doctoral. Aquel trabajo de investigación obtuvo los elogios de los
miembros del tribunal y mereció la máxima calificación. La presentación y
defensa de la tesis fue motivo de atención de la prensa por tres razones. Una
es que la propia prensa era objeto de estudio, por el tratamiento que algunos
medios y secciones dan a las noticias de agresiones sexuales. Otra es la gravedad
de esos hechos y la atención social que merecen. Y una tercera, que se comprobó
en el acto de defensa de tesis, es la ponderación y capacidad crítica de la
investigación. Una muestra de la atención periodística, que honra a los medios
de comunicación social, es este fragmento aparecido en El Periódico, que
resume con eficacia su contenido e intención:
Una tesis
doctoral considera sexistas y llenas de prejuicios machistas las noticias
periodísticas sobre agresiones sexuales a mujeres. El estudio, realizado por
Natalia Fernández Díaz y que ha obtenido un cum laude, analiza cinco
años de noticias publicadas en prensa y denuncia además que en los medios
“presten poca atención a quien es objeto de vejaciones sexuales”.
Fernández, quien
leyó la tesis en la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona,
asegura que en las informaciones “hay una voz institucional (juzgados y
policía), pero no la de la víctima”. Así, paradójicamente, las noticias
justifican a un agresor que “no pudo controlar sus impulsos” y desatienden los
daños infligidos. La tesis (...) critica que estas noticias incluyen aspectos
pornográficos y tratan a la mujer fragmentariamente al referirse a su vagina o
a sus pechos.
Oscar Hernández, El
Periódico (6 de abril de 2000, p. 3)
Esta noticia sobre la presentación de la investigación brinda un
doble servicio. Por una parte, informa muy bien sobre la intención del estudio.
Por otra, renueva implícitamente con los lectores un contrato ético sobre el
tratamiento periodístico de las agresiones sexuales. Ello es digno de destacar,
toda vez que el texto que hemos transcrito forma parte de un reportaje dedicado
a la violencia de género. Quien se fije en el detalle de la paginación, puede
observar que la noticia aparece en la página número 3 del diario. Es decir, en
un lugar relevante. El mérito mayor del rotativo se halla en la capacidad de
autocrítica y en la explicación clara y matizada de la violencia de género.
La obra que aparece ahora, La violencia sexual y su
representación en la prensa, recoge las investigaciones iniciales de su
autora, Natalia Fernández, y compone un informe sagaz, preciso y aleccionador.
Es justo reconocer la dificultad de este resultado, si consideramos la notable
envergadura del corpus de noticia, que abarca cinco años de siete cabeceras,
además de la especialización de la investigación. En lo que se refiere al
período estudiado, de 1989 a 1993, la autora explica que su elección se debe a
la consideración de un período que es previo al tópico social de la agresión de
género. Y, en lo tocante al aparato crítico, la lingüista sigue el modelo del
análisis crítico del discurso. De ahí que el lector aprecie con satisfacción en
la argumentación de la obra conceptos lingüísticos, de sociología y
antropología.
El libro se inicia con una sucinta parte teórica. En ella se
presenta los conceptos con que se realiza el trabajo práctico de interpretación
de las noticias. Son las ideas de discurso y noticia, los trabajos precedentes
sobre la materia, la realidad mediática y sus conexiones con la ideología y el
poder. Con todo ello sitúa la autora su estudio en el marco de la construcción
cultural de la realidad mediante las noticias y los medios de comunicación. Un
capítulo específico sobre el papel de la mujer en los medios de comunicación,
como objeto del relato, como productoras periodísticas y como agentes de
instituciones académicas, confirma de un modo elocuente la realidad asimétrica
de la producción informativa. En esa realidad, la mujer tiene un papel
secundario y con unos roles supeditados a un orden masculino.
En las páginas de La violencia sexual y su representación en la
prensa Fernández recopila con admirable precisión las conclusiones de
estudios anteriores sobre los estereotipos femeninos que aparecen en la prensa.
Su trabajo consiste a continuación en examinar de qué modo tales etiquetas y
estigmas siguen presentes en el corpus de noticias. Son, entre otros, los
rasgos de la pasividad femenina, la intención particular y pasional –que no
social– de los delitos de géneros, la atenuación de la culpa del agresor y la
divulgación de los aspectos negativos de la víctima, la atención sobre los
elementos aparentes o superficiales de la agresión. Una ejemplificación de
estos rasgos es la noción de agresor hambriento de sexo, su arrebato emocional
como razón circunstancial de la agresión o, en el peor de los casos, su
personalidad psicótica como explicación del mal.
Un punto crítico sumamente interesante de la obra de Natalia
Fernández es la discusión de un juicio implícito, el de que la agresión sexual
no es tanto una agresión como una relación sexual, eso sí, una relación sexual
forzada y desquiciada. De ahí a que se otorgue previamente grados de
violabilidad de las mujeres, según su atractivo físico o su comportamiento,
sólo hay un paso, tal como desenmascara la autora:
El hecho de que
existan creencias tan extendidas que sugieren que hay un correlato entre la actitud
o físico de la víctima y las probabilidades de que sea sexualmente asaltada, o
entre la incontención sexual masculina y la violación, pone de manifiesto que
pervive la visión del acto de agresión como acto de intercambio sexual.
El fragmento revela un significado abrumador. La cosificación de la
mujer y la proyección sobre ella de la causa de la agresión son dos facetas de
la realidad que pasan por ordinarias, es decir, propias del orden natural de
los géneros. La asociación de las agresiones de género a la sexualidad es un
forma de violencia simbólica tan efectiva como brutal. Quizá ello parezca
obvio, si se considera con detenimiento. Sin embargo, tiene un mérito
sobresaliente el efecto desnaturalizador que se consigue con la lectura de La
violencia sexual y su representación en la prensa. La exhibición del burdo
estereotipo nos brinda la oportunidad de reconocer las metáforas, juegos de
palabras por adicción o supresión de términos, eufemismos y otros recursos
retóricos de presentación de los hechos.
Además de la acción, es fundamental observar como se representa las
figuras del agresor y de al víctima. El agresor suele aparecer como un ser
anormal y desconocido. Si bien hay sucesos en que se dan esas características,
resulta llamativo que en el estudio de casos de violación sexual la mayoría de
las veces el agresor es alguien conocido de la víctima o un familiar. Por
tanto, el escenario de peligro en que parecen hombres desconocidos y agresores
es estadísticamente inconsistente. Por otra parte, el agresor suele aparecer
caracterizado como un ser patológico o bien como alguien que pertenece a una
minoría, por ejemplo, una minoría étnica o religiosa o una personalidad Todo
ello contribuye a centrar la idea de la agresión en un espacio mental de lo
ajeno, desmesurado y desconocido, a pesar de que resulte una falsedad
estadística.
Es cierto que también aparecen en las noticias de agresiones
personas conocidas por la víctima, como el marido, el padre o el jefe, pero
ello tiene una influencia menor en el imaginario frente a los agresores que
acumulan un número llamativo de delitos. De ello da cuenta Natalia Fernández en
el siguiente párrafo:
Esta insistencia
en la representación del individuo que actúa en callejones oscuros se desprende
de la ideología policial, para la que el orden es siempre público. Y la
intimidad se atiene a otro tipo de normativa privada a la que no puede acceder
la ley. Hay otra razón para esta omisión y es de carácter práctico: la prensa
basa muchas de sus informaciones en datos policiales (denuncias,
principalmente), y la mayoría de denuncias aluden a agresiones en lugares
públicos y no en la esfera privada, si bien se admite que ha aumentado el
número de denuncias que se refieren a la violencia conyugal.
El tratamiento de los victimarios resulta muy interesante desde el
punto de vista lingüístico. Sus efectos informativos oscilan entre la
atenuación o abstracción de sus acciones y la desaparición discursiva de los
agentes de la agresión. ¿Quién realiza la acción en estos sucesos?: “Violaron a
sus hijas durante muchos años” (El Caso, 28-11-92). “Esposaban a sus
víctimas y las obligaban a ver vídeos porno antes de violarlas” (ABC,
14-12-91). En estos titulares se suprimen las marcas semánticas de los
agresores. Se llega incluso a presentar la acción delictiva como sujeto:
“Sicilia aún esclaviza a sus mujeres” (El País, 13-11-92).
Las víctimas aparecen de otro modo. La seductora que decide no consumar la relación recibe un juicio de implícita culpabilidad por su comportamiento. La que se comporta de un modo pasivo puede ser considerada como consentidora del acto, por no mostrar una oposición frontal. Pero la que se opone puede acarrear un mal trágico, como lesiones o incluso la muerte. He aquí el dilema informativo y judicial de la pasividad y la resistencia en caso de agresión. Una muestra lamentable de ello es esta noticia analizada en el estudio:
15
años por un homicidio motivado por una frustración sexual
El homicidio de una
joven de 16 años, Nuria M. H., a la que mató porque se opuso a la violencia
sexual del acusado (…). La joven salió enfadada y el acusado la persiguió,
golpeó y estranguló.
(El País,
11-03-92)
La noticia añade también que la la víctima había acompañado al
asesino a un descampado. La culpabilización de la víctima es evidente. ¿Cómo se
le ocurrió acceder a esa sospechosa invitación? ¿No incitó las ansias del
acompañante? ¿Cómo atenúa el crimen la posible provocación de la mujer? He aquí
algunos mensajes que pueden desprenderse del enunciado de la noticia.
Este ejemplo nos devuelve, para concluir, al trabajo de Natalia
Fernández. Su recopilación de noticias y análisis crítico apunta a aspectos tan
profundos y explicativos como las fuentes del poder y del saber en el discurso
público. Magistrados, policías , peritos y acusados copan las fuentes de los
noticiarios. Y proyectan sobre los hechos delictivos una sexualización y una
afectivización que resulta tan incongruente como verosímil por efecto de la
legitimidad de las fuentes y de la repetición de sus razonamientos. La
violencia se vincula y asimila a una realidad positiva como son el sexo y los
afectos. Si esa es la causa que ideológicamente se atribuye a los hechos, se
admite sin embargo en tales noticias que los modos y los resultado no son
buenos. Esa es una de las ideas que el lector extrae de La violencia sexual
y su representación en la prensa. Los estereotipos sexistas son recurrentes
en la información judicial y periodística sobre agresiones de género. Este
libro ayuda de un modo elocuente al lector a adoptar la distancia respecto a
este tipo de discursos y le invita a imaginar formas de narrar y argumentar
sobre la violencia con rigor y equidad.
Ariadna
Lluís i Vidal-Folch, Azucena Palacios Alcaine, editoras
Lenguas
vivas en América Latina. / Llengües vives a l’Amèrica Llatina
IV
Jornadas Internacionales sobre Indigenismo Americano, Universidad Autónoma de
Madrid (uam).
II
Fòrum Amr&Cat de les Llengües Ameríndies, Institut Català de Cooperació
Iberoamericana (icci)
uam -icci, Madrid, Barcelona, 2004.
Traducción,
Natalia Fernández Díaz
Edición
bilingüe. 319 páginas, edición castellana; 305 páginas, edición catalana.
La
edición de Lenguas vivas en América Latina, elaborada por Ariadna Lluís
i Vidal-Folch y Azucena Palacios Alcaine, es una novedad de colaboración entre
dos instituciones, el departamento de Filología Española de la Universidad
Autónoma de Madrid y el Institut Català de Cooperació Iberoamericana. Estos dos
organismos promueven sendos foros académicos de estudio y debate sobre las
lenguas amerindias de la América Latina. Son las “Jornadas Internacionales
sobre Indigenismo Americano”, ya en su sexta convocatoria, que se celebraron en
Madrid, y el “Fòrum Amr&Cat de les Llengües Ameríndies”, en su segunda
edición, que tuvo lugar en Barcelona.
La
idea de sus organizadores de colaborar ha supuesto una mayor proyección del
programa de sus actos y ha deparado una obra conjunta, con todas las
contribuciones de los conferenciantes. El libro Lenguas vivas en América
Latina brinda dos mensajes. Uno de estos mensajes se expresa físicamente,
en el llamativo volumen, que recoge las dos versiones, en castellano y catalán.
Es un volumen que proclama con este esfuerzo editorial la afirmación del
poliglotismo mediante el ejemplo, mediante la voluntad de ser útil al lector
que prefiere unos textos en castellano o en catalán para el estudio de un campo
de las lenguas en América Latina.
El
segundo mensaje se cifra en cada una de las contribuciones de veinte
especialistas. Y aquí hallamos una riquísima cantera de estudios, con
informaciones empíricas, observaciones sociolingüísticas, análisis de la
situación social y propuestas de planificación lingüística. Se trata de veinte
ponencias excelentes, que componen un análisis preciso e inquisitivo de la
situación de las lenguas amerindias de América Latina. La traducción que ha
realizado Natalia Fernández Díaz de los textos al catalán y al castellano,
según fuera la lengua del original, completa este trabajo admirable por su
contenido y también por el camino que apunta hacia futuros foros y nuevos
títulos de publicaciones.
La
combinación de los programas de los dos encuentros y de sus ponencias, las de
las Jornadas sobre indigenismo y del Fòrum Amer&Cat, resulta muy
interesante porque en torno a un mismo tema aparecen aproximaciones
complementarias según la sociolingüística, el derecho, la tipología lingüística
y la antropología. Con ello el lector puede construir una perspectiva rica y
comprehensiva. Además halla a su disposición comentarios sobre países y lenguas
diferentes, que afectan a zonas como el Cono Sur o a países como Perú,
Argentina, Ecuador, Colombia, Guatemala, México y, con mayor atención,
Paraguay.
Antoni
Millán de la Universidad Autónoma de Barcelona, trata de la protección
constitucional de que gozan algunas lenguas amerindias. Este aspecto, tan
trascendente por los efectos políticos que conlleva, aparece mencionado también
en las intervenciones de otros autores, en ocasiones para reconocer el trecho
que suele separar el derecho de los hechos. Théophile Ambadiang, profesor de la
Universidad Autónoma de Madrid, incide en el marco teórico de los derechos
lingüísticos de los hablantes, que relaciona con las políticas lingüísticas y
las tareas de planificación, a la vez que presenta una variedad de posturas
teóricas al respecto con gran acierto.
Una
mirada historicista aparece en el capítulo de Juan R. Lodares, de la
Universidad Autónoma de Madrid, que trata del catolicismo en la América
virreinal y de las prácticas evangelizadoras que consistían en predicar en las
lenguas de cada comunidad. Por otra parte, sirven para ampliar el marco teórico
sobre la ecología lingüística, el multiculturalismo y la planificación
lingüística, los estudios de Klaus Zimmermann, de la Universidad de Bremen,
Juan C. Goddenzi, de la Universidad de Montreal, y Azucena Palacios, de la
Universidad Autónoma de Madrid. Azucena Palacios es también coeditora de la
obra, además de autora de dos capítulos.
Otra
sección fundamental de Lenguas vivas en América Latina son los capítulos
sobre la situación actual de las lenguas indígenas y los países donde arraigan,
con lo cual el lector puede obtener una información detallada sobre este
mosaico vasto, riquísimo y sumamente frágil de las lenguas amerindias. Felipe
Huayhua, de la Universidad peruana de San Marco, trata de las políticas
lingüísticas en Perú. Angelina Martínez, de la Universidad de Buenos Aires,
presenta su estudio sobre Argentina. Juan Carlos Moreno Cabrera, de la
Universidad Autónoma, ejemplifica con el caso de Colombia la dramática
situación, que califica de “ocaso de las lenguas indígenas”. Marleen Haboud, de
la Universidad San Francisco de Quito, resume los claroscuros de la política
lingüística en Ecuador, con un mensaje en que reconoce “éxitos, fracasos y
esperanzas”. Ana Isabel García Tesoro, de la Universidad de Madrid, se ocupa de
Guatemala y Jeanett Reynoso Noverón, de la Universidad Autónoma de México, de
las circunstancias en México. Las condiciones particulares de Paraguay, por el
reconocimiento constitucional de la cooficialidad del guaraní y las
contradicciones sociales que se derivan, convoca la atención de Lenka Zajiková,
de la Universidad checa de Palacký, Bartomeu Melià, del Centro de estudios
paraguayos “Antonio Guasch”, y también de la investigadora de la Universidad
alemana Wilhelm de Westfalia, Ruth Mariela Mello-Wolter.
Cierran
la obra dos capítulos del profesor de la Universidad de Valencia, Julio Calvo.
En uno de ellos presenta con erudición aspectos de la tradición literaria de la
lengua quechua. Y en el último reflexiona sobre el concepto de vitalidad de una
lengua y la sombría situación de las lenguas amerindias en el Cono Sur
americano. Julio Calvo expresa en este capítulo conclusivo diversas opciones de
política lingüística y defiende con una determinación admirable un modelo de
planificación lingüística basado en el concepto de patrimonialización
lingüística, y que de manera práctica resume así:
Parecerá duro lo que voy a decir,
pero creo que la única manera de salvar las lenguas amenazadas es aislándolas
de las lenguas neo-imperiales y proponiendo un nuevo paradigma de actuación,
que las inmunice y preserve hasta que se fortalezcan y se puedan valer por sí
misma y enseña también a comprenderlas.
Ante
esta propuesta paradójica, el autor añade una concesión reveladora en su
argumentación:
Se me acusará en seguida de que me
opongo al conocimiento global del mundo para algunos indígenas mientras yo vivo
a nivel planetario, que me opongo al disfrute del agua corriente y la ducha
diaria, de las películas de Hollywood y de la comida rápida y cosas por el
estilo que llenan nuestras vidas, pero piénsese qué es lo que sucedería si una
potencia extraterrestre nos invadiera con una tecnología superior: nuestra
civilización desaparecería como por ensalmo. (p. 314)
El
fragmento que reproducimos no puede mostrar la cabal argumentación de Calvo,
pero sí permite apreciar hasta qué punto la amenaza de desaparición de muchas
lenguas amerindias es casi un destino trágico, según la valoración de este y de
otros lingüistas, y de la necesidad perentoria de hallar nuevas soluciones.
Julio Calvo propone para este propósito el principio de prioridad de la
patrimonialización lingüística y la medida drástica de defensa cultural de una
comunidad lingüística.
Esta densa nota que hemos redactado sobre los conferenciantes y los temas de que tratan sólo cuenta como el índice de una obra recomendable por diversos motivos. La solvencia teorética de sus aportaciones es uno de ellos. La actualidad de sus reflexiones es otro más. La transversalidad con que consideran la realidad lingüística, cultural y política es un tercer motivo. Y, aunque parezca contradictorio con el tópico de la ciencia, el ahínco y la vehemencia con que promueven el conocimiento, el respeto y la defensa del patrimonio que representan las lengua amerindias, conforman un cuarto motivo de su innegable interés.
Pero
no todo queda en los contenidos ni en las razones de su valía que hemos
mencionado. Hay aún más. Un breve anexo sobre organismos y fuentes de información
electrónica en internet recoge veintinueve registros sobre bilingüismo y sobre
protección de las lenguas en general y de las lenguas amerindias en particular.
Este compendio refresca la memoria sobre portales, consorcios e institutos
dedicados a este campo de las lenguas, como por ejemplo el Departamento de
Lenguas Indígenas, de la Universidad mexicana de Guadalajara (deli), el Instituto de Lengua y Cultura
Aymara (ilca), la Asociación de
Lingüística y Filología de América Latina (alfal)
o Linguist List. Y también aporta otras direcciones de interés, relativas a
revistas electrónicas, artículos, diccionarios y repertorios de lenguas
amerindias.
Las
editoras de las actas de estas Jornadas y Fòrum, que se celebraron de forma
paralela y complementaria en Madrid y Barcelona el año 2003, resumen en el
prólogo la valoración que se extrae de la exposición de los ponentes y de la
lectura de sus textos. Dicen así Ariadna Lluís y Azucena Palacios:
Son muchos los países
hispanoamericanos que tienen una situación de plurilingüismo […]. En todos
estos países, existen políticas lingüísticas que, desde hace varios años,
intentan paliar el fracaso escolar altísimo que padecen estas comunidades
indígenas. Sin embargo, el resultado no es en absoluto, satisfactorio, por lo
que se impone una revisión de estas políticas y de la situación general de las
lenguas amerindias.
Hemos de concluir
diciendo que la obra Lenguas vivas en América Latina. / Llengües
vives a l’Amèrica Llatina es un instrumento muy útil para el conocimiento
de una realidad sociolingüística que atraviesa por una situación gravísima.
Además de esta contribución al conocimiento, el libro recoge las voces de
estudiosos que abogan por actuar con arrojo para preservar las lenguas
amerindias. Es un material muy elaborado, que permite construir un mejor
conocimiento de estas lenguas y de sus comunidades, y que apela también a la
acción. Esto último parece una excentricidad, si consideramos los usos tópicos
de la ciencia y de los académicos, pero de la lectura de esta obra se extrae el
convencimiento de que la incitación a la acción tiene muchos motivos.
Alejandro
Arribas Jimeno
Madrid,
Alianza Editorial, 2003; 247 páginas.
Alejandro
Arribas ha publicado dos títulos al tiempo en la editorial Alianza. Son los de
la obra que nos ocupa, El laberinto del comensal, y otro más de
sugerente nombre, Bésame mucho. En las dos obras ha aplicado el autor un
mismo punto de vista para indagar sobre el sentido, la simbología, la
antropología y la historia cultural de dos asuntos interesantes. En uno trata
del papel del beso en las artes amatorias y las relaciones sociales. En otro se
centra en los hábitos de los comensales y su comercio con los alimentos cuando
están sentados a la mesa.
Son
dos ensayos consistentes, por la incidencia social de sus asuntos y por la
amenidad y la erudición con que los trata. Enlazan con la más acreditada
tradición humanista que concibe sus objetos de estudio como una realidad
cultural que se explica con el conocimiento histórico y con la sagacidad de la
antropología. En el singular acercamiento de Arribas a los alimentos consumidos
y a las maneras en la mesa –ya ciñéndonos al título del comentario– hallamos la
síntesis más agradecida y compresible de la semiótica. Se trata de una
semiótica cultural, interesada por múltiples facetas de lo humano, que han
dejado trazos en la literatura, la historia de las civilizaciones y la
hermenéutica de los símbolos. Y este punto de vista, que combina elementos
tradicionales, brinda una manera novedosa y comprensiva de entender su objeto.
El
título de El laberinto del comensal revela la tesis del libro. Se trata
del signo cultural de los alimentos y de las maneras de preparación y consumo.
Es un signo cultural marcado por la diversidad, la perplejidad y los múltiples
sentidos que otorga a los sabores y los lugares de la comensalidad. Y en ello
halla Alejando Arribas el foco de la convivialidad, el de esa sociabilidad que
busca en los otros un principio de construcción social, de eros. La
alimentación trasciende las finalidades elementales de la supervivencia y la
restauración física, para alcanzar el punto culminante de valor social, de
encuentro comunitario y de refinamiento espiritual.
En El
laberinto del comensal se hace un repaso de tradiciones y se interpreta los
ritos de la mesa. Si ese análisis resulta interesante, más llamativo es en su
exposición el espíritu solar y sonriente que transmite. Recuerda el humor y el
espíritu de la obra renacentista de Rabelais, llena de empuje, de conocimiento
global y de sensibilidad por los detalles.
El
libro está organizado en tres partes. La primera, titulada “meandros”,
considera los aspectos de la transformación de los alimentos, el papel decisivo
del fuego, el atractivo de los colores y la vuelta actual a consumir algunos
alimentos crudos. El hilo del discurso está relacionado con esas formas
paradójicas del comportamiento humano, y sus contrastes culturales e históricos.
Con esta guía recala el autor en un punto decisivo, el del placer y el
displacer en los manteles. Y desgrana aversiones, preferencias, extravagancias
y aberraciones gustativas. Lo seglar y lo sagrado también hallan cabida en una
dualidad que comercia con anorexias ascéticas y ayunos, narcisismos y
patologías, o también hambrunas, bulimias y comportamientos compulsivos. Bajo
el signo de la semiótica estructural, Arribas también empareja comidas diarias
con la excepcionalidad de los banquetes, las comidas colectivas y sus rituales
con el individualismo masivo del fast food, la alimentación anual con
las comidas de cuaresma y carnaval. Cierra esta nutritiva parte un capítulo
dedicado a la fantasmagorías de los alimentos afrodisíacos y a las leyendas de caníbales
y la antropofagia.
Las
dos últimas partes del libro tratan con más concisión de los aspectos de los
gustos y de los lugares. Los gustos están íntimamente ligados a la corporalidad
y al papel de los órganos de la boca, la lengua, las papilas gustativas y la
saliva. También incide Arribas en la asociación de los gustos al olfato. Y
considera luego una pieza clave, la de los extremos del hambre y de la
saciedad, y ese difícil punto de equilibrio en el reparto de los medios
sociales y la morigeración personal La química tiene su parte en la
consideración de los gustos básicos, que son lo dulce, lo salado, lo agrio o
ácido y lo amargo. Ejemplifica el extremo de cómo los receptores gustativos
viven su éxtasis con ciertos productos, como la sal, el azúcar y la miel.
La
parte final trata de los lugares de la comensalidad, según sea en casa, fuera
de ella o más lejos de casa, en el mundo. La historia de los muebles y los
instrumentos de mesa, por ejemplo, es aleccionadora. Y corrobora con elocuencia
la tesis del laberinto de la comensalidad que defiende el autor. Dicho de otro
modo, la construcción cultural y la ritualización de la necesidad básica de la
alimentación. Leemos la explicación de cómo se llega a disponer de mesas y
sillas, servilletas y manteles en una tiempo no demasiado lejano. Aprendemos
detalles sobre la organización en la casa de una sala específica y burguesa, la
del comedor. Nos instruimos sobre el uso de la cuchara, el cuchillo, el
tenedor, el plato, el vaso, el porrón, la botella, la bota, el tapón y el
sacacorchos. Todo ello se halla ahora en cualquier casa. Pero empezó fuera de
casa, en las tabernas y las instalaciones ambulantes; también, en las
cafeterías, los cafés, las cervecerías o las peñas. Cada uno de estos locales
surge según unas condiciones sociales y productivas bien delimitadas, y merecen
el aprecio o el denuesto social según los tiempos. Si el mundo de las posadas y
los restaurantes es amplísimo, Alejandro Arribas solventa la dificultad del
espacio con unas notas históricas y literarias, que actúan como catas muy
ilustrativas de esa naturaleza laberíntica, de meandros, en el río cultural de
los manteles. Una mirada fugaz a las cocinas extranjeras y a sus tintes étnicos
de los cinco continentes pone el cierre al libro.
No
se permite el autor elaborar una conclusión. Su exposición acaba en el punto en
que el lector tiene el deseo de un postre textual. Esa decisión puede
entenderse como una habilidad. Deja al lector con el sabor de los símbolos del
comer, del deseo de fertilidad cultural, de los rituales paradójicos y de las
tradiciones literarias y artísticas que plasman esos dulces y embriagadores
momentos. La historia cultural de los manteles tiene en El laberinto del
comensal un texto lúcido y risueño.
Retórica política y la guerra en el siglo
XXI
John
Collins y Ross Glover, editores
Lenguaje
colateral. Claves para justificar una guerra.
Traducción
de Paular Serraller Vizcaíno.
Madrid,
Páginas de Espuma, 2003; 314 páginas.
El
libro Lenguaje colateral. Claves para justificar una guerra, es una obra
colectiva, realizada por dieciséis autores, la mayoría de los cuales son
profesores de la Universidad estadounidense de Saint Lawrence, en Canton,
Estado de Nueva York. Dos de estos autores, John Collins y Ross Glover,
intervienen también editores. Llama la atención la colaboración de académicos
de una gran diversidad de campos académicos, como la filosofía, los estudios
culturales, los medios de comunicación, el análisis del discurso, la
sociología, las ciencias políticas, la religión y la filología. Constituyen un
foro de humanidades para tratar un asunto capital, el de la retórica política y
la promoción por los poderes públicos en Estados Unidos de la guerra contra
Irak.
Los
atentados terroristas del once de septiembre de 2001 contra el World Trade
Center de Nueva York y el Ministerio de la Defensa en Washington son unos
hechos que marcan un giro en la retórica patriótica y belicista en Estados
Unidos y en Occidente. Y desembocan en la invasión de Irak en marzo de 2003 por
parte de una coalición de países aliados, dirigida por USA y compuesta por el
Reino Unido y España, entre otros Estados.
Conviene
indicar que este libro, que se editó coincidiendo con el inicio del ataque de
la coalición contra Irak, no es sólo un trabajo académico. Su análisis de la
construcción mediática del consenso es impecable; he aquí la contribución
académica y científica. Pero el libro también exhibe un espíritu cívico
admirable, en el sentido de que aporta un discurso de resistencia a la presión
mediática y política del gobierno conservador de Georges Bush y de los poderes aliados. Esa intención
política del libro, que puede crear rechazo en quienes consideran que ciencia y
acción cívica han de estar separadas, se inscribe en una corriente denominada
como “análisis crítico del discurso”. El análisis crítico del discurso, a
diferencia de las posturas positivistas, asevera que su foco de investigación
ha de estar vinculado a problemas sociales y que de su investigación se puede
extraer contribuciones que aminoren las relaciones de dominio y de exclusión
social.
La
idea del libro Lenguaje colateral es coincidente con la corriente del
análisis crítico del discurso. Su objeto es el discurso público, que presenta
como víctima de las campañas políticas. El lenguaje es esa víctima colateral,
entendiendo por colateral el eufemismo con que los militares se refieren a las
víctimas civiles que mueren en una guerra. En el libro, la expresión de
“lenguaje colateral” toma el sentido de usos manipuladores de la conciencia y,
en consecuencia, con efectos calamitoso en la vida social de los ciudadanos. Y
su argumentación consiste en describir el significado de términos clave para
justificar la guerra, términos como ántrax, fundamentalismo, terrorismo o yihad,
para así denunciar cómo se impone una interpretación sesgada y que discrimina
colectivos e identidades culturales o religiosas.
En cada capítulo
del libro se analiza un término. Se expone los usos que hace el poder de él y
se los contrapone a otros significados de la palabra. Con ello se busca
deshacer la apariencia de naturalidad que el poder quiere conferir a esas
palabras y en definitiva a la necesidad de un “ataque preventivo” en Irak. El
primer vocablo estudiado es ántrax y la socióloga Danielle Egan parte de la
anécdota de una calle de Lafayette, en Tennessee, que lleva ese nombre, para
gran enojo de sus vecinos. La reacción de los vecinos se produjo después de los
ataques terroristas con este microorganismo, que sembraron el pánico entre los
estadounidenses y que provocaron una injusta atribución de la autoría a ciertos
grupos. Por todo ello, los vecinos de Lafayette pidieron el cambio del nombre
de la calle por otro como Libertad o América.
Precisamente
la palabra libertad se ocupa en otro capítulo Andrew Van Alstyne, quien
recuerda la profusión con que la usó el presidente Bush en una alocución en el
Congreso una semana después de los atentados del 11 de septiembre. La
utilización del término por parte de Bush fue imprecisa, pero muy útil para
justificar con ella la restricción de las libertades civiles y la expansión de
libre comercio. He aquí un uso paradójico del vocablo “libertad”, que alimenta
la agenda conservadora y se desentiende de aplicaciones tangibles y positivas
como libertad de prensa o libertad de reunión. Si en Lafayette han substituido
ya el nombre de la calle Ántrax por el de Libertad, como se pedía en el
vecindario, el rótulo estará entonces proclamando una idea contradictoria con
la libertad.
La
filóloga Marina A. Llorente perfila el horizonte del debate político con el
estudio de la expresión “civilización contra barbarie”. La expresión ha estado
presente en los discursos oficiales del gobierno. Con ella se plantea dos
ideas. Una es que la civilización está en peligro, por el ataque de unos
bárbaros. Y la otra se refiere a la partición del mundo en dos bandos, el
civilizado y el bárbaro. En el civilizado se inscribe América y la democracia.
En el bárbaro estuvo Hitler, por ejemplo, y ahora el fundamentalismo islámico.
Según Llorente, este orden binario no sólo es una simplificación, sino que
también implica la promoción de proyectos de globalización y de consolidación
de la pobreza estructurada.
En
otros capítulos los respectivos autores tratan de términos con que se califica
ese mundo bárbaro, como son los vocablos de la cobardía, el fundamentalismo, la
yihad y la maldad. Los terroristas del 11 de septiembre pueden merecer muchos
calificativos de reprobación, pero no el de cobardes, porque no actuaron como
tales. El fundamentalismo suele aparecer vinculado a grupos religiosos que
defienden con denuedo unas verdades fundamentales de su credo. Pero ello no
significa que defiendan el terror ni que sean sólo musulmanes, pues
fundamentalismo hay en el cristianismo, el judaísmo o el islamismo. Y no tiene
ningún sentido equiparar movimientos teológicos a actividades delictivas y a
sus miembros como enemigos y representantes del mal.
La
retórica política alcanza un grado letal cuando utiliza la expresión de “la
guerra contra…” como un arma segura para provocar el pánico y el
consentimiento. Léase en esa expresión las variantes de “la guerra contra el
terrorismo”, “la guerra contra la droga” u otras expresiones semejantes. Cuando
los medios de comunicación se hacen eco de campañas y noticias bajo el lema de
“la guerra contra…”, la audiencia de los medios de comunicación social aumenta
mucho y los resultados de las empresas mejoran. Bajo esta capa de acuerdo
ciudadano –¿quién se puede oponer a una guerra contra…?– se producen unos
efectos materiales, policiales y legales que pasan desapercibidos. Con este
reclamo se suele incitar a los ciudadanos a envalentonarse y a dar un apoyo
irreflexivo a causas con motivos ocultos. El odio social, el matonismo y el recorte
de los derechos civiles, el desvío de fondos sociales para gastos militares,
etcétera, son algunas de sus consecuencias.
Como
indican los editores de Lenguaje colateral, concibieron la publicación
como respuesta al silenciamiento de las voces críticas en su país. Dan ejemplos
claros de la persecución de la disidencia en Estados Unidos. Las páginas de Lenguaje
colateral recogen unos razonamientos impresionantes, pues contrastan en su
prudencia, conocimiento de la historia reciente y consideración del contexto...,
contrastan, pues, con la imposición de una retórica política sesgada,
partidista, cruel y fratricida. La obra surgió para desenmascarar las claves
que justificaron una guerra. Surgió para establecer que esas claves proponen un
orden que pone en peligro un mundo más justo, libre y humano. Si en Lenguaje
colateral sus autores dan la alarma sobre los estragos de la propaganda en
el lenguaje, con ello de por sí ya significa rehabilitar ese lenguaje maltrecho
y damnificado. Y utilizan esos mismos instrumentos discursivos para que en las
páginas del libro el lector encuentre “nuevas maneras de escuchar el mundo que
le rodea y la posibilidad de convertir ese mundo en un lugar más justo, libre y
humano”. Para resumir las páginas de Lenguaje colateral en un lema
espontáneo, diríamos que su opción es denostar las bombas inteligentes y
promover en su lugar discursos que sean no sólo inteligentes, sino también
sensibles y constructivos.
Rosa Artigas, Joan Bellés, Maria Grau
Tipotext.
Una tipologia de textos de no-ficció.
Prólogos de Jordi Roigé, Monserrat Gimeno i Vidal y Teun Van Dijk.
Cd rom con un anexo de corpus textual.
Vic, Generalitat de Catalunya-Eumo Editorial, 2003; 372 págs.
isbn 84-9766-057-6
La
tipología textual aporta un marco conceptual para el estudio sistemático de la
producción discursiva. La abstracción de su esquema le confiere una capacidad
interpretativa muy amplia. Y el rigor de sus herramientas terminológicas
permite una aplicabilidad a muy diversos propósitos científicos y docentes.
Bajo estas premisas un equipo de investigadores, dirigido por Rosa Artigas, ha
desarrollado una larga tarea de elaboración de una tipología textual de la
lengua catalana. Este equipo de ocho personas, asistido por otro más numeroso
en las tareas de recopilación y tratamiento de los textos, inició en 1990 el
estudio de los prototipos de los usos lingüístico más frecuentes. La realización
de este proyecto ha dado ocasión a publicar los progresos en diversos libros y
concluye con la presente obra, Tipotext. Una tipologia de textos de
no-ficció. Han realizado su edición el Departamento de Cultura de la
Generalitat de Catalunya y la editorial Eumo. El libro se acompaña de un cd que
contiene el corpus textual recopilado para la investigación.
La
obra destaca por su carácter empírico, teorético y aplicado. He ahí tres
características sobresalientes por el rigor de la elaboración de Tipotext
y la complementariedad de su articulación. La naturaleza empírica de este
proceso de sistematización queda patente en las tres fases del proyecto, que
han sido las de recopilación textual (1990), descripción del corpus (1991-2002)
y, finalmente, la síntesis teórica (2003). La recopilación de los textos ha
tenido en cuenta seis variedades diatópicas del catalán: noroeste, valenciano,
balear, central, alguerés y rosellonés. Ese corpus incluye variedades
históricas, geográficas, culturales y funcionales diversas, que resultan
representativas de los usos lingüísticos actuales en lengua catalana. Consta de
107 textos de no-ficción, que se han recogido de fuentes de producción y
canales de difusión diversos. Es de notar que el corpus atiende a la diversidad
de géneros de la comunicación oral y escrita. A pesar de que la recopilación se
realizó a principios de los años noventa, incorpora también muestras de géneros
recientes como el mensaje de telefonía móvil y el xat o charla de
canales de conversación telemáticos. En ello cabe ver el mérito de la fidelidad a la realidad comunicativa y el
estricto cumplimiento de un estudio pragmático. Este corpus textual es, en
palabras de los autores, “un continuo de producciones verbales para resolver
las necesidades comunicativas de los miembros de una determinada sociedad”.
Desde
el punto de vista teórico, Tipotext combina conceptos de la semántica y
la pragmática. Y consigue articular una aproximación multidisciplinar a las
manifestaciones discursivas que resulta precisa en el detalle y capaz en la
abstracción. La particularidad del estudio es su especialización en los
discursos de no-ficción, esto es, en aquellos cuyos referentes y contextos son
reales. Sobre ellos proyecta un análisis pluridimensional, con el estudio de los
planos pragmático, gramatical, semántico, prosódico y gráfico. Todo ello no
sería otra cosa que una superposición de comentarios sin otro interés que su
agudeza y sin trascendencia, si no fuera por el marco teórico que da una
cohesión y una eficacia extraordinaria a la obra Tipotext. Ese marco
teórico tiene tres lados que son las tres variables de la comunicación, la
extratextual, la textual y la lingüística.
Mediante
la variable extratextual los autores disponen la base de su tripartición
textual, que se corresponde con los intercambios comunicativos de tipo
personal, social e institucional. Así pues, a la categoría textual I
corresponden las producciones propias de la interacción individual o personal,
como la conversación o la carta privada; la categoría o tipotext II es la de
los intercambios sociales, como el contrato o la carta comercial; y el tipotext
III es el relativo a los intercambios institucionales, como una declaración
política o las fórmulas declarativas de una boda. La razón de esta distinción
extratextual está en la actuación del locutor: I) a título personal, de manera
intuitiva y sin ejercer un rol social ni público; II) en función de un rol
social, según unas características expresivas determinadas por el contexto;
III) en el marco de una institución pública o en representación suya, bajo las
pautas expresivas –formales o solemnes– de la situación.
La
segunda variable comunicativa es la textual. En ella se desarrolla los dos
grandes aspectos de las funciones comunicativas y los patrones discursivos.
Para la teoría de las funciones se usa el modelo que estableció Jakobson, pero
con unas variaciones, como la inclusión de una nueva categoría realizativa, que
es la función factiva, por influjo de la pragmática. Las funciones quedan
establecidas como referencial, metalingüística, psíquica (trasunto de la
expresiva), conativa, interlocutiva (modalidad derivada de la antigua función
fática), poeticoretórica y, como ya se ha indicado, factiva. Por su parte, los
patrones discursivos o formas prototípicas de textualización son el
descriptivo, el narrativo, el directivo, el argumentativo y el expresivo. En
este cuadro se aprecia la permeabilidad respecto de las funciones y el
enriquecimiento del esquema clásico de descripción, narración y exposición-argumentación.
Y la
tercera variable de este marco fundamental es de la lingüística. Con esta
distinción los autores se interesan por establecer la modalización. Y
distinguen los elementos que indican una posición del emisor respecto de su
discurso y, también, aquellas elecciones verbales y expresivas que resultan
significativas. El posicionamiento discursivo del emisor señala el grado de
distancia o de proximidad, como por ejemplo la disimulación del agente o la
impersonalidad de la acción. También configura los roles de los interlocutores,
se pronuncia sobre el mensaje y efectúa anclajes del texto con el contexto
mediante la deixis. Junto al posicionamiento del emisor está la elección o la
preferencia de elementos lingüísticos. Esta modalización consiste en la
proyección que realiza del locutor de una determinada percepción del mundo y de
una actitud valorativa, como por ejemplo sucede con las elecciones léxicas y
con las adjetivaciones valorativas.
El
marco teórico que hemos descrito es el conjunto de herramientas con que se
realiza el análisis de los textos en Tipotext. Una extensa sección del
libro recoge mediante comentarios y cuadros el detalle de las tareas
analíticas. La finalidad de esta actividad es establecer y confirmar los rasgos
de las tres categorías textuales, en sus vertientes de función comunicativa,
patrón discursivo y procedimiento modalizador. Así, al tipotext I o personal
corresponde la modalización intuitiva; para el tipotext II o social es
congruente la modalización ecléctica o variable; y al tipotext III, de los
géneros institucionales, finalmente, corresponde una modalización obligada,
propia del registro formal o solemne y de la interacción muy planificada.
Con
estos recursos se establece en Tipotext un sistema de clasificación de
textos rigurosa y de una prometedora aplicación a diversos ámbitos. La
recopilación de muestras representativas de los usos lingüísticos de los
hablantes de catalán no reduce el provecho del estudio a esta lengua, sino que
lo trasciende con un extraordinario vigor. Por otra parte, el estudio resulta
útil para profesionales de la filología, para servicios lingüísticos y
programas de normalización lingüística. La tipología textual de Tipotext
permite comprender y producir muchos tipos de textos. Y también ayuda a manejar
con pericia interacciones verbales y situaciones comunicativas.
El
proyecto en que ha nacido esta obra pretendía realizar una investigación para
la didáctica del texto. Su largo proceso de elaboración ha desparramado en el
trayecto diversas publicaciones y actividades pedagógicas. Este rico bagaje
queda patente en la forma abierta y recurrente en que está compuesto el libro Tipotext.
Una tipologia de textos de no-ficció, pues brinda secciones explicativas,
un glosario de términos, partes analíticas y justificativas y finalmente varios
anexos, entre los cuales destaca por su utilidad el cd con el registro digital
de los textos estudiados. La composición del libro indica una redacción por
módulos y etapas. Su ensamblaje se resiente de este procedimiento compositivo,
presenta saltos, encabalgamientos y obliga al lector, en ciertos aspectos
materiales, a un ejercicio mayor de lo que pudiera esperarse de un trabajo de
culminación de la investigación. Con todo y fundamentalmente, cabe concluir que
una obra de esta envergadura y mérito merece una lectura muy atenta de los
lingüistas.
Rescate
de un diccionario inédito del siglo xviii
Carles Ros
Ràro Diccionario Valenciano-Castellano. ùnico, y singulàr, de vozes
monosylabas
Edción y estudio introductorio de Maria Isabel Guardiola i Savall
Alacant, Departamento de Filología Catalana, Universidad de Alacant, 2004; 295 págs.
Prólogo de Emili Casanova. isbn 84-608-0165-9
Esta nota crítica se hace eco de una noticia halagüeña, por
múltiples razones. Se trata de la edición del diccionario Ràro Diccionario
Valenciano-Castellano. ùnico, y singulàr, de vozes monosylabas. Es un
diccionario del literato y filólogo Carles Ros (Valencia, 1703-1773), una obra
que redactó en 1770 y que había quedado inédita. Ha auspiciado esta publicación
el proyecto de investigación “Tesoro lexicográfico valenciano” que desarrolla
la Universidad de Alacant, bajo la dirección de Jordi Colomna i Catanyer y con
la especial dedicación de Maria Isabel Guardiola i Savall como editora.
La publicación ha corrido a cargo de la lexicóloga Maria Isabel
Guardiola i Savall, que ha elaborado una excelente edición crítica. En ella
destaca la fidelidad al manuscrito de Ros, así como la inclusión de
informaciones capitales para todo filólogo como son las anotaciones añadidas
entre líneas por el autor, los fragmentos tachados, la numeración de subíndices
con términos homófonos y homógrafos, entre otros aspectos. La editora presenta
el Ràro Diccionario Valenciano-Castellano con un estudio introductorio
en que habla de la época, el autor, sus obras lingüísticas y los avatares de
Carles Ros en la historiografía. Un glosario de las voces del diccionario
informa de los lemas en escritura normativizada, su correspondencia con las
entradas originales, la página de la edición y la distinción de nombres
comunes, topónimos y antropónimos. Esta labor crítica resulta fundamental para
calibrar la calidad y el interés del Ràro Diccionario Valenciano-Castellano
de Ros.
A principios del siglo xviii
la lengua catalana sufrió una regresión muy grande. La guerra de sucesión al
trono español se saldó en 1714 con la supresión de los fueros en las tierras
valencianas y catalanas, la imposición de un régimen centralista y la
designación del castellano como lengua oficial. En estas condiciones aparece la
labor de Carles Ros, notario valenciano, que continuó la saga familiar de
fedatarios públicos. A él le corresponde el amargo destino de ser un notario de
escasa clientela, pero de una extraordinaria sensibilidad por la lengua
valenciana. Sin embargo, la figura de Carles Ros ha pasado con una discreción
excesiva en la historiografía lingüística, desemparejada de su fortuna
intelectual. Con todo, su reconocimiento aumenta con la presente edición.
Carles Ros fue un autor que tuvo en mucha estima la lengua
valenciana y supo apreciar la necesidad de divulgar su conocimiento. Sus
facetas de literato, editor, paremiólogo, gramático y lexicógrafo le convierten
en un ilustrado y en un temprano promotor de la Renaixença, el movimiento en
favor de la cultura y la lengua catalanas. Presenta Guardiola en su estudio
introductorio estos aspectos tan relevantes y persuade al lector de la
envergadura del proyecto lingüístico de Carles Ros. Ros se ocupó de recuperar
los tesoros históricos de la lengua con su Tratat de Adages y Refranys
Valencians (1733) y también de establecer el marco vigente de su gramática
con Breve Explicación de las Cartillas Valencianas (1751), entre otras
numerosas obras.
Los trabajos lexicográficos de Carles Ros están a la altura de esta
producción, con una primera obra en 1739, Diccionario Valenciano-Castellano.
Su objeto fue recopilar las palabras y acepciones de la lengua antigua, para
facilitar así la lectura de obras de la tradición en valenciano. Y poco antes
de su muerte, Ros editó Corrección de voces y phrases que el vùlgo o comùn
de Valencia ùsa ò ha introducido hablando, que es, como asevera Isabel
Guardiola, “el primer tratado de barbarismos y diccionario de dudas del
catalán, lo cual demuestra también la preocupación del autor por el estado y la
conservación de su lengua materna”.
Ros dejó inéditos dos diccionarios de valenciano-castellano, uno
aplicado a los monosílabos, que es el que se ha publicado, y otro de términos
polisílabos, cuyo manuscrito está desaparecido. Son dos obras en las que Ros
trabajó en los últimos años de su vida y que reflejan la madurez de su
concepción lingüística. La razón de esta distinción léxica en diccionarios
monosilábicos y polisilábicos estriba en la importancia que Ros reconoce a los
vocablos monosílabos en valenciano. Entiende que son distintivos y
fundamentales en valenciano, mientras que en castellano halla correspondencias
que suelen ser bisílabas. Y con la recopilación que hace en Ràro Diccionario
Valenciano-Castellano se especializa en aquellas voces que, por su estructura
silábica, considera básicas y a la vez problemáticas de la lengua coetánea. El
corpus de entradas alcanza el número de 1825. Normalmente la entrada de cada
artículo está formada por un lema: buch, bùque; lloch, lugàr; ram,
ràmo. Pero también hay casos en que el primer término es monosílabo y sus
sinónimos o derivados son bisílabos o polisílabos: ram, ramell, ramellèt,
ramillète; hom, home, hombre.
Establece Ros entradas diferentes para vocablos homófonos y
homógrafos, como en el siguiente caso: “jòch, chóque o sonido que de èl
resulta; jòch, chòque en la Milicia; joch, con la o agùda,
juègo; joch, con la o agùda, bùrla que se hàze â algùno¸ joch,
con la o agùda, aquella disposiciòn con que estàn unidas dos cosas, de
modo que sin separàrse, puèdan tenèr movimiènto: como: las coyuntùras: gòznes.”
Estas entradas van ordenadas según las dos primeras letras, como es
costumbre en los diccionarios de la época. Así, en la letra J, aparecen las
secciones JA, JO y JU. En la sección JO se hallan doce entradas, que se
refieren a las diversas acepciones de choque (jòch), juego (joch),
chopo (jòp), el personaje bíblico de Job, jornada (jòrn) y yugo (jou).
Estas 1825 entradas del diccionario suponen, finalmente, 1100 monosílabos
diferentes, según la estimación de la editora.
La edición de Maria Isabel Guardiola reproduce la “Conclusión” del
manuscrito, que cuenta como una presentación de la obra y de su propósito. Y
dice Ros en su conclusión: “Tanta es la necessidad que tiène el Comùn de esta
Ciudàd, en la inteligència de su Lèngua Matèrna, como en el de la Castellana,
que aùn para el tràto familiar càsi la ùsa, pero tan bastardamènte, que de ùna,
y òtra fòrma un estilo impertinènte, â mas de que para muchìssimas cosas ignòra
la correspondència de la vòz, en las que la tiène; y èsto no es solo en los
vocàblos esquisitos, y no tiviàles, si en los mas de los ordinàrios, ù comùnes
tambièn, olvidàdo de la sùya en tal manèra, que ni sàbe ùna, ni òtra, como
dèbe.”
La preocupación para preservar la lengua valenciana y mejorar la competencia lingüística de sus hablantes en castellano guía a Carles Ros al acierto de introducir una novedad en lengua catalana como es la composición de un diccionario de vocablos monosílabos. De ahí el epíteto de “raro”, que introduce en su título, por “único y singular”, en lo que el propio autor considera como una obra “extraordinaria” e “insigne”. Y en efecto lo es, pues aporta no sólo un rico repertorio de la lengua sino también muchas informaciones sobre la vida del siglo xviii. La editora avala este juicio y aún lo predica de toda la obra literaria y lingüística de Carles Ros. Con la publicación de esta cuidada edición de Ràro Diccionario Valenciano-Castellano, el departamento de Filología catalana de la Universidad de Alacant ha rescatado un diccionario inédito del xviii, que no sólo es excelente sino que también es un precursor de la lexicografía valenciana.
Tradición y actualidad de la retórica
José Antonio Hernández Guerrero, María del Carmen García Tejera
El arte de hablar. Manual de Retórica Práctica y Oratoria Moderna.
Barcelona, Ariel, 2004; 286 páginas.
Conviene recordar un pasado reciente. En 1965 el lingüista Roland
Barthes escribió unas aleccionadoras palabras sobre la inexistencia de manuales
de retórica en lengua francesa. Su aseveración valía igual para el castellano y
para otras lenguas. Con ello Barthes señaló una situación lamentable de los
estudios sobre el discurso. Por fortuna, esta situación hace tiempo que está
superada. Él mismo inició la labor de rehabilitar la retórica con la edición de
sus notas de clase sobre la materia, “La retórica antigua. Prontuario”, que
están publicadas en castellano en su obra La
aventura semiológica (Barcelona, Paidós, 1990). Barthes proclamó en las
últimas líneas de su escrito la actualidad de la retórica, en general, y del
pensamiento de Aristóteles, en particular, como arte oratoria y como ciencia de
la comunicación mediática. Barthes brindó, con su trabajo teórico y con sus
análisis de publicidad o de fantasías y mitos modernos, un extraordinario
programa de estudios y un gran campo de aplicación de la retórica.
La reivindicación que formuló Barthes de la actualidad del arte de
la palabra ha resultado muy provechosa para la lingüística. En la actualidad,
obtienen una excelente acogida de los lectores las múltiples publicaciones que
sobre retórica cada año lanzan las editoriales. En este marco de positiva
atención ha aparecido en Ariel la obra El arte de hablar, de José
Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera. De los muchos
títulos que han precedido el título que hoy nos convoca, me atrevería a
destacar tres más, que merecen figurar por diversos motivos en esta nota
crítica. El sencillo y eficaz texto de Roberto García Carbonell, Todos pueden hablar bien en público,
escrito en 1981 y reeditado muchas veces por Edaf. El armonioso y completo
trabajo de Joan Rubio y Francesc Puigpelat, Com
parlar bé en públic (Barcelona,
Pòrtic, 2000), que merecería tener ediciones en muchas otras lenguas además de
en catalán. Y el delicioso librito –librito por su brevedad– de Phyllis
Bentley, Public Speaking, (Londres,
Collins, 1964), que persuade el lector de que en la cultura sajona hay una
sensibilidad especial por la comunciación elocuente y por el conocimiento de
sus recursos.
Los autores de El arte de hablar, José Antonio Hernández y
María del Carmen García, son profesores de teoría literaria de la Universidad
de Cádiz. Han publicado diversos títulos sobre comentarios literarios y
retórica. En esta ocasión realizan un compendio de los principios de la
retórica, que acompañan de cometarios prácticos e indicaciones para dominar la
capacidad oratoria. El contenido de la obra es acorde con un manual y el tono
resulta académico. Estas características marcan una diferencia entre el
presente título y los libros de divulgación que desarrollan un guión de
autoayuda y que buscan un nicho de lectores amplio y generalista. Valga como
prueba de la orientación formal de El arte de hablar la extensa y
profusa sección bibliográfica.
La división capitular del libro sigue la pauta canónica de la
retórica, con las cinco partes del proceso discursivo, es decir, la elocución,
la disposición, la elocución, la memoria y la pronunciación. La antesala de
este guión son unas consideraciones sobre las relaciones de la retórica con
otras ciencias, entre las cuales se cuentan la psicología, la pedagogía y la
poética. También se provee al lector de una visión perspicaz sobre la función
de discurso en la vida social y en profesiones tales como las de médico,
jurista o sacerdote. Las nociones que figuran en cada capítulo reciben como
complementación un muestrario de tópicos, glosarios, comentarios de texto y
escuetas actividades del agrado del filólogo.
Entre los elementos de este esquema temático aparecen varios
capítulos de contenido descriptivo y didáctico. Un capítulo sobre los géneros
brinda una galería de formatos y modalidades discursivas, con sus rasgos
expresivos y características de protocolo. Los recursos retóricos y su
contrafaz de los abusos retóricos forman una sección voluminosa y instructiva
sobre aspectos concretos de la comunicación. Otro capítulo que obra en esta
dirección práctica es de los resortes y las estrategias comunicativas, entre
las que destacan el uso de las imágenes, las comparaciones, el humor y la
pulsión de las emociones.
El dominio de los autores en el campo de la poética se trasluce en
la especialización en los capítulos sobre la elocución y los rasgos literarios.
Resulta especialmente provechosa su obra en este aspecto. La proclama que
figura en el subtítulo del libro, “Manual de Retórica Práctica y de Oratoria
Moderna” –con un libre uso de las mayúsculas–, es coherente con la intención de
aproximar el legado de la retórica a una mentalidad actual. Y la obra resulta
un manual idóneo para los estudiantes universitarios, particularmente
receptivos a unos contenidos teóricos y a una exposición académica. La
vertiente práctica queda en un segundo plano, pues se desarrolla de modo
escueto en su extensión y limitado en sus tipos. Por otra parte, el tono
expresivo de la obra presenta algunas variaciones inesperadas, pues en
ocasiones el texto oscila entre la exposición teorética bien temperada y la
consideración de aspectos sociales posiblemente prescindibles por su obviedad y
por la simplificación con que se tratan.
La retórica enseña que las buenas y elegantes maneras son un mérito
que engrandece las ideas del discurso. Llevando este principio a la presente
publicación, quizá resulte su edición aceptable y aun decorosa, pero también
mejorable. La presentación resulta un tanto árida y la supresión de los
márgenes laterales en la composición de página es insólita. Estos defectos, que
han de achacarse al editor, están en desacuerdo con el mensaje del libro El
arte de hablar, que es cómo conseguir la elocuencia. No obstante, ello no
desmerece la labor de los profesores María del Carmen García y José Antonio
Hernández, que tienen el acierto de presentar la retórica con símiles
didácticos y creativos. Son los símiles de la retórica como edificio, como
viaje, como paseo y como aventura (p. 116). Su libro se une a un nutrido grupo
de obras sobre la comunicación persuasiva que proclaman el lema y la razones de
la retórica, en su dilatada tradición, en su vigorosa actualidad.
Como demuestra la edición de El arte de hablar, nuestro
momento es muy diferente del que vivió y enderezó Roland Barthes. Sin embargo,
hay una relación causal entre el nuevo título, por un lado, y la maestría y la
dedicación de Barthes, por el otro, pues ayudó a invertir el signo que pesaba
sobre la retórica e instruyó a alumnos y lectores sobre su historia y su
teoría, sobre el trayecto y la red de la retórica.
Joan Mulholland
El lenguaje de la negociación. Manual de estrategias prácticas para
mejorar la comunicación.
Traducción de Margarita Mizraji
Barcelona, Gedisa, 2003. 318 páginas.
Carles Mendieta i Suñé
Tècniques de negociació i resolució de conflictes. Manual de
consulta
Barcelona, Diputación de Barcelona, 2002. 116 páginas.
¿Cuál es la diferencia entre un negociador bueno y un buen
negociador? La diferencia está en la lingüística. O, dicho de un modo más
preciso, la diferencia entre un negociador bueno y un buen negociador se halla
en los conocimientos de lingüística aplicados a los procesos de resolución de conflictos.
El negociador bueno tiene las habilidades para dialogar y conseguir concesiones
de la otra parte. Pero el buen negociador no sólo es capaz de actuar así sino
que también sabe por qué actúa de ese modo. La diferencia es cualitativa y se
resume en el conocimiento de los principios comunicativos.
Cuando mencionamos la lingüística como fundamento teorético
pensamos concretamente en la pragmática, la retórica y los estudios
interculturales. Y resulta muy estimulante comprobar la estrecha relación que
establecen entre ciencia y vida cotidiana Joan Mulholland y Carles Mendieta,
los autores respectivos de El lenguaje de la negociación y Tècniques
de negociació i resolució de conflictes. Son obras concebidas con afán
práctico, como atestiguan los subtítulos, y que orientan sobre situaciones
específicas a la luz de una teoría provechosa y aleccionadora.
La filóloga Joan Mulholland es profesora de inglés en la
Universidad australiana de Queensland. Se ha ocupado de la comunicación
persuasiva en el mundo de la empresa y también del discurso de género. Con El
lenguaje de la negociación trata del conflicto y de su superación mediante
el lenguaje, cosa que hace a partir de los conceptos de la pragmática. Abre sus
páginas con el principio del lenguaje como creador del sentido de las cosas y
el principio de la historicidad del lenguaje. De este modo nos sitúa en el
marco de la acción dialógica y del poder del lenguaje como vínculo social. El
propósito de la autora es presentar sus consecuencias más tangibles en el manejo
de situaciones con intereses contrapuestos. Son sus consecuencias el uso de las
metáforas, las elecciones léxicas, la opción entre sustantivo y verbo, la
presentación personal o impersonal de una cuestión, el control del turno de
habla, la asignación de roles o la determinación del tono.
El guión de la obra resulta equilibrado y claro. Se inicia con una
sección teórica, expresada con precisión técnica y con claridad, a la que sigue
otra de tipo práctico con ejemplos, comentarios y ejercicios. Este guión aparece
aplicado en los capítulos del libro, que se hallan agrupados en cinco partes.
La primera proclama el poder del lenguaje, al tiempo que familiariza al lector
con los conceptos ya mencionados de la pragmática. Y, entre teoría y práctica,
aporta consejos sincréticos, como los siguientes:
Elija
cuidadosamente los nombres que les da a los asuntos y no acepte sin más los que
utilizan los demás, a menos que sirvan para sus propósitos.
Esté muy atento
ante los matices de las palabras que necesita utilizar para la negociación.
Advierta que las
frases nominales complejas pueden resultar confusas.
Piense en el modo
de atribuir una acción.
Considere cómo
usar la negación del mejor modo.
Estas y otras sugerencias están vinculadas al guión que combina con
perspicacia teoría y práctica.
La segunda parte de El lenguaje de la negociación es la más
extensa y trata de la interacción hablada. La tercera se ocupa de la
comunicación escrita. La siguiente analiza los actos de habla de la transacción
negociadora, en un número de veinte acciones, como son por ejemplo las de
argumentar, quejarse, pedir o reprender. Y concluye este completo panorama de
fases y modalidades con una quinta parte referida a la fase posterior a la
negociación, con estrategias para recordar y para ser recordado por la
contraparte.
La interacción hablada, tal como aparece en la segunda parte del
libro, aporta las claves y los casos de la comunicación interpersonal cara a
cara, por teléfono y también en entrevistas ante los medios de comunicación
social. La autora cubre estas situaciones comunicativas con facilidad e
incrementa el nivel de profundidad con una variable comunicativa muy
importante, que es la de las diferencias entre los interlocutores por razones
idiomáticas y culturales. En este campo apunta ejemplos reveladores de la
complejidad del campo de estudio y de las posibilidades de la lingüística
contextual.
La segunda obra que nos ocupa, Tècniques de negociació i
resolució de conflictes, de Carles Mendieta i Suñé, está publicada en
catalán por la Diputación de Barcelona y consiste en un material de guía para
cursos de formación. Su función instrumental determina una redacción sucinta,
ágil y exenta de explicaciones académicas. Con todo, cumple excepcionalmente
bien su cometido práctico. Y resulta una obra muy interesante porque aporta una
visión complementaria de la anterior. Y no sólo por el talante expositivo de
unos apuntes de curso, sino también por la claridad con que presenta los
conceptos básicos de la negociación y de las estrategias. Otro aspecto
diferencial del libro de Carles Mendieta es que se centra en las actividades
comunicativas de la negociación, pero desde una perspectiva psicológica y
global. Estas características convierten su manual en un material muy
recomendable para todo tipo de lectores y de aplicaciones.
El autor tiene el acierto de definir con precisión los conceptos de
la negociación al tiempo que deshace ciertos tópicos. La idea clave consiste en
rechazar la creencia de la negociación como un proceso para ganar, pues resulta
más apropiado considerarla como marco que promueve concesiones y logros en las
dos partes. Ello significa que las dos partes ganan. Para conseguir este
objetivo no sólo resulta apropiado conocer unos conceptos, sino que también hay
que practicar unos procedimientos y adoptar actitudes.
Los procedimientos proponen conocerse uno mejor y mejorar la
actuación personal. El control de las emociones, la elección de estrategias y
de técnicas y la planificación de la negociación son otros aspectos más de la sección
de procedimientos. Una muestra de la importancia de estos elementos se halla en
un punto revelador: los límites de la negociación. Ello implica que antes de
comenzar las conversaciones, es conveniente que el negociador se haya marcado
los límites de inicio y de ruptura. Entre esos extremas se sitúa la zona del
objetivo. El límite de inicio es lo que se ofrece al comenzar la negociación. Y
el límite de ruptura es el punto en el cual el acuerdo es perjudicial y, por lo
tanto, resulta recomendable no cerrar tal acuerdo.
Si la negociación es un proceso para conseguir algo que no se
tenía, es apropiado tener una actitud positiva. Ello se traduce en no competir
sino en buscar la colaboración del antagonista, en respetar las peticiones y el
estilo del contrario, en escuchar más que en argumentar y en no tomar las
cuestiones de manera personal sino más bien bajo un rol funcional.
En estos contenidos se resume el capítulo sobre las conductas del
buen negociador. Y el libro pasa a continuación a exponer cómo se planifica la
negociación. Aquí es relevante el lugar de los encuentros y sus condiciones
materiales. El factor del tiempo también tiene una notable repercusión. Y un
tercer elemento se refiere a las fases de la negociación, según sean la de
preparativos, la inicial, la de desarrollo y la de cierre. De ello se extrae
unas pautas sobre lo que se debe hacer o, cuando menos, lo que se debe evitar.
Conviene evitar la rigidez, entrar en espirales de defensa y ataque, no hacer
concesiones, negociar una sola opción, hacer contrapropuestas demasiado
rápidamente o, para resumir todo ello en un solo enunciado, competir para
ganar.
El libro de Carles Mendieta, Tècniques de negociació i resolució
de conflictes, condensa de un modo utilísimo los preceptos de la negociación.
Con sensatez expone unas divisas, algunas de las cuales recogemos a
continuación:
No es suficiente
hacer las cosas bien: Hemos de saber también por qué las estamos haciendo bien.
Las experiencias
acumuladas no siempre se traducen en aprendizaje real. Para que así sea es
necesario que además la experiencia y la reflexión estén estructuradas de tal
manera que sean fácilmente utilizables.
Saber cómo se
negocia no se traduce necesariamente en una buena ejecución, pues no es fácil
trasladar la reflexión a la conducta.
Y podemos concluir que negociar supone conocer y conocerse. Sólo
así se puede ser capaz de soportar la presión de los resultados y de las
emociones.
La lectura de estas dos obras, El lenguaje de la negociación y
Tècniques de negociació i resolució de conflictes, resulta gratificante
por varios motivos. El primero es la perfecta complementariedad de sus
contenidos; el punto de vista teórico de uno contrasta y se completa con el
aplicado del otro. El segundo motivo es la riqueza con que aborda este proceso
comunicativo; los aspectos discursivos hallan una comprensión perfecta en los
móviles psicológicos. Y un tercer motivo es la idoneidad de los conceptos
expuestos en estas obras para trabajos de investigación en análisis del
discurso. He aquí razones de la vitalidad de los estudios en comunicación. Los
autores de sendas obras miran con interés y perspicacia el mundo de la
comunicación. Y con gran provecho ponen en contacto las teorías de la
pragmática, la retórica y la psicología con situaciones de conflicto, poder,
necesidades, estrategias y negociación. Lo admirable es que el rendimiento de
estas aportaciones puede beneficiar tanto a la vida social como al mundo
académico.
Languages in a Globalising World
Jacques Maurais, Michael A. Morris, editores
Cambridge, Cambridge University Press, 2003; 345 páginas.
isbn 0-521-82173-8,
cartoné; 0-521-82173-6, rústica.
¿Hasta dónde se expandirá el inglés en la comunicación
internacional? ¿Qué futuro aguarda a las lengua minorizadas? ¿Cuál es papel
previsible de lenguas de influencia internacional en ciencia y cultura como
hasta ahora han sido el alemán o el francés? ¿Tendrán el árabe o el japonés un
protagonismo creciente en esta nueva condición? ¿Qué efectos negativos comporta
para las lenguas de comunicación este rango preponderante? Estas son algunas de
las preguntas que formulan los autores del libro Languages in a Globalising
World. El interés de esta obra se halla con la intención de plasmar una
perspectiva inquisitiva y novedosa, la de la geolingüística.
Languages in a Globalising World ha sido editado
por Jacques Maurais, Michael A. Morris. Corregida y aumentada, esta edición en
inglés supone una nueva oportunidad editorial para una obra muy interesante
aparecida en francés en el año 2001, Géostratégies des langues
(Publications de Québec y Office de la langue française). Consta de veintiún
capítulos que recogen las contribuciones de veintitrés autores de muy diversas
nacionalidades y perspectivas teóricas, a saber, la planificación lingüística,
la sociología, la educación, la antropología y las ciencias políticas.
La obra tiene el mérito de desplegar una perspectiva que resulta
insólita en la sociolingüística, como es la política internacional. Maurais y
Morris parten de la constatación de los intensos cambios que han introducido en
el mundo ciertos acontecimientos históricos, tales como la caída del muro de
Berlín, la desaparición de la Unión Soviética o el fin del apartheid en Sudáfrica.
La geolingüística sitúa estos hechos en el centro de las causas del cambio de
códigos lingüísticos. La internacionalización y la creación de bloques
económicos, junto con la influencia de las tecnologías telemáticas, está
configurando una realidad global de la comunicación y de las lenguas. Los
autores aseveran que una política lingüística que sólo se atiene a parámetros
locales o regionales resulta insuficiente. Y proponen concebir una
geoestrategia global de las lenguas que dé una respuesta a tres vectores: a) la
continuidad espacial que se está construyendo; b) la tecnificación de la
conectividad entre individuos y comunidades; c) la emergencia de una cultura
global.
La tesis general de la obra es que la diversidad lingüística es un
objetivo vital para la especie humana, puesto que cada lengua aporta una
concepción diferente y singular del mundo. Este bagaje cultural e ideológico no
es superfluo. Va ligado ni más ni menos al bien máximo de la preservación de la
especie. Y, de modo complementario, otro objetivo esencial es la unidad de una
lengua común para la comunicación, dadas las condiciones de la globalización
cultural. Son dos objetivos que parecen antagónicos e incompatibles, pero que
en realidad resultan afines y provechosos.
Advierten los autores de la complejidad de los procesos
geoestratégicos a causa de la conectividad global. Por ejemplo, y a pesar de la
tendencia del inglés a constituirse en la lengua franca de manera universal,
aseguran que el futuro resulta incierto. Los expertos vinculan este futuro a
factores políticos y económicos. Y reconocen que ciertos acontecimientos,
aparentemente menores o locales, pueden desencadenar tendencias de desarrollos
lingüísticos impredecibles. El propósito explícito que guía estos estudios de
geolingüística es la preservación de la diversidad lingüística y la cooperación
entre las comunidades lingüísticas.
La obra está dividida en tres partes, pues tratan de los conceptos
generales, grandes áreas lingüísticas y el caso de media docena de lenguas de
especial relevancia, respectivamente. La dos primeras partes tienen un carácter
teórico y más aplicado, la última. Los capítulos de la primera parte versan
sobre los retos de una comunicación global. Jacques Maurois destaca el
incremento de la competencia entre las lenguas, a causa del empuje del inglés y
de la difuminación de la territorialidad de las lenguas. Mark Fettes recomienda
las políticas de planificación que promueven la cooperación y el
interlingüalismo o interlingüismo, pues de otro modo se incurre en la escalada
de la competición y de la erosión social de las lenguas minoritarias. Douglas
Kibbee advierte contra ciertas ideas y estrategias de la planificación
lingüística, porque pueden estar basadas en meras presuposiciones, sin una
comprobación de su idoneidad. Y Jean Laponce elogia la estrategia de la
territorialidad para el fortalecimiento de la lenguas que no tienen un rol en
la comunicación internacional, al tiempo que defiende la asunción de
competencia lingüística en inglés de esas comunidades, para así poder
desarrollar la especialización de usos lingüísticos. Por ejemplo, la
comunicación internacional y el comercio en inglés y otros usos, como la
creación literaria o la comunicación pública e interpersonal en la primera
lengua de la comunidad.
La segunda parte de Languages in a Globalising World se
ocupa de examinar qué ocurre en las principales áreas lingüísticas, que definen
en virtud de su presencia internacional y de factores políticos y económicos.
La geopolítica arroja el balance de ocho áreas. Son las áreas de Europa Central
y del Este, donde ejercen gran influencia el ruso, el alemán y el inglés. La de
la Europa de la Unión Europea, con su compleja situación para poner al habla
más de veinte lenguas. La zona económica de Mercosur, formada por Brasil,
Argentina, Paraguay y Uruguay, donde se desarrolla un proyecto para impulsar el
castellano y el portugués que puede atajar la hegemonía del inglés con el
castellano y el portugués. Los efectos de la integración de la diversidad
lingüística en América del Norte, donde destaca la presión creciente del
castellano sobre los territorios de la frontera de Estados Unidos con México.
Los cambios en Asia Central, con unas repúblicas que, tras su separación de la
URSS, pueden recorrer un laborioso trayecto de normalización lingüística. En la
zona de Extremo Oriente, los aspectos de la lengua y la escritura en países
como Japón y China, entre otros. El caso de las lenguas en la zona del África
Subsahariana y, en especial, de Sudáfrica. Y, finalmente, la situación de
Australia y su zona de influencia en el Pacífico Sur.
Concluye este programa expositivo tan ambicioso con la parte tercera, que se ciñe a una realidad más específica y práctica, cual es la situación y las previsiones de las lenguas de mayor uso internacional. En esta perspectiva de preeminencia comunicativa de ciertas lenguas en el comercio, la ciencia y actividad telemática aparecen tratados los casos del alemán, el árabe, el ruso, el francés, el inglés y el portugués, en su variante brasileña. Del francés trata Robert Chaudenson, dicho sea como muestra, quien sitúa el futuro internacional de esta lengua en África. Los editores hacen notar que la selección de las seis lenguas no supone la desatención de otras lenguas en la obra. Así, el castellano aparece en el capítulo sobre la zona americana de Mercosur y también en el capítulo correspondiente a la zona de América del Norte. Otro tanto sucede con el chino y el japonés.
La elección de estas lenguas de comunicación internacional es
suficientemente ilustrativa de las piezas que cabe analizar para comprender la
composición y los movimientos futuros de las lenguas en unas relaciones que, de
modo progresivo, están alimentadas por una cultura global. Y presentan con
claridad el modelo analítico que los autores han aplicado a toda la obra. Languages
in a Globalising World destaca por la viveza de sus interpretaciones, la
actualidad de sus datos y la concisión de las exposiciones. La relación
bibliográfica que acompaña cada capítulo y el índice onomástico general
convierten este texto en un material útil y necesario para comprender qué
sucede con las lenguas en un ámbito tan fascinante como el de la
macrolingüística.
En resumen, tres son los términos que orientan los análisis de la
obra: geolingüística, geoestrategia y geopolítica. Esta perspectiva holística
de la sociolingüística se reconcilia con la idea de que lo lingüístico está
íntimamente relacionado con la política y la economía. Los editores Maurais y
Morris proponen unas conclusiones consistentes Consideran que hay que
planificar de un modo realista el futuro de las lenguas, es decir, según
parámetros de interacción internacional. La globalización es un fenómeno que
arroja aspectos positivos y aspectos negativos. Una muestra de ello es la
generalización del inglés, lo cual aporta ventajas a sus hablantes nativos;
pero también sucede que esos hablantes están perdiendo el control sobre el
código o sistema de la lengua, lo cual era difícilmente imaginable hasta hace
poco. Reconocen también los editores que resultará inapropiada una política
lingüística que se desentienda de esta realidad o bien que intente combatirla.
Y abogan porque se trabaje de manera pro-activa, en el sentido de utilizar la
globalización para redefinir los entornos comunicativos, los códigos de
especialización y la preservación de la diversidad lingüística.
Las exposiciones y conclusiones Languages in a Globalising World
hacen más comprensible el complejo fenómeno de la globalización. Su acierto
consiste en aplicar un rico sistema de pautas políticas, culturales y
lingüísticas a las relaciones internacionales. La obra editada por Jacques
Maurais y Michael A. Morris brinda un campo extraordinariamente amplio para la
investigación y para la planificación lingüísticas. A la vez, incita a los
lingüistas a revisar sus concepciones sobre el alcance de su labor y a
incorporar a su actividad investigadora variables tecnológicas, económicas y
políticas. Como se puede apreciar, aquí hallamos expuestas muchas y muy
novedosas tareas, que quizá sean aptas para un nuevo compromiso en
sociolingüística.
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