Xavier Laborda Gil

 

Lingüística. Universidad de Barcelona

 

 

Publicacions: ressenyes sobre llenguatge i comunicació

 

 

 

Selección de reseñas

sobre lenguaje y comunicación

 

 

Las reseñas de Xavier Laborda reproducidas han aparecido en Cuadernos de Pegagogía, Gausac y Tonos digital, entre otras cabeceras.

 

            Índice de los autores y de las obras recensionadas

 

 

José María Valverde, El arte del artículo (1949-1993), Barcelona, Universidad de Barcelona, 1994.

David Crystal, Enciclopedia del Lenguaje de la Universidad de Cambridge

Fernando Lázaro Carreter, El dardo en la palabra

Gloria Hervás Fernández, La comunicación verbal i no verbal

María Victoria Reyzábal, Diccionario de términos literarios (I y II)

Emilio Sánchez Miguel, Comprensión y redacción de textos

Michael Billig, Arguing and Thinking: A Rhetorical Approach to Social Psychology

José Antonio Marina, La selva del lenguaje: introducción a un diccionario de los sentimientos

José Antonio Marina, Marisa López Penas, Diccionario de los sentimientos

Revista semanal Viari. Revista exclusiva dels FGC

Periódico gratuito Barcelona y m@s

Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi Solé i Camardons, Diccionari de Sociolingüística

Antonio M. Bañón, Discurso e inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social

Rosa Vallverdú, Raimon Pavia, Diccionari de citacions catalanes

Hubert L. Dreyfus, Acerca de Internet

Luis Cortés y Mª. Matilde Camacho, ¿Qué es el análisis del discurso?

Ruth Wodak y Michael Meyer, Métodos de análisis crítico del discurso

Teun van Dijk, Racismo y discurso de las élites.

                        Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina

Natalia Fernandez Diaz, La violencia sexual y su representación en la prensa

Ariadna Luis i Vidal-Folch y Azucena Palacios Alcaine, Lenguas vivas en América Latina, Tonos Digital, 7 (VI-2004).

J. Collins y R. Glover, Lenguaje colateral. Claves para justificar una guerra, CLAC, Círculo de Lingüística Aplicado a la Comunicación, 15 (IX-2004). http://www.ucm.es/info/circulo/no19.

Alejandro Arribas, El laberinto del comensal, CLAC, Círculo de Lingüística Aplicado a la Comunicación, 15 (IX-2004). http://www.ucm.es/info/circulo/no19.

Rosa Artigas, Joan Bellés, Maria Grau, Tipotext. Una tipologia de textos de no-ficció, Lingüística en la red, http://www2.uah.es/linred (25-10-04).

Carles Ros (1770), Ràro Diccionario Valenciano-Castellano, ùnico y singulàr, de voces monosylabas, CLAC, Círculo de Lingüística Aplicado a la Comunicación, Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid, 20 (XI-2004). www.ucm.es/info/circulo/no20.

José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera, El arte de hablar. Manual de Retórica Práctica y Oratoria Moderna, Revista digital CLAC, Círculo de Lingüística Aplicado a la Comunicación, Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid, 20 (XI-2004). www.ucm.es/info/circulo/no20.

Reseña de El lenguaje de la comunicación (Joan Mulholand) y Tècniques de negociació i resolució de conflictes (Carles Mendieta i Suñé)”, Tonos Digital, 8 (XII-2004) 1-4. www.um.es/tonosdigital/znum8.

Jacques Maurais y Michael A. Morris, Languages in a Globalising World, Lingüística en la red, Universidad de Alcalá de Henares. www2.uah.es/linred (01/12/04).

 

 

En compañía amable y exigente

 

El arte del artículo (1949-1993)

José María Valverde

Barcelona, Universidad de Barcelona, 1994 (260 pág.)

 

Son cuarenta y cuatro años de publicar artículos en revistas y periódicos. El tesón y el dominio de José María Valverde en el arte del artículo deparan al lector una magnífica lección de escritura y de reflexión que exhibe lo mejor de la cultura: agilidad, profundidad, actualidad y amenidad.

La edición de El arte del articulo (1949-1993) recoge los materiales periodísticos seleccionados por el autor y agrupados en seis secciones, según un criterio cronológico, en parte, y de afinidad temática, en segundo lugar. La primera sección, relacionada con su estancia como profesor en Roma de 1950 a 1955, contiene artículos de fina descripción de estampas italianas. Entre estos escritos también hallamos trabajos de crítica literaria, como el de la valoración a la baja de T. S. Eliot. La siguiente parte cubre hasta 1977, en la que encajan sus etapas de catedrático de Estética en la universidad de Barcelona y también, tras su dimisión por razones políticas, de docencia en universidades canadienses.

Tras la muerte del dictador Franco, José María Valverde recupera su cátedra de Barcelona en 1976. Entonces comienza esa nueva etapa escribiendo sobre la universidad que dejó y la que encuentra. Al poco, de la mano de Lorenzo Gomis, director de El Correo Catalán, publica una columna semanal. Bajo el epígrafe “Paréntesis” y, luego, “El uso de la palabra”, Valverde realiza una tarea intensa, homogénea, en la que sobresale el compromiso en el lector medio y las inquietudes teóricas, morales y poéticas del autor. Completan la obra dos secciones más con reseñas, ponencias y artículos de diverso calado.

En el centenar de artículos recogidos en el presente volumnen descolla una constante, “la conciencia del lenguaje” como ámbito que “puede y debería llevar a la conciencia de todo”, en palabras del propio autor. Y, desde ese punto de vista, destaca un ejercicio crítico, contra corriente y con el valor de la anticipación, a menudo, como sucede con las críticas de la filosofía analítica, la obra de Heidegger, el estructuralismo y la de(s)construcción derridiana. Su crítica no se arredra ni se detiene ante escuelas ni celebridades. Y con ella arremete contra falacias que pasan por legales, como la sinceridad (“nada ha engañado tanto como la sinceridad”), la oscura historia de la ciencia (“su progreso ha ocurrido a fuerza de herejías y destrucciones”) o la retórica (“tanto se ha hablado mal de la retórica… sin darse cuenta de que esto no era más que otra retórica”).

Pero estos ejemplos deslumbrantes no han de hacernos olvidar otro rasgo característico del maestro y magnífico escritor, cual es el humor. Un humor a veces hecho de fina ironía. Otras veces, con la jocundia de la chanza, tan propia de quien se reconoce “drogadicto del chiste”, que igual aplica al derecho que a la religión, sin dejar de lado tampoco la cultura. He aquí un apunte de su humor, en una situación de la vieja España franquista, impreganada de un rancio catolicismo:

En una tanda de ejercicios espirituales, especialmente destinados a las “fuerzas vivas” de una capital de provincia, se presenta un señor oscuro que advierte: “Yo vengo a hacer los ejercicios en representación del señor gobernador”.

La lectura de El arte del artículo permite conocer una admirable labor de estética literaria y de preceptiva periodística. Pero también, da ocasión al lector de hallar una compañía impagable es esta voz que le habla desde las páginas. En este libro de artículos tiene el lector la garantía de conocer el discurrir de la biografía intelectual de un escritor que ejerce un magisterio amable en el trato y, a la vez, generoso por esa entrega sin freno de ideas y de razones, de erudición y de sentido del humor, de afecto y sentido del deber intelectual.

 

 

El habla: millares de respuestas

 

Enciclopedia del Lenguaje de la Universidad de Cambridge

Crystal, David

Taurus, Madrid, 1994 (475 pág.)

 

La Enciclopedia del Lenguaje es una obra que, desde su edición inglesa en 1987, ha suscitado elogios de los críticos y un enorme interés de los lectores. La obra dispone, en 475 páginas bien aprovechadas, setenta y cinco capítulos agrupados en once secciones, que dan una respuesta precisa, actual, clara e incluso amena a esa realidad inagotable que es el lenguaje. La obra consigue este espléndido resultado porque considera la comunicación y sus códigos en toda su amplitud, complejidad y capacidad de influencia. Social.

David Crysta (1941), su autor, es un lingüista conocido por su enorme capacidad de trabajo y de síntesis, así como por su deseo de plantearse preguntas que interesan al gran público. Una prueba más de que halla respuestas satisfactorias y sugerentes se brinda en la presente publicación.

A pesar de su título, la Enciclopedia del Lenguaje es, en realidad, un “embrión de enciclopedia”, tal como la define Crystal. La obra consiste en un curso de introducción y profundización en los problemas principales sobre el lenguaje. Su contenido no está organizado en orden alfabético sino temáticamente. Versa, por este orden, sobre la comunicación y las lenguas, los contextos, la historia y la estructura. Merece destacarse el excelente uso de los recursos gráficos y expositivos propios de este tipo de obras de referencias. Las ilustraciones, los recuadros y esquemas, y una articulación de textos breves que exploran aspectos diversos y complementarios de las materias, bastan para asegurar al lector un provecho considerable. Los apéndices del glosario, el cuadro de las lenguas del mundo, la bibliografía y el de términos, permiten un uso ágil y selectivo.

Crystal agrupa los contenidos, como hemos indicado, en torno a once secciones o partes. Comienza comentando el fondo de algunas ideas populares sobre el lenguaje (parte I). Destaca los factores que crean identidad en los hablantes, sea psicológica, étnica o contextual (parte II). Describe la estructura de la lengua, según sus niveles gramatical, semántico y pragmático (parte III). Atiende luego al medio físico del lenguaje y las actividades de hablar y escuchar (parte IV), leer y escribir (parte V), signos y visión (parte VI). Una sección fundamental cubre el campo de la adquisición infantil del lenguaje (parte VII) y otra muy breve apunta cuestiones de cognición y trastornos del lenguaje (parte VIII). Las tres últimas partes están dedicadas a las raíces y prácticas de las lenguas en el mundo. A saber, el número de lenguas existentes, con su censo de hablantes, las familias de lenguas y su evolución, o el caso especial de las lenguas criollas (parte IX); los problema sociolingüísticos derivados del multilingüismo y la planificación institucional, el ejercicio de la traducción e interpretación o el aprendizaje de idiomas (parte X); por último, se reservan unas páginas a sistemas de comunicación humana y animal, y a una escueta crónica de la lingüística, desde la India remota y la Grecia clásica hasta hoy.

Es conveniente aclarar que, si bien David Crystal es lingüista, su trabajo no se encierra en un estudio y en una selección de interés puramente lingüístico. En realidad, el autor despliega una concepción tan sólida teoréticamente como asequible y significativa para muchas lectores. La aproximación de Crystal es de tipo antropológico, si se entiende esta etiqueta de modo amplio; el lenguaje como una faceta básica del individuo y de sus comunidades. De ahí que cualquier capítulo de la obra intente responder a preguntas que se hacen educadores, especialistas y hablantes que sienten la curiosidad y la fascinación por el habla, por el instrumento de exploración y de edificación de lo que es la identidad personal y la realidad social.

La calidad original de esta obra de consulta se acrecienta con su traducción al castellano. El lingüista Juan Carlos Moreno, al frente de su equipo, ha realizado una brillante labor no ya sólo de traducción sino también de adaptación, de acuerdo con los intereses del lector de habla hispana. El resultado es una obra enriquecida con referencias y ejemplos del español peninsular y americano. Esto la convierte en una obra felizmente proyectada al mundo cultural con el que comercia la lengua.

 

 

Como un diario

 

 

El dardo en la palabra

Fernando Lázaro Carreter

Barcelona, Círculo de Lectores, 1997; 757 pág.

 

El libro recopila más de doscientos de artículos que Fernando Lázaro Carreter, eminente filólogo y, desde 1991, presidente de la Real Academia, ha publicado a lo largo de veinte años en diarios españoles y americanos. Su título, El dardo en la palabra, es el mismo que encabezaba la columna en la que aparecieron los artículos, que “nacieron como un desahogo ante rasgos que deterioran nuestro sistema de comunicación”, manifiesta el autor en el prólogo. Comenzaron como dardos lanzados contra los usos verbales descuidados, los estragos que provocan las dudas y la torpeza discursiva que en no pocas ocasiones exhiben los medios de comunicación de masas. Luego, la escritura de Lázaro ha incorporado a sus precisos razonamientos una ironía iluminadora y un humor cordial, lo cual da pie a que su lectura suponga para el lector la reunión de lección y distracción. Es muy atinado el comentario de Eduardo Haro Tecglen en que afirmaba que, con el tiempo, Lázaro ha perdido el fastidio de los primeros artículos y ha sabido brindar unas críticas bien templadas. Por algunas afinidades, este libro me lleva a buscar en la biblioteca la soberbia y casi desconocida obra del desapercido José María Valverde, El arte del artículo (Universidad de Barcelona, 1994), para releer algunos textos de la producción periodística del maestro (1949-1993).

El orden cronológico de las secciones de El dardo en la palabra invita a examinar la evolución de los asuntos y su trato, con el aliciente de las refererencias incidentales del momento (escritores, políticos, un juez de la Audiencia Nacional). También se puede curiosear, según nos atraigan los títulos. Aun hay otra forma de lectura —muy provechosa, por cierto— que es la consulta, tarea que facilita el extenso índice de términos que se incluye. Puestos a imaginar un curso informal de lengua para todo tipo de alumnos, el libro de Lázaro Carreter podría ser un material excelente de lectura y documentación, porque muestra las fuentes de documentación filològica y los conceptos de la lingüística que encarrilan la tarea, los pasos que da al discurrir, como quien delibera sobre las opciones  para concluir lo que convenga sin dictar doctrina ni olvidar que las palabras son del pueblo y viven en él.

El lector curioso y el especialista encontrará de todo o casi todo lo que es interesante reflexión sobre la lengua: léxico (rutinario o habitual), fonética (México con sonido ks o j), neominia (airbaig, cojín de seguridad, peto o escudo de aire), barbarismos (contactar), sintaxis (en relación a, en relación con), argumentación (el discurso de Arias Navarro), metáforas (chupar de rueda), metáforas imposibles (a pie de cesped), latiguillos (vale), pragmática (tuteo a mansalva). Sin embargo, la mayor riqueza de la obra está en su aire vivencial y fragmentario, como si se tratara del diario menor del erudito, al que nos atreveríamos a pedir que continúe en sus comentarios sobre el problema de la lengua en los medios, pero no sólo en lo que toca a la corrección y la pecisión, sino también como un aspecto de la industria de la conciencia y del crédito ideológico.

 

 

 

La concepción explícita de la comunicación y su crítica

 

La comunicación verbal i no verbal

Gloria Hervás Fernández

Madrid, editorial Playor, 1998, 206 pág.

 

Diccionario de términos literarios (I y II)

María Victoria Reyzábal

Madrid, Acento editorial, 1998, 94 + 93 pág.

 

Comprensión y redacción de textos

Emilio Sánchez Miguel

Barcelona, Edebé, 1998, 278 pág.

 

Los tres trabajos que presentamos versan sobre la lengua y sus facetas. Y tienen en común una intención didáctica innegable. En primer lugar, tenemos entre las manos un manual de la serie “Cómo dominar”, el referido a La comunicación verbal i no verbal, que consta de cuatro secciones, a saber, la genérica sobre qué es comunicación, y las específicas de lo verbal, de lo no verbal y, en último término, de los sistemas mediáticos (prensa, publicidad…). En el libro se acompaña cada sección de un apéndice práctico y elemental, con unas actividades, un cuestionario y un lexicón. La exposición teórica es clara y efectiva, si bien la autora, Gloria Hervás, superpone conceptos de diferente origen, por ejemplo los del estructuralismo y los de la pragmática. En definitiva, conviene no confundir el valor cierto de la obra con la pretensión editorial, bajo el eslogan de “cómo domina”. Lo que puede ser un buen prontuario de conceptos sobre la comunicación para alumnos de secundaria, no justifica, sin embargo, el reclamo editorial de un curso práctico.

El libro de Gloria Hervás ofrece al lector la posibilidad de reflexionar sobre los actos comunicativos y para ello aporta esos términos y ámbitos, quizá demasiado genéricos de lo verbal y lo no verbal, aunque probablemente esta desporporción teórica y generalista sea achacable a los propios programas administrativos. Sortea la autora tal dificultad con una carta de materiales diversa y útil sobre los sistemas de comunicación social, a partir de los cuales podría el estudiante iniciar sus estudios y proyectar sobre ellos sus intereses personales.

En el camino ascendente de la reflexión, que comporta un claro dominio del discurso, hallamos el provechoso diccionario de Términos literarios de María Victoria Reyzábal. La delicada tarea de seleccionar en las breves páginas de la obra, quizá en exceso, tiene el mérito de incluir no sólo entradas sobre historia y teoría literarias, como atestigua su título, sino también términos sobre comunicación y retórica. Además, la redacción es acorde con su propósito de síntesis y actualización de los conceptos escogidos, muy apropiada para el lector que precisa obras específicas e introductorias. Quizá se resienta mucho el diccionario de los límites físicos de la obra, que, aun siendo poco más que un opúsculo, está dividida en dos volúmenes, con el engorro que ello supone para su uso. Por otra parte, la misma brevedad, sumarísima brevedad, impide a la autora ilustrar con ejemplos los conceptos o ampliar el número de éstos para conseguir un repertorio más preciso e interesante.

La comunicación eficaz no es sólo actividad, sea la espontánea o la guiada por técnicas y estrategias, sino también y especialmente la que comporta conocimiento, es decir, una concepción explícita de qué significa hablar, escribir o leer. Este principio, que es básico en los dos libros de Hervás y Reyzábal ya mencionados, se convierte en la mayor razón de la obra de Emilio Sánchez Miguel, Comprensión y redacción de textos. Desde la perspectiva de la psicología de la educación, Sánchez Miguel se concentra en el campo de la escritura y examina los problemas de la comprensión y redacción de textos. En un tono de divulgación, el autor expone cuestiones actuales de la investigación sobre la comprensión lectora, entendida como experiencia de aprendizaje y como experiencia comunicativa. Tras desarrolLar estas aproximaciones teóricas, el psicólogo brinda soluciones muy interesantes para la comprensión de discursos narrativos y expositivos, y para la mejora de las redacciones. En este último apartado Sánchez Miguel desarrolla algunas pautas de producción y corrección de las redacciones escolares, en las modalidades textuales antes analizadas, la narración y la exposición, que cierran un trabajo de investigación tan sugerente como de reposada aplicación.

De la lectura de estos tres libros sobre la lengua y la comunicación podemos extraer ideas y instrumentos que impulsan al lector, al estudiante y al docente, a interesarse no solo por las estructuras del códigos y sus términos descriptivos y categoriales, o metalingüísticos, sino también por los usos discursivos más próximos a su actividad, sean interpersonales o de la comunicación social. Decir que vale la pena analizar los usos comunicativos suponer también decir que importa examinar las ambigüedades, las exageraciones, las contradicciones y los abusos de tales usos. En concreto, ese tipo de práctica se llama “análisis crítico del discurso”. Para concluir, permítaseme transcribir una noticia de sucesos como muestra de un material abundantísimo, brutal y deformante, cuyo examen convierte los conceptos sobre comunicación en una caja de herramientas sobre lo real. Dice así la nota, cuyo contenido eludimos comentar aquí:

La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a cuatro años de cárcel, privación de patria potestad y 500.000 pesetas de indemnización a una mujer que arrojó a su hija de 2 años por una ventana. Los hechos ocurrieron el 30 de noviembre de 1996 en Huelva, cuando el padre de la niña pidió a la mujer que le tirase el encendedor por la ventana, momento en que la madre tiró a su hija a la calle, quien salvó la vida porque un toldo amortiguó el golpe”. (El Periódico, 26-II-1998, p. 22.)

Sucesos, anuncios, promesas electorales, declaraciones políticas, parlamentos de fiesta… He aquí múltiples formatos, en absoluto anecdóticos ni simples, que , además de ser motivo de espectáculo, pueden ser un objeto de crítica i maduración.

 

 

 

Arguing and Thinking

 

Arguing and Thinking: A Rhetorical Approach to Social Psychology

Michael Billig

Cambridge, Cambridge University Press, 1996, 2nd ed., 325 p.

 

La obra de Michael Billig, esto es, no sólo el texto que es objeto de nuestra reseña sino el conjunto de su producción sobre psicología social, merece la atención de los investigadores en análisis del discurso, como así atestiguan los frecuentes comentarios que éstos le dedican en la prensa especializada. Hecha esta declaración positiva, quizá sea ocioso justificar por qué dedicamos un espacio a Arguing and Thinking, del profesor de psicología de la universidad británica de Lougtborough, toda vez que no es una novedad editorial. Su primera edición data de 1987, a la que siguieron varias reimpresiones más y, recientemente, en 1966, lo que con propiedad se denomina una segunda edición, que incorpora pocas pero substanciosas variaciones en el cuerpo del texto y por la inclusión de una introducción extensa, “Second thougths, second arguments”, en que aclara y despliega los fundamentos de su indagación retórica.

Sin esa exposición preliminar, donde apunta las referencias de trasfondo y los autores que orientan su andadura —Bakhtin, Foucault y Habermas—, la lectura resulta un trabajo de descubierta, dicho sea en el sentido más atractivo del término, por ello no importa mucho hacerse una idea previa del trayecto de Billig, pues siempre se puede volver al manifiesto teorético que representan esas primeras páginas. La amenidad y viveza de su exposición, con una notable diversidad de materiales invocados de pasada para concretar sus análisis —incluso un repertorio heterogéneo, por demás, desde los sofistas hasta el Talmud, pasando por la literatura de gente del siglo—, está al servicio de una convincente exposición de los principios de la retórica clásica. Repasa algunos nombres propios que constituyeron la primera tradición de análisis del discurso en su contexto, entre ellos Protágoras, al que destaca por su concepción del pensamiento dialógico y de la necesaria e inevitable confrontación de pros i contra en cualquier asunto; también, Aristóteles, Cicerón o Quintiliano, y Platón, por la parte de refutación histórica de la retórica como arte del saber demagógico. Repasa los géneros de las oraciones públicas, sean deliberativas, forenses o epidícticas; los argumentos probatorios, sean los formales o formalizantes del entimema y los particularizadores de la narración o el sucedido; y la proto teoría psicológica de los caracteres y de las interacciones perlocutivas, que tan admirablemente pergeñó Aristóteles.

Habrá que deshacer el malentendido, si la relación precedente da a entender que M. Billig escribe un prontuario sobre retórica clásica, pues nada más alejado de su propósito, aunque no desdeñe el provechoso recuento de las aportaciones clásicas. Su proceder es muy otro, ya que alterna las fuentes teóricas, de modo que expone materiales tradicionales y los pone “al habla” con teorías de la psicología social y, a su vez, filtra estos elementos a través de breves análisis de discursos literarios, religiosos o mediáticos. El libro avanza así, en sus nueve capítulos, debatiéndose entre dos escenarios doctrinales, el de la retórica y el de la psicología, para desembocar o para persuadir de la conveniencia de no ampararse en un modelo, por vigente y resplandeciente que sea. Del examen que Billig hace a partir del lema “debatir y pensar” surge un provechosa discusión no tanto de la retórica —Roland Barthes parece aun más interesante, por ejemplo— como de la ciencia moderna y de su desacralización y de su despiece, para adaptarla mejor a cada situación interpretativa. Según un crítico, J. Bilmes,  estamos ante “un trabajo de demolición, no de construcción”, de encarecimiento de las fuentes clásicas y de la instigación a operar de modo específico con textos y contextos. Quizá esto último es lo que con menos acierto y coherencia hace Michael Billig en Arguing and Thinking, lo cual no es un demérito dadas las características propedeúticas del libro y la razonable predilección por enseñar múltiples ángulos de la naturaleza agonística i contradictoria del pensamiento, de la psicología social y de la producción discursiva.

En realidad, el interés de Arguing and Thinking, con ser grande, no reside en sus propias páginas, salvo por la instructiva controversia que mantiene con el estándar de ciencias sociales, para asolar las ideas reverenciales de escuelas de culto, sino que está en la extensión de su concepto a las obras específicas del autor sobre cuestiones tales como las opiniones sociales que se tiene de la ideología (1991), la presentación mediática de la familia real británica (1990) o los comentarios populares que suscita dicha realeza (1992), o también las concepciones que proyecta la idea de nacionalismo (1995). Ese conjunto, y no sólo la obra de contenido general y  propósito de manifiesto científico que es Arguing and thinking, ese conjunto de análisis, pues, es el que resulta atractivo a los investigadores que no consienten en consumirse con unos modelos de pensamiento —en palabras del autor— “burocrático” y “prejudicial”. Sin embargo, la opción planteada, la de la aproximación retórica a la realidad comunicativa, no es simple ni específica, pero cuando menos considera entre sus fines estudiar los componentes sociales y psicológicos, y su naturaleza dinámica, dialèctica, contextual. Es la propuesta del hom rhetoricus, una propuesta que amplía y remite, implícitamente, a lo que tan bien han perfilado autores como Kenneth Burke, Hans-Georg Gadamer, Roland Barthes, Richrd Rorty o Stanley Fish, desde posiciones complementarias a la suya, sean la psicología de la retórica, la hermenéutica, la lingüística, la filosofia pragmatista y la filologia. A los que frecuenten las ideas de alguno de estos autores, la lectura de M. Billig ha de resultar tan familiar como si trajera recuerdos de los ya  mencionados o simplemente nos enviara un saludo de estímulo para que sigamos con la tarea emprendida.

 

Referencias

Billig, Michael (1990): “Stacking the cards of ideology: the history of the Sun Souvenir Royal Album”, en Discourse and Society, 1990, Vol 1 (1) 17-37.

— (1992): Ideology and Opinions: Studies in Rhetorical Psychology, Londres, Sage. (Reseña de Mave Mundy, en Discourse and Society, 1993, Vol 4 (3) 399-401.

— (1992): Talking of the Royal Family, Londres, Routledge. (Reseña de Michael Crang, en Discourse and Society, 1995, Vol 6 (1) 133s.

— (1995): Banal Nationalism, Londres, Sage. (Reseña de Dariusz Galasinski, en Discourse and Society, 1996, Vol 7 (4) 569s.

Bilmes, Jack (1997): “Reseña a M. Billig, Arguing and Thinking”, en Discourse and Society, 1997, Vol 8 (2) 279s.

 

 

 

Relación de un lector fascinado y desdeñoso

 

 

La selva del lenguaje

Introducción a un diccionario de los sentimientos

José Antonio Marina

Barcelona, Anagrama, 1998, 310 pág.

 

El ensayo de José Antonio Marina es la sexta entrega de sus celebradas inquisiciones sobre un dominio fascinante, que reúne la inteligencia, los sentimientos, la voluntad y el lenguaje. El libro que presentamos retoma este mismo campo desde la perspectiva específica del lenguaje, y vierte en sus capítulos un caudal considerable de lecturas y reflexiones con una desenvoltura que le permite desdeñar los habituales límites de las disciplinas y, para satisfacción del lector curioso, ordenar un panorama impresionista, intenso y contradictorio —esto es, contraponiendo posiciones— de las aportaciones científicas. Se interesa el autor por las funciones del habla, la relación entre los sentimientos y el léxico que los identifica, las diferencias culturales y afinidades cognitivas en sociedades diferentes, el problema de la verdad o el de la relación entre la realidad y el lenguaje, cuestiones estas que le llevan a examinar aportaciones de la lingüística y de las numerosas disciplinas de la lingüística, como la sintaxis, la pragmática, la psicolingüística o la sociolíngüística; pero también recala en trabajos de antropología, psiquiatria, neurología, estética o narratología. El trayecto de Marina por una selva de anotaciones lingüísticas —de tangos bibliográficos, como prefiere denominar— se origina y está destinado a pensar sobre la comunicación y su condición necesaria: nuestra inteligencia ética. “La lingüística, la ciencia que estudia esa maravillosa creación de la inteligencia humana que es el lenguaje, tiene fácil acomodo en ese marco amplio y generoso de la inteligencia ética”, cuyo cometido principal, según el autor, es regir el “comportamiento para salir bien librados de la situación en que estamos”.

Una teoria de la salvación, una teoría ética, a partir de la piscología cognitiva, y que libérrimamente califica el autor de “lingüística personal”. He aquí el meollo de la escritura de Marina, que no debe confundirse con lo que sorprendentemente afirma el editor en la contraportada (“este libro es un tratado de lingüística a escala humana”), rindiendo un mal servicio a la obra, que carece de la condición de tratado, que no plantea un modelo al uso de la lingüística o las lingüísticas y, por más vueltas que se le de a la expresión, resulta poco convincente la nota de ciencia “a escala humana”. Se habrá de entender que tras este sinsentido editorial está la intención de recordar el estilo ágil y entreverado de expresiones coloquiales, la sugerente provisión de ejemplos y anécdotas, la decidida presencia, en fin, de las marcas de subjetividad, de modo que el ensayo alcanza una expresividad que tanto disuelve la indiferencia de los lectores y promeve la complicidad en buena parte de ellos. Este mérito innegable ha de considerarse no ya un rasgo estilístico sino un reclamo soberbio de la atención y un procedimiento eficaz para exponer modelos que analizan qué es el léxico y cómo opera culturalment en la comprensión de lo real, cómo aprendemos a hablar y a pensar, qué capacidades lingüísticas se ven afectadas por lesiones cerebrales, cómo interpretamos o confundimos lo que comunicamos, o qué actos simbólicos realizamos al hablar.

Esta impresionante relación de asuntos no es exhaustiva, pero ilustra sobre el calado de la empresa de Juan Antonio Marina, para cuyo desempeño ha examinado lo publicado y quizá más en los últimos años, como se aprecia en su aparato crítico. Este aspecto instumental de las notas y de los comentarios bibliográficos puede resultar, por esa razón de envergadura y actualidad, una sección muy atractiva. No en vano la sección “Notas y tango bibliográfico” ocupa un tercio de la obra y cumple su cometido orientador de manera original e irreverente. Es más, para quien escribe esta reseña, ha supuesto la principal fuente de enseñanza y satisfacción pues, si bien el propio ensayo puede parecer a un lingüista un mosaico de materiales muy diversos, el apéndice de notas cuenta como un segundo libro, al modo de los reportajes “Así se hizo…”. Este diario de fuentes, que incluye generosa información sobre las aficiones y las inquinas intelectuales de Juan Antonio Marina, aporta algo aún más apreciable, cual es la viva representación de las ciencias —aquí, las que se interesan por el lenguaje— como un proyecto histórico, sometido a confrontaciones de fondo y de forma, de fortaleza de modelos y de vaivenes según las modas  o, también, de nombres propios y de las circunstancias que influyeron en sus biografias. Así, La selva del lenguaje se lee con mucho agrado, y como un trazo —discutible, pero vigoroso— de esa historicidad y sus pofías.

 

 

 

Galería de sentimientos y enormidades

 

 

Diccionario de los sentimientos

José Antonio Marina, Marisa López Penas

Barcelona, Anagrama, 1999, 468 pág.

 

La gran distancia entre lo que la educación es y lo que podría ser puede medirse por las carencias en eduación emocional, esto es, en aquellos aspectos que velan por el desarrollo de la personalidad. Y nos referimos al conocimiento de las propias emociones, al cultivo de la afectividad, al control de los sentimientos negativos o a la estimulación de la autoestima. La importancia de estos aspectos no es sólo personal sino también colectiva, como es el caso de la educación transversal en valores y en fenómenos afectivos.

Como está asumido, la personalidad del individuo se desarrolla de modo provechoso si contempla la cognición y los sentimientos. Después de la denuncia de los excesos cognitivistas, hecha por el psicólogo Jerome Bruner en Actos de significado (Alianza, 1991), por citar un autor lúcido, es una aspiración de la educación tratar de la afectividad, así como de la consciencia y del control emocionales. La narración autobiográfica, la psicología popular o las historias familiares son algunas formas de estudio y expresión de tales fenómenos.

José Antonio Marina había ya anunciado su interés por los sentimiento en La selva del lenguaje (1998), obra que recoge las consideraciones teoréticas que han orientado el reciente Diccionario de los sentimientos del propio Marina y Marisa López. Sobre un título tan sucinto conviene aclarar cuáles son el objeto y la forma de la obra. Respecto de lo primero, digamos que los autores se interesan por la relación entre los sentimientos y el universo léxico en diferentes lenguas. Y el resultado es una presentación muy interesante de la complejidad semántica que manejan los códigos de lenguas de diferentes culturas. La hipótesis del trabajo, desde una perspectiva inequívocamente cognitivista, es que por encima de las particularidades de la selva léxica, hay notables afinidades cognitivas en todas las lenguas.

Y sobre la forma del Dicionario de los sentimientos, el lector observará al instante que la obra no es tal diccionario sino un ensayo que clasifica y analiza con instrumentos heterogéneos —extraídos de la filología, la psicología, la antropología— una tipologia que los autores presentan como universales de la afectividad. La clasificación consta de 22 tribusde sentimientos, que a su vez contienen diversos clanes o representaciones específicas de sentimientos, junto con sus términos afines.

Esta obra documentada ofrece la oportunidad de sumergirse en una documentación considerable y en una investigación incipiente. El resultado, si bien irregular y algo confuso, tiene la honestidad de enfrentar al lector a la maravilla de un mundo chocante y feraz en términos sobre los sentimientos. Es más, la misma escritura de Marina y de López es un objeto digno de estudio por la expresión de los sentimientos, el aprecio de sí mismos y la divulgación de sus certezas.

 

 

 

Bestiari informatiu i m@s

 

 

 

Viari. Revista exclusiva dels FGC

Edita Premsa Local Sant Cugat

11,5 x 16,4 cm.; 64 pàgines, il·lustrades a color

Revista gratuïta i setmanal (dimecres) per als usuaris dels Ferrocarrils Generals de Catalunya

Tiratge, 40.000 exemplars

Primer número, 8 de novembre de 2000

 

Barcelona y m@s

Edita Índice Multimedia

29 x 42 cm.; nombre de pàgines variable (de 28 a 48), a color i amb il·lustracions

Diari d’informació general, gratuït, editat el dies feiners, de dilluns a divendres.

Repartiment a l’area metropolitana de Barcelona

Tiratge, 100.000 exemplars

Primer número, 16 de novembre de 2000

 

La premsa gratuïta s’ha ampliat amb l’aparició simultània, el mes de novembre, de dues noves capçaleres, Viari i Barcelona y m@s. Els tiratges de quaranta mil i cent mil exemplars, respectivament, són un indici de la importància de les edicions. Però, encara resulten més interessants altres aspectes qualitatius, com l’àmbit intercomarcal que abasten i la singular orientació dels continguts que ofereixen.

 

Pel que fa l’àmbit, Viari és una revista que es distribueix a la xarxa dels Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, a les seves línies de Barcelona, Terrassa i Sabadell. Cada dimecres Viari apareix a uns expositors instal·lats a les andanes de tren i els lectors hi troben escrits d’entreteniment, notícies breus, una entrevista, la secció de cartes i un reportatge. El molt petit format de la revista fa que la lectura sigui àgil i agradable. Les informacions sobre l’oferta de lleure i un conjunt de textos amables fan les funcions de “guia de l’oci” i de vitrina informal dels Ferrocarrils. Un 36% de publicitat és l’espai que ocupa a la publicació aquesta part fonamental del finançament.

 

La revista Viari no és tan sols digna de menció perquè es distribueixi a les set o vuit estacions de Sant Cugat ni perquè tingui un molt petit format, sinó perquè també l’empresa editora és Premsa Local de Sant Cugat, la mateixa que edita Tot Sant Cugat, Els 4 Cantons i Viure a Sant Cugat. Aquesta ubicació de l’editor a Sant Cugat té l’al·licient d’un bon coneixement de les coses locals i també de la comarca vallesana. Aquesta perspectiva externa a Barcelona sembla un aspecte poc usual i molt positiu per contrarestar l’hegemònic punt de vista de la capital. Un altre aspecte notable de Viari és la subtilesa d’alguns escrits, que assoleixen qualitat literària i són un motiu d’admiració. És el cas de les cartes dels lectors, una secció que es diu “gent de tren”, i que ja al primer número tenia tres missives d’uns anònims corresponsals. La sorprenent anticipació d’aquests viatgers a l’aparició de la revista i la semblança en el seu estil i en l’extensió de les cartes ha creat escola, i el model es repeteix en els següents números de la revista com si fos l’obra d’una mateixa mà. Són cartes bondadoses que expressen els millors sentiments dels viatgers, també originals, perquè expliquen històries poètiques i simpàtiques anècdotes: la pèrdua d’una sabata que ningú no vol, la trobada d’un conseller de la Generalitat al seient del costat, l’amor a primera vista d’una passatgera inconeguda. El lector d’aquestes cartes sentirà una invitació a formar part d’un club alegre i despreocupat d’usuaris, una invitació irresistible que destil·la tota la revista.

 

L’altra nova capçalera, Barcelona y m@s, porta com a subtítol el lema de “el primer diari que no es ven”, un joc de paraules que resulta inatacable en el sentit de la gratuïtat, però que presenta també el vessant més delicat de la premsa gratuïta: la dependència dels anunciants. La informació que es publica condiciona la publicitat. Però també és cert que una publicació de cent mil exemplars de tiratge és un reclam poderós per als anunciants. El fet que Barcelona y m@s sigui també l’única publicació diària d’aquests tipus i, encara més, que tingui una orientació expressament popular, fan considerar aquest diari com un fenomen impressionant. És un diari popular perquè publica informació però no opinió, reparteix el paper entre text i il·lustració i organitza els continguts en quatre seccions principals, les referides a Barcelona, informació general, esports i, finalment, espectacles i televisió. La publicitat ocupa un 17% de l’espai, als números consultats. La redacció en castellà (80%) deixa poc espai pel català i alhora crea uns salts de llengua no gaire recomanables.

 

La major part dels exemplars són repartits a mà per repartidors als viatgers de metro i de tren, a Barcelona i a localitats de l’àrea metropolitana, entre elles Sant Cugat, Sabadell, Terrassa, Granollers i Mataró. També es pot trobar exemplars a centres educatius, sanitaris i altres indrets de molta presència de gent. L’editora del rotatiu és Grupo Índice Multimedia, que publica les guies QDQ (39 guies gratuïtes editades a Espanya) i el diari Madrid y m@s (137.000 exemplars). El diari Barcelona y m@s és una prova original d’introducció de premsa popular i que compta amb la demanda potencia d’una gran capa de població - al voltant del 90%- que no compra mai el diari. Hi ha hagut intents de fer premsa populista, com fou el cas a Catalunya de L’Observador, de signe coservador i de pagament, però que no van tenir èxit. Els directius del nou diari afirmen -el conegut J. A. Martínez Soler- que els seus lector senten una novedosa inclinació a comprar diaris durant el cap de setmana, la qual cosa -si resulta certa- és un doble motiu de satisfacció, ja que llegeixen de franc els dies feiners i enforteixen el sector de premsa venal amb les compres de cap de setmana. La qualitat de Barcelona y m@s, que presenta una redacció correcta i una selecció de notícies adient, fa creure en els bons presagis expressats per a la premsa gràfica al país. El nou bestiari informatiu així ho fa pensar.

 

 

 

Breviario de la lingüística contextual,

en forma de diccionario

 

 

Tonos Digital. Universidad de Murcia

www.um.es/tonosdigital

 

Diccionari de Sociolingüística

Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi Solé i Camardons

Barcelona, Enciclopèdia Catalana, 2001; edición en lengua catalana; 328 páginas

 

 

Las ciencias crecen y se ramifican en especialidades a un ritmo intenso y cada vez más acelerado. Este fenómeno, que causa orgullo en los estudiosos pero que también puede resultar por momentos abrumador, se produce de un modo evidente en la Lingüística. En realidad, habríamos de hablar no ya de una ciencia en singular sino más bien de lingüísticas, o cuando menos de varios campos que agrupan sus diversas disciplinas: el formal (fonología, morfología…), el contextual (sociolingüística, pragmática…), el historiográfico (historiografía, escritura…) o el aplicado (psicolingüística, enseñanza de lenguas…).

 

Dejando a un lado la clasificación de las disciplinas lingüísticas, vale la pena considerar cuáles son los modos preferibles para aprovechar esta bonanza productiva de la ciencia. Uno de ellos es la especialización y la investigación en un dominio bien conocido para el científico. Pero también cabe proponer otro modo de estudio, que avanza en una dirección opuesta y, a la vez, complementaria. Y no consiste en profundizar en un conocimiento generalista, sino más bien en el de síntesis, aquel que surge de la integración de diversas disciplinas. Y aquí nos remitimos a la idea ya indicada de los campos de la Lingüística, sean éstos el formal, el contextual, el historiográfico y el aplicado, o bien sean otros. Cada campo es un invitación al encuentro de sus estudiosos. Se trata, en definitiva, del diálogo entre especialistas de disciplinas afines. Éste es un canal de progreso científico ya conocido, pero insuficientemente explorado, que puede ser muy prometedor para la Lingüística.

 

Claro que es fácil expresar este propósito, pero resulta ocioso si no se acompaña su idea de un programa concreto. Pues bien, la edición del Diccionari de Sociolingüística brinda una propuesta específica, breve y sugestiva. Bajo este título excesivamente modesto, sus autores han organizado lo esencial del bagaje terminológico de las disciplinas contextuales, a partir del eje de la sociolingüística. Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi Solé i Camardons forman un equipo redactor destacable por la diversidad de su formación (en historia, pedagogía y filología) y por el propósito de abarcar conceptos académicamente consolidados y otros emergentes y renovadores.

 

Las 1.150 entradas de que consta el diccionario recorren y, lo que es más importante, interelacionan los fundamentos de la sociolingüística, la pragmática, la retórica, la semiótica, la etnografía lingüística y el análisis del discurso. Las entradas están rigurosamente definidas y de su contenido se obtiene una exposición comprensiva según el interés de cada término. La concisión del redactado resulta satisfactoriamente burlada de dos modos muy eficaces. En ciertas ocurrencias se provee un texto generoso. Y en todas las entradas halla el lector ampliaciones mediante la indicación de bibliografía, remisiones a otras entradas y, como pieza magistral, la localización del término en un índice temático. El índice temático es un anexo del diccionario mediante el que se ordena las entradas en un listado de 18 secciones. Para dar una idea del calado de esta organización conceptual, diremos que las secciones del índice temático son, por citar unas pocas, las siguientes: sociología de la lengua, planificación lingüística, sociolingüística del conflicto; variación y variedades lingüísticas; lengua, escuela y aprendizaje de lenguas; interlingüística. La consulta del índice temático atestigua la enorme capacidad investigadora de sus redactores, quienes se interesan también por la antropología lingüística, la psicología social, los derechos lingüísticos o las instituciones, programas y asociaciones vinculadas al estudio y la promoción de las lenguas.

 

La consulta del Diccionari de Sociolingüística permite palpar contenidos propios de una enciclopedia, compendiados de un modo inteligente y estimulante. Pues se trata de una obra que anima a crear y recorrer con aprovechamiento y placer ese campo común a profesores, alumnos y hablantes. La razón de esta invitación tan efectiva es que los autores del Diccionari de Sociolingüística, Francesc Ruiz i San Pascual, Rosa Sanz i Ribelles, Jordi Solé i Camardons, Diccionari de Sociolingüística, han dispuesto en la obra tres aspectos tan difíciles de conjugar como son la documentación, la reflexión y la crítica.

 

 

Discurso e inmigración

 

Discurso e inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social

Antonio M. Bañón

Pròlogo de Teun A. Van Dijk; 350 págs.

Murcia, Universidad de Murcia, 2002.

 

 

El debate social y el análisis crítico del discurso

El libro Discurso e inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social capta con fuerza la atención del lector porque se trata de una obra en que se combina una rigurosa investigación sobre el discurso con la actualidad social que supone para España y Europa la inmigración. He aquí, en esta investigación y actualidad, una confluencia inusual, que no incrementa el valor científico de la aportación, ya de por sí excelente, pero que sí multiplica las expectativas de la obra por su inmediata aplicabilidad a la comunicación social, esto es, a su estudio y regulación deontológica.

 

Una parte del mérito de la obra ha de reconocerse a la editorial, el servicio de publicaciones de la Universidad de Murcia, que ha publicado el riguroso estudio de Antonio M. Bañón Discurso e inmigración. Y la otra parte del mérito, la de fondo, corresponde al autor, Antonio M. Bañón, que es profesor del Departamento de Filología Española y Latina de la Universidad de Almería. Sus campos de investigación son el análisis del discurso oral y el análisis crítico del discurso. Dentro del primero recae su labor como coeditor de la revista Oralia (desde 1998), y en el segundo cabe anotar el libro Racismo, discurso periodístico y didáctica de la lengua (Almería, 1996), por sólo citar dos muestras de cada ámbito.

 

Discurso e inmigración es un trabajo de análisis crítico del discurso. Interpreta un amplio corpus discursivo de los medios de comunicación españoles referido a la inmigración, fundamentalmente con instrumentos conceptuales de la filología, pero también con otros de la sociología, la ética o la psicología social. La congruencia de esta intradisciplinariedad, tal como ha quedado establecido durante los años noventa por Fairclough, Wodak o van Dijk, entre otros autores, está en la perspicacia para relacionar la formalidad del discurso con los determinantes de su producción y difusión mediática.

 

Y el propósito de Discurso e inmigración es inquirir sobre las estrategias argumentativas y los efectos ideológicos de una realidad mediada, la que construyen o “tematizan” los mass-media. Como recuerda A. Bañón, la influencia de los medios es poderosa e interviene en la educación emotiva y sentimental del público. Más concretamente, concluye que, por ejemplo, los efectos atemorizadores (con el tópico de la avalancha o de la marginación y la delincuencia asociadas a la inmigración) superan a los de la compasión (sugerida con el tópico de la explotación que sufren grupos de inmigrantes o la extrema necesidad). Puestos en una balanza imaginaria dos paquetes discursivos cuantitativamente equivalentes, uno de advertencia y rechazo, y otro de comprensión y compromiso, fatalmente pesará más el primero y creará una reacción negativa.

 

Los materiales discursivos que examina esta investigación son extensos y variados, pues acoge la producción de prensa gráfica, audiovisual (televisión y radio) y telemática. Tal riqueza de fuentes manifiesta la importancia que el autor da a la comunicación escrita y la comunicación oral, y sugiere un afán admirable del investigador por recoger muestras de todo tipo. Con todo, más notable es aun el orden analítico que aplica a estos discursos, que organiza y describe de acuerdo con una tipología iluminadora. Antonio Bañón distingue los marcos discursivos del compromiso, la reivindicación, la discriminación, la condescendencia y la prevención. De éstos, escoge los tres primeros como marcos primarios de la producción discursiva sobre inmigración y dedica el libro a su análisis y ejemplificación.

 

Los medios de comunicación y el mundo académico

El libro consta de una breve presentación y dos extensas partes, teórica una y práctica la segunda. La primera parte expone los fundamentos teóricos de estudio, que aparecen dispuestos entorno a dos aspectos: el debate social y los medios de comunicación. En la sección del debate social halla el lector una novedad. Se trata de la precisa y atractiva caracterización del hipergénero del “debate social”, como denomina el autor, que es una prolongación y una enorme ampliación del debate como género oral y plurigestionado. A propósito del debate social, señala Bañón la actualidad del estudio agonístico de la cultura de masas, tal como ha planteado Deborah Tannen en La cultura de la polémica (1999). Y aporta un decálogo que caracteriza el debate social como: 1) aparición pública de opiniones dispares sobre un asunto; 2) participación de diferentes actores en la polémica, como instituciones, entidades, colectivos, etc.; 3) uso de tipos discursivos (entrevista, congreso, manifestación, encierro); 4) asimetría pública y mediática de los agentes; 5) discusión de asuntos de importancia social (inmigración, eutanasia); 6) ramificación de la discusión en debates sectoriales (acceso a la vivienda  o adquisición de la lengua por parte de los inmigrantes); 7) y, a la inversa, integración del debate en cuestiones más generales (la inmigración en el debate de la marginación o de la interculturalidad); 8) recepción de los discursos de modo intragrupal (por parte de los miembros del mismo grupo social) o intergrupal (miembros de un grupo distinto); 9) asunción por los medios de comunicación social de los tipos discursivos sobre el tema; 10) correlación de los altibajos del debate con sucesos o acontecimientos (accidente mortal de Lorca, campaña agraria).

 

Una vez establecido como marco el hipergénero del debate, el autor entra en el asunto de la inmigración. Y propone, como tarea previa, la consideración de los valores con que los agentes realizan su contribución dialógica. Distingue A. Bañón entre los discursos de los emisores no discriminados y los discursos de los emisores discriminados. Los emisores no discriminados pueden producir discursos de compromiso o de discriminación, es decir, de implicación positiva y negativa, respectivamente; o bien pueden inhibirse y realizar discursos de condescendencia (no negativamente) o de prevención (no positivamente). Por su parte, y siguiendo un recorrido paralelo, los emisores discriminados pueden manifestarse de modo reivindicativo (implicación positiva), autodiscriminatorio (implicación negativa), resignado (inhibición no negativa) o segregado (inhibición no positiva). De este marco axiológico de la producción discursiva extrae el investigador los cinco tipos básicos indicados arriba, los del compromiso, la reivindicación, la discriminación, la condescendencia y, finalmente, la prevención,. Estos tipos discursivos orientan el campo de análisis de la segunda parte del libro.

 

La parte teórica de Discurso e inmigración se completa con una sección referida a los medios de comunicación. Su contenido va más allá de una presentación general; también resulta una guía utilísima sobre el estado de la cuestión en España. Recoge Bañón un documentado inventario de obras publicadas y de investigaciones en curso sobre los media y su debate de la inmigración. Aparece en estas páginas un resumen de las conclusiones de informes y Jornadas científicas, y la descripción de las tareas de proyectos de investigación. A su vez, enumera iniciativas de ONGs, colectivos de periodistas, instituciones, prensa especializada, partidos políticos, sindicatos y agencias de información. La naturaleza exhaustiva de esta aportación queda reflejada en el hecho de que las referencias de esta revisión del panorama remitan tanto a la prensa de élite y las agencias oficiales como a las fuentes alternativas, tanto a la Administración como a las propuestas profesionales de periodistas e investigadores, tanto a los medios de prensa tradicionales como a los digitales y telemáticos.

 

En los estudios mencionados aparece demostrada positivamente, por ejemplo, la percepción de que la prensa de élite asocia principalmente la información de minorías étnicas con el conflicto, lo cual crea una imagen negativa. Nos referimos a un estudio de Miquel Rodrigo y Manuel Martínez. Otra conclusión del mismo estudio señala algo tan interesante como es la uniformidad interideológica: no hay gran diferencia en el tratamiento periodístico de medios conservadores y liberales, a diferencia de lo que podría suponerse. La pertenencia al país del medio de comunicación es más influyente que la ideología de la cabecera.

 

De esta provechosa sección sobre los medios merece destacarse también una información sobre trabajos precedentes del propio autor. Su interés radica en que traza la pista del largo y meticuloso trayecto investigador de Antonio Bañón sobre la cuestión. Y brinda un excelente resumen de sus conclusiones precedentes (Racismo, discurso periodístico y didáctica de la lengua, 1996), sobre las estrategias de discriminación indirecta que aplican algunos medios. Algunas de éstas son la representación asimétrica o incompleta de la reivindicación, el uso inadecuado de ciertos nexos que intensifican prejuicios, la selección de verbos de justificación o las aparentes sinonimias, que recogemos aquí de entre un conjunto de diecinueve estrategias discursivas.

 

Discursos de reivindicación, compromiso y discriminación

La segunda parte, la más extensa, ofrece el análisis de tres modalidades fundamentales de discursos referidos a la inmigración, los de la reivindicación, el compromiso y la discriminación. Es comprensible que el lector aguarde la llegada a esta parte práctica con el vivo interés por comprobar cómo resuelve el escritor la comprometida tarea de aplicar su modelo a lo concreto. Sin ánimo de disolver el suspense, pues cada lector busca respuestas a sus propias inquietudes y enjuicia según su criterio, podemos adelantar que A. Bañón aplica con una precisión impecable los conceptos ya conocidos a un caudal de referencias, noticias algunas de ellas, tertulias otras, reportajes y crónica otras más, todas ellas reconocibles como hechos de la actualidad. El trabajo que hace el investigador con ese material de la memoria colectiva es meritorio porque, por un lado, lo rescata de la voracidad desmemoriada del presente y, por otra parte, conecta sus manifestaciones a un orden general, comprensible y sagaz, que nos remite a representaciones de reivindicación, compromiso o discriminación.

 

El cuerpo del libro, con ser tan informativo, está además acompañado de un notable conjunto de notas, que ramifican y hunden la investigación en múltiples direcciones. Esta intención de aportar un bagaje grande de información se aprecia en los apéndices, con una completa bibliografía, la relación de documentos periodísticos citados y los índices temático y de autores. Pero también se halla y agradece esa misma intención en algunos títulos de las secciones del libro, tan decidores como el siguiente epígrafe, “producción y ubicación del discurso reivindicativo: la difícil constitución del discurso reivindicativo”, donde la calificación de difícil constitución del discurso reivindicativo anuncia una conclusión que el autor se propone demostrar.

 

El discurso reivindicativo de los inmigrantes, que cuenta con escasos apoyos y recursos, se manifiesta en el marco de la manifestación, el encierro, la concentración, la ocupación, la sentada, la marcha, el asalto o la acampada. Pero, para mayor abundamiento de su debilidad, sucede que estas modalidades de la comunicación insertas en ámbitos de la acción, fruto en buena parte de carencias sociales e instrumentales, pueden ser neutralizadas mediáticamente al presentarse como acciones negativas o deslegitimadoras, como por ejemplo de diversión (una marcha o una concentración), usurpación (la ocupación o el encierro) o violencia (la irrupción en un acto institucional).

 

La prensa gráfica tiene un espacio destacado en este riguroso análisis de Discurso e inmigración, pero también merece una notable atención el tratamiento que hace de la televisión, la radio o la red telemática. Muy buen conocedor de los sitios de internet, A. Bañón no sólo  comenta las páginas y foros de más interés sino que advierte con sensatez sobre la influencia actual de estos recursos para la comunicación horizontal y la difusión de discursos de reivindicación, compromiso y discriminación. Precisamente, este énfasis en las nuevas tecnologías queda claramente reflejado en la conclusión de la obra —una parte que estilísticamente supone un cambio imprevisto y que consta de veinticinco párrafos numerados, a modo de enunciados de recapitulación—, pues aparece en al menos tres de sus enunciados. Con todo, lo más valioso de esta riqueza y actualidad de fuentes que selecciona el autor quizá se halle en estar al servicio de su gran capacidad argumentativa. La obra de investigación de A. Bañón no es sólo un trabajo de referencia para el mundo académico que estudia la realidad de la inmigración, sino que se presenta también como un ensayo, escrito con la tensión de una dialéctica rigurosa y una atractiva expresión.

 

El prólogo de Teun van Dijk con que se abre Discurso e inmigración avala la calidad de la obra y recuerda cómo es de grande el interés de los discursos de la inmigración para el análisis crítico del discurso. La reproducción del racismo y de la desigualdad social son unos efectos de la acción negativa de estos discursos, los de la discriminación. No son los únicos pues, como la tipología de A. Bañón expone, también hay que contar con los de compromiso, reivindicación, prevención y condescendencia. Este magnífico libro es una invitación a reflexionar sobre la complejidad del debate social de la inmigración. Para ello selecciona tres de los tipos discursivos fundamentales —reivindicación, compromiso y disciminación— y pone en juego el aparato teórico para hacer evidente sus representaciones ideológicas. La obra de A. Bañón es toda una respuesta a la pregunta, elemental e ineludible, sobre la intención ideológica de las noticias e informaciones que difunden los medios de la industria de la conciencia.

 

 

Memòria i invenció: arguments il·lustres

 

Diccionari de citacions catalanes

A cura de Rosa Vallverdú i Raimon Pavia

Pròleg de Francesc Vallverdú

Barcelona, Edicions 62, 2002; “Diccionaris i obres de referència”, 294 pàgines.

 

De què parlen els escriptors? Quins són els assumptes que més els interessen? En el Diccionari de citacions catalanes trobem una resposta molt satisfactòria a aquesta curiositat, perquè també i, molt especialment, hi ha informacions sobre com parlen d’aquests tòpics i on ho fan, és a dir, en quines obres. El Diccionari de citacions catalanes aplega citacions de vuitanta-quatre autors, ordenades alfabèticament pel nom dels escriptors. La tria en els noms i en les citacions que han efectuat Rosa Vallverdú i Raimon Pavia aporta, d’entrada, un format assequible i un contingut coherent, que són dos requisits d’allò útil. En el diccionari apareixen autors de totes les etapes de la literatura catalana, però el seu propòsit abasta més enllà del cànon estètic ja que considera també autors molt diversos i registra enunciats que resulten enginyosos i originals, a més de les sentències o aforismes propis usuals en aquesta classe de compilacions.

 

Costa d’entendre que no hi hagués fins una obra com el Diccionari de citacions catalanes, pel seu contingut i per la seva excel·lent elaboració. Tal com manifesta Francesc Vallverdú en el pròleg, l’obra és el fruit de la relectura sistemàtica d’un conjunt d’autors preestablert. Val a dir que altres procediments, com la consulta d’altres reculls de citacions o la recerca aleatòria, són menys interessants i menys recomanables. Per aquesta raó es pot entendre que la tasca dels compiladors del Diccionari sigui meritòria i utilíssima.

 

L’obra permet diverses formes de lectura i consulta. Una és la lectura a l’atzar o pàgina rere pàgina, com qui espigola pensaments i espurneigs de sensibilitat. Aquesta mena de lectura s’acosta a l’experiència de llegir un escriptura tan densa o tan suggeridora com la poesia. Altra forma de lectura és la consulta dels temes que interessen, a partir de l’índex temàtic que s’ofereix al final del diccionari. Finalment, altra manera de fer servir l’obra és llegir les citacions dels autors que ens atrauen o de l’època històrica que ens importa. El lector hi retrobarà algunes frases conegudes i en descobrirà moltes de noves. El més probable és que totes aquestes citacions li aportin imatges estimulants per a la reflexió i esmolats arguments per al debat.

 

La prosa d’assaig i la novel·la son les fonts principals de les citacions, però també hi estan representats els gèneres de la poesia i del teatre, amb versos i diàlegs de personatges. En aquests casos, s’aprecia la intenció lírica i agonística o de confrontació de personatges en els fragments recollits; i és una forma de complexitat discursiva enriquidora, ja que supera el model de la prosa, en què s’identifica plenament l’autor amb els raonaments exposats. La consideració de tots els gèneres literaris és un encert, com també ho és la laboriosa classificació temàtica de les citacions. En efecte, resulta remarcable l’eficaç treball de l’índex temàtic elaborat pe Rosa Vallverdú i Raimon Pavia, que recull amb extraordinària capacitat de síntesi els conceptes o paraules-clau de les citacions i que fa del Diccionari una eina discursiva apta per a moltes finalitats.

 

Alguns autors estan més representats que d’altres, per raons de la seva producció literària, sens dubte, però també per la predilecció dels editors. Francesc Vallverdú adverteix al pròleg que “alguns autors oferien tal riquesa de frases citables que ells tots sols donaven per a un volum: els casos de Ramon Llull, a l’època medieval, o de Joan Fuster, a l’època contemporània són ben il·lustratius”. Tot i amb tot, la presència dels autors té alguns contrasts notables. A diferència del que afirma el prologuista, de Ramon Llull només apareixen une poques citacions, disset, el mateix nombre que de Pompeu Fabra, mentre que del cantautor Raimon surten 46 i 44 d’Ausiàs March. Per una lloable raó d’oportunitat, els autors contemporanis tenen més paper, tot i que en alguns casos estan sotmesos a una infrarepresentació, com passa amb Josep Palau i Fabre, amb 8 citacions, i Miquel Martí i Pol, amb 11. Les limitacions d’espai, però, han estat més lleus amb Josep Carner (57 citacions) i Joan Oliver (64). En el pòdium, hi trobem a Joan Fuster (81 citacions), Manuel de Pedrolo (100) i Josep Pla (142).

 

De l’admirat Joan Fuster es recull una citació crítica sobre les citacions: “És sorprenent, quantes ximpleries podem dir pel nostre compte —i cosa que em sembla pitjor: amb la consciència tranquil·la—, emparant-nos en la cita d’un autor il·lustre.” Volem tenir molt en compte aquest advertiment alhora que recollim alguns exemples de cites dignes de figurar inscrites en pedra. Sobre la mort, Fuster assevera: “Al capdavall, la mort no consisteix únicament a morir-se. És morir-se i ser oblidat. A la curta o la llarga, oblidat”. I el mateix autor té aquest agut pensament sobre el frau artístic: “El pitjor del plagi no és que sigui un robatori, sinó que és una redundància”. Palau i Fabre, que ha reflexionat molt sobre la qüestió, coincideix exactament amb aquest judici; a la present antologia, però, es recull un altre pensament seu: “La veritable obra d’art, l’obra innovadora, indigna, molesta, contraria, cosa que no fa mai la falsificació”, perquè és una redundància.

 

Josep Pla s’emporta el primer premi al record, no debades la seva producció està farcida d’enginy, facilitat en la forma i distanciament moral. “La indiferència davant del món és la felicitat”, assegura en una pàgina, mentre que en altra es resigna a dir que “la importància que tenen els diners en la vida sentimental i intel·lectual de les persones és incommensurable”. L’humor de Pla és tan efectiu perquè respecta el principi d’associació insòlita i irreverent, com en aquest exemple: “L’amor físic és l’única forma de fatiga que fa dormir. Dormir és importantíssim.” Tanmateix, Pla desmenteix irònicament una concepció materialista de la vida quan posa en el centre de la realitat el llenguatge i la conversa: “La fortalesa dels matrimonis, en els casos de les persones normals, depèn de l’abundància de coses que es tenen per a enraonar”. I encar hi insisteix així: “Els homes volen ésser escoltats. És el que els agrada més. Els agrada més que els diners, que les dones i que menjar i beure bé.” I afegeix que la comunicació no tan sols és un bé individual sinó social, per la generositat que de l’egoisme pot extreure: “Un home escoltat, esdevé un fatxenda absolutament feliç. Ara bé: quan els homes se senten escoltats, es tornen febles. Aquests moments de feblesa són l’única escletxa a través de la qual pot caure una gota de generositat del granit humà”.

 

Tanmateix, tot continuant amb el pensament aforístic de Pla, el drama de la vida és el mateix que el de la literatura, la manca de temps per acomplir els nostres propòsits. “En realitat, no hi ha temps per a res: ni per a elogiar seriosament res, ni per a blasmar seriosament res. Quan us disposeu a fer-ho amb plena voluntat, amb paciència, sistemàticament, sempre hi ha un senyor o una senyora que s’interposa i us demana quina hora és.” Per tant, si hem de ser conseqüents amb la sentència de Josep Pla —només cal imaginar-se parlant per a la televisió—, estem abocats a administrar-nos el medicament de les citacions i a parlar amb píndoles discursives. En aquest cas, el Diccionari de citacions catalanes és un instrument imprescindible. I, per cert, tot tornant a la pregunta que ens fèiem al començament: ¿de quins assumptes es preocupen principalment els autors? La resposta és fàcil d’imaginar. La llista de temes principals es composa, en el lloc numero u, de la vida i, a continuació, la mort, la dona (atenció a la càrrega de misogínia que transporta aquesta secció), l’home i l’amor. Cinc temes per a una antologia universal de les cites. Hi ha inquietuds que, per fortuna, no canvien mai.

 

 

Mostra de citacions del autors més representats (en ordre creixent)

 

Joan Oliver

Més val partir de zero que de femta.

No és possible conèixer una dona, sinó en el sentit bíblic.

 

Joanot Martorell

La llengua és senyal de ço que lo cor desitja.

Amor és aquella que eguala les voluntats, e a l’indigne fa digne de ser amat.

Major és lo dubte de la mort que la mort que prestament és passada.

 

Josep Carner

No hi ha principi més fecund que la concentració del poder.

El materialisme dels homes serà tan infecte com vulgueu, però no hi ha més cera que la que crema.

La discussió és un element igualitari, a diferència del règim primitiu i absolutista, que té el seu lema en els pitets: “Menja i calla”.

 

Joan Fuster

Tota política que no fem nosaltres, serà feta contra nosaltres.

Tota xenofòbia contesta a una altra xenofòbia, ja que tots som estrangers per a algú.

Atenció: tot pensament és un mal pensament.

La concupiscència —diguin els moralistes el que vulguin— és la vida.

 

Manuel de Pedrolo

És molt difícil viure d’acord amb les pròpies conviccions. Us ho diran sobretot els qui no en tenen cap.

Una cultura només és viva en la mesura que és conflictiva.

Anar fent no és fer res; és deixar que el temps faci.

No afalagueu els renoques, podria dir un proverbi popular; se us podrien arrapar.

 

Josep Pla

La mort, potser, en definitiva, no és més que un canvi de terra —una altra masoveria.

La frontera no és un límit: és una gran finestra oberta.

 

 

 

Internautas que tejen una red sobre la red

 

Hubert L. Dreyfus

Acerca de Internet

Traducción de Cristian P. Hormazábal

Barcelona, UOC, 2003; 117 páginas

Colección Nuevas tecnologías y sociedad

http://www.uoc.edu/

 

 

Tres acontecimientos

 

¿Qué hacemos en Internet? ¿Qué nos sucede en Internet? ¿Cómo usamos y construimos la red? Son éstas algunas de las preguntas que busca responder el libro de Hubert L. Dreyfus, Acerca de Internet. Fue publicado originalmente en 2001 por Routledge en inglés, y ahora aparece en versión castellana bajo los auspicios de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). El libro brinda una brillante reflexión sobre los efectos psicológicos e interpersonales de la conexión a la red de los internautas.

 

Esta obra es el primer título de la colección “Nuevas tecnologías y sociedad”. Para su presentación se escogió un estrado singular, las Primeras Jornadas Tejer la Red, celebradas en Barcelona en junio de 2003. Las Jornadas llevaban el subtítulo de “Internet y vida cotidiana”.

 

Reivindicación del cuerpo

 

Hubert L. Dreyfus es profesor de filosofía en la Universidad de California. Como escritor ha publicado obras sobre tecnología y cultura, elaboradas a partir de una perspicaz crítica de carácter antropológico y filosófico. En Acerca de Internet relaciona con sencillez y precisión admirables el pensamiento de autores de la tradición con las prácticas de consulta de información y de navegación por la red. Para Dreyfus la intensa defensa del cuerpo hecha por Nietzsche es la piedra de toque de que se vale para advertir sobre las consecuencias de la desaparición del cuerpo y de la relación sensorial entre los sujetos. Conviene aclarar que la posición de Dreyfus no es apocalíptica o maniquea. Reconoce con agrado sus actividades docentes con recursos en la red, como archivos de audio en formato MP3 de sus clases y también de vídeo. Su experiencia concuerda con la tesis crítica de la enseñanza a distancia. Y añade que ha observado dos hechos. El primero es que sus alumnos prefieren consultar los documentos sonoros, porque les resultan más útiles y formativos que los vídeos; por esta razón ha optado por sustituir los vídeos por imágenes digitales de los esquemas o notas que realiza en la pizarra. Y el segundo hecho es que los alumnos aprenden especialmente de esos documentos de la red porque ya han estado en las clases y han vivido la relación de tiempo y espacio que se establece. De ahí concluye que el cuerpo es fundamental para el aprendizaje, entendiendo por cuerpo la totalidad de las capacidad personales de la persona, entre las cuales se halla las relaciones interpersonales.

 

El trasfondo de Acerca de Internet es la incorporeidad en la red y las limitaciones del ciberespacio. La ironía, si es que puede presentarse de este modo, está en que su autor es un usuario cualificado de la red y que la editorial de la versión en castellano es la UOC o universidad a distancia de Catalunya. Por lo tanto, es indudable que se difunde a conciencia el mensaje de Acerca de Internet y que su validez parece avalada por estas referencias. El libro examina en su parte central las condiciones culturales del aprendizaje a distancia (capítulo 2) y la paradoja de la telepresencia y su efecto en la distancia de lo real (capítulo 3). Ello viene acompañado de una crítica acerba de los hipervínculos (capítulo 1) y de una extrapolación sobre el nihilismo y su antagonismo con el compromiso social del individuo (capítulo 4). Un breve capítulo de conclusiones cierra un libro conciso, claro y muy sugestivo, que dialoga con la historia de la filosofía y con la actualidad de la tecnología de la información.

 

Educación a distancia y fugacidad de la realidad

 

La educación a distancia debe ser examinada a la luz de los estadios del aprendizaje. Según la pedagogía, el estudiante puede recorrer diversas etapas de aprendizaje y madurez, que arrancan en la de principiante, pasan por la intermedia, la avanzada, la de especialista y concluyen en la de magisterio. Destaca el autor que en ese proceso el estudiante se inicia con una gran dependencia del contexto y con la incapacidad de discernir las preguntas y las respuestas al problema. La maduración plena permite al estudiante formarse en un conocimiento abstracto que le faculta para comunicarlo y para aplicarlo de un modo práctico.

 

La tesis de Dreyfus es que este tipo de educación no presencial tiene una utilidad cierta, y una carencia evidente, que es la negación de la corporeidad en el aprendizaje compartido que podría darse en el aula. Entre otros muchos argumentos, señala que la mirada del profesor anima y estimula el trabajo de los aprendices; éstos pueden hallar una motivación en su trabajo en el fenómeno, aparentemente elemental, de la mirada evaluadora y cómplice del maestro. De igual o mayor peso es la capacidad que tiene el sujeto de aprender con todas las potencias del cuerpo, sensitivas y temporales.

 

Para Dreyfus, el aprendizaje a distancia es eficiente, pero no eficaz. Desde un punto de vista administrativo, resulta recomendable porque los recursos que se invierten aportan unos resultados satisfactorios. En ello consiste la eficiencia: una buena relación entre recursos y resultados. Y los resultado es que la educación a distancia es apta para satisfacer los tres primeros niveles de aprendizaje, esto es, los más elementales. Sin embargo, desde el punto de vista del profesor y del alumno, la enseñanza a distancia no resulta eficaz porque no alcanza o resulta idónea para formar en los niveles de especialización y de magisterio.

 

La paradoja a la que alude Dreyfus en un capítulo específico, el tercero, relativo a la telepresencia y la distancia de lo real, es que la comunicación telemática supone una pérdida de aspectos fundamentales para el aprendizaje. La múltiple ubicuidad que sugiere el uso de la red implica una carencia determinante, la del cuerpo, en un lugar, un tiempo y un entorno físico y personal concretos. Con ello el sujeto queda privado de una experiencia óptima del mundo. El sentido de la realidad, concebido como una sutil percepción de lo que es relevante en cada caso, se nutre de lo que el autor define como la interactividad de nuestros cuerpos, tal como podemos leer en este fragmento.

 

La habilidad del cuerpo para absorber lo que es importante y luego preservarlo como parte de un trasfondo general nos permite percibir situaciones cada vez más refinadas y responder con mayor destreza. Nuestra sensibilidad corporal al estado de ánimo es la que posibilita la participación en situaciones sociales compartidas (…). La tendencia a responder positivamente a situaciones de interacción con otros cuerpos, además, sustenta nuestra capacidad para confiar, de modo que da bases a nuestro mundo interpersonal. Todo esto lo hace el cuerpo con tal facilidad, extensión y efectividad que prácticamente no se nota; por eso nos parece tan fácil pensar que podríamos vivir sin cuerpos en el ciberespacio. Y, por eso, también, tal cosa resulta imposible. (p. 83)

 

La cita resume con elocuencia el sentido del libro. La referencia al cuerpo puede entenderse como una metonimia. Según la figura, el cuerpo es más que la materia completa del individuo. Aquí se ha de entender como un continente de muchas facultades o como el sistema que permite no sólo percibir la realidad sino también pensarla mejor. Parafraseando a Pascal, diríamos que el cuerpo entiende razones que la mente desconoce. Dreyfus no menciona a Pascal, pero sí a otros filósofos: Nietzsche en un lugar destacado; también Platón, Descartes, Kirkegaard y Merlau-Ponty. De Platón recuerda el mito de Fedro y la repulsa de la escritura como olvido de su sentido. De Descartes expone el dualismo entre mente y cuerpo. Dreyfus no comparte el pensamiento formalista de Platón y Descartes, porque bebe de corrientes retóricas y existencialistas. En éstas tiene un papel central la interpretación del contexto y de la fília de las relaciones humanas. La fília es esa vinculación de las personas, que trasciende las situaciones materiales y establece vínculos de amistad y cooperación.

 

Debilidad de los hipervínculos

 

El hipervínculo es el emblema de Internet. Sin estos enlaces entre documentos y enunciados la red resultaría inútil e insufrible. Su aplicación es conveniente por dos motivos. Por un lado, permite hallar información en una maraña exuberante de sitios web, que se expande a un ritmo superior al de un millón de páginas por día. Por el otro, es un dispositivo que se vale de la rapidez de los ordenadores para manejar gran cantidad de datos sin necesidad de que sus contenidos estén organizados.

 

Pero esta indudable utilidad del hipervínculo proclama también su debilidad. Sostiene Dreyfus que la fascinación del hipervínculo es producto de un mito. Confronta la organización de los documentos según el protocolo de biblioteca con la búsqueda y recuperación de datos con motores en ciberia. E indica que el primer modelo parte de una organización semántica o de contenidos de los documentos; ese modelo opera sobre informaciones. En cambio, el segundo modelo, el de los buscadores y sus resultados en forma de hipervínculos, opera de modo sintáctico, esto es con similitudes o coincidencias formales; ello significa que no utiliza categorías sino segmentos o sintagmas. La diferencia entre un modelo y otro estriba en que el de clasificación bibliotecaria trabaja con documentos y con información relevante, mientras que el modelo de la búsqueda automática opera con datos.

 

Poco importa el procedimiento de trabajo si el resultado es provechoso. Pero, como ha demostrado la historia de las investigaciones en inteligencia artificial, no hay nada tan escurridizo para los algoritmos de las máquinas que el sentido común. Y afecta al sentido común se halla la relevancia. Para hallar los datos que se necesitan, hay máquinas denominadas de “popularidad” que tienen referencias sobre los sitios más frecuentados de Internet, con datos sobre el número de usuarios y de tiempo de consulta. Esta es, por ejemplo, una fuente de orientación sobre la relevancia de las páginas web. No basta con que los buscadores hallen afinidades, sino que organicen los resultados de un modo relevante. Esa es una tarea en la se puede apreciar progresos. Pero, insiste Dreyfus, el hipervínculo proclama que se ha hecho de la necesidad virtud y de la ceguera semántica leyenda heroica. “Una cosa es segura –concluye Dreyfus–, los internautas que cambian el mundo del cuerpo por el lenguaje sintáctico de la web y sus máquinas de búsqueda, tendrán que resignarse a escarbar entre montañas de documentos con la esperanza de encontrar, a veces, la información que desean”. Remata así su argumentación en favor del cuerpo y de una formación que incluya las actividades presenciales y el uso de información organizada y no simplemente amontonada.

 

Colección de nuevos títulos

 

Sorprende y estimula que la editorial de la UOC (www.editorialuoc.com), universidad a distancia que aplica la formación en red, lance con la obra Acerca de Internet su nueva colección “Nuevas tecnologías y sociedad”. Como se ha visto, el contenido de la obra es profundamente filosófico y su intención resulta muy crítica con unas apreciaciones elogiosas de la telemática. El mérito de Dreyfus está en su ágil y polémica capacidad de argumentar. Con ello la colección arranca enérgicamente, pues plantea una visión que suele ir a contracorriente de los usos actuales y, además, mantiene una razonable distancia de las interpretaciones apocalípticas o integradas de la tecnología. Un examen de los recursos documentales y formativos de la red como el que se expone tiene un calado hondo, pues considera las prácticas con una perspectiva cultural, una perspectiva de antropología cultural.

 

El comité editorial de la colección “Nuevas tecnologías y sociedad” está formado por los profesores de la UOC Agnès Vayreda y Josep Vidal, así como por Francesc Xavier Tirado, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Martín Mora, de la Universidad mexicana de Guadalajara. Este grupo de personas está asesorado por un comité de casi treinta miembros más de la comunidad científica española y latinoamericana.

 

Seis nuevos títulos ha anunciado el comité editorial para la colección. Entre ellos, está el texto sobre la aparición de comunidades virtuales de Steven G Jones, Cibersociedad 2.0, o el de Christine Hine, La etnografía virtual, que indaga sobre aspectos sociales de Internet. También figura en la lista una obra de Donna J. Haraway, con un título que llama la atención, Testigo_Modesto@Segundo_Milenium. Hombrehembr@ conoce_ancorratón®. Lo que parece poesía experimental es una exploración radical de la tenociencia. Y otro título más, a cargo de Don Ihde, El cuerpo y su tecnología, que como se lee en el avance se trata del ensayo de un filósofo de la ciencia que explora el significado del cuerpo con la tecnología.

 

A fin de cuentas, el bucle se cierra y recomienza. El pensamiento de Don Ihde debe de estar en perfecta sintonía con el de Hubert L. Dreyfus; es muy ilustrativo este énfasis en el cuerpo y en cómo proclama sus razones. La colección promete retornar y ahondar en las inquietudes del primer libro publicado con tanto acierto. Y, a modo de comentario general, queda claro que la colección ofrece una mirada crítica que alterna las perspectivas sociológica, filosófica y antropológica. Ojalá sea en todos los casos una mirada acerada, cortante, como la de Dreyfus.

 

Jornadas de trabajo sobre la red

 

El ámbito social en que se ha presentado las publicaciones reseñadas fue el de las Primeras Jornadas Tejer la Red, celebradas en Barcelona el 12 y 13 de junio de 2003. Las Jornadas, que llevaban el subtítulo de “Internet y vida cotidiana”, han pretendido sentar las bases para crear y coordinar grupos de investigadores sobre recursos y usos de Internet. La organización ha corrido a cargo de la Cátedra Telefónica en Comunidades Virtuales, de la Universitat Oberta de Catalunya. También han colaborado GIRCOM (grupo interdisciplinario de estudios de comunidades virtuales), Enxarxa.net, GESCIT (grupo de estudios sociales de la ciencia y la tecnología), en.red.ando (empresa especializada en la gestión del conocimiento en la red) y el doctorado de Psicología social de la Universitat Autònoma de Barcelona. Y los participantes que han acudido al encuentro pertenecen a catorce universidades, buena parte de ellas españolas, que representan a otros tantos grupos de trabajo en investigación, producción cultural o edición electrónica.

 

En las sesiones de las Jornadas se ha debatido en formato de taller sobre aspectos que afectan a la creación de un foro sobre la red. Son aspectos tales como las formas organizativas, las afinidades temáticas de los participantes, el plan de actuación y las estrategias de difusión y de financiación. Los objetivos propuestos son la creación de un foro de expertos sobre Internet y vida cotidiana; la aspiración es reunir a los investigadores y a sus grupos de trabajo, en una comunicación interdisciplinar y crítica. Su campo común puede ser explorar la promesa de transformación y de cambio social en la vida cotidiana que se asocia con Internet. Una condición relevante de este proyecto de foro es prestar una especial atención a las aportaciones de los estudiosos que se expresan y trabajan en ámbito culturales no anglosajones.

 

Los talleres de las sesiones han permitido debatir muchos de estos aspectos. Y han revelado muchos puntos en común entre los participantes. Las conclusiones de las sesiones y de la síntesis general están en la página web de la UOC (www.uoc.edu/in3/gircom/). Y el propósito de la organización es impulsar esta iniciativa tan estimulante, para que tome cuerpo como foro telemático y como plataforma de encuentros como los realizados en esta ocasión.

 

Acabemos con las palabras de Dreyfus. “En 1922, Thomas Edison predijo que ‘el cine está destinado a revolucionar nuestro sistema educativo y... en pocos años sustituirá en su mayoría, cuando no totalmente, los libros’.” Pero ello no fue así. En 1945 otro visionario anunció un nuevo ciclo educativo con la radio, pero no ocurrió así (salvo por la Universidad a Distancia hasta hace poco). En los años ochenta se produjo un revuelo inenarrable con los ordenadores (con la ayuda de algunos de nosotros para alcanzar mayor contaminación acústica, dicho sea modestamente), a los cuales se auguraba una función revolucionaria. Como ello no ha sido así, afortunadamente ha llegado Internet para impulsar de nuevo las ilusiones o las fantasías tecno-culturales. Lo que haya de ser no está escrito. La red se está tejiendo. Y su estudio es tentador.

 

 

Análisis del discurso

 

Luis Cortés Rodríguez y Mª Matilde Camacho Adarve

¿Qué es el análisis del discurso?

Barcelona, Octaedro y Ediciones Universitarias de Barcelona, 2003, 158 páginas.

 

Ruth Wodak y Michael Meyer, compiladores

Métodos de análisis crítico del discurso

Traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar

Barcelona, Gedisa, 2003, 286 páginas.

 

La bibliografía en castellano sobre la lingüística de la comunicación se ha enriquecido con dos nuevos títulos, ¿Qué es el análisis del discurso? y Métodos de análisis crítico del discurso. La anécdota es que estos libros han aparecido con apenas un par de semanas de separación. No vemos en ello sólo una curiosa coincidencia, porque la noticia es que cubren con extraordinario acierto un campo de estudio muy activo, pero necesitado de una reflexión histórica y metodológica como la que brindan con sus explicaciones a los lectores.

La primera obra es un trabajo original de Luis Cortés Rodríguez y Mª Matilde Camacho Adarve, que aporta una visión amplia, pero concisa y selectiva, de las teorías sobre el análisis del discurso y del panorama actual en el mundo hispánico. Por su parte la obra compilada por Ruth Wodak y Michael Meyer, y en la que se incluyen las aportaciones de seis notables autores, es la versión castellana –del libro editado en 2001 por Sage en inglés– que se centra en una corriente particular, la del análisis crítico.

 

Una obra clarificadora

El libro ¿Qué es el análisis del discurso? cubre un periodo de tres décadas de estudio del lenguaje, cuando a partir de los años setenta surge una visión que considera el lenguaje no ya como un. producto o una realidad cerrada, sino como un ámbito en tensión y en movimiento, regulado por las funciones de su uso y por las estrategias de negociación de los interlocutores. Sus autores, los lingüistas Luis Cortés (catedrático de Filología la Universidad de Almería) y Mª Matilde Camacho (doctora en Filología Hispánica de la Universidad de Almería), han querido plantear de un modo claro y resumido esa tradición de estudio que arranca con las propuestas de Benveniste, Jakobson, Bajtín, Halliday, Austin o Searle, que sitúan el objeto de estudio no ya en la estructura de la oración y del lenguaje sino en las actividades y funciones del discurso.

Con estos mimbres tan diversos con que se forma el análisis del discurso es natural que el resultado haya sido heterogéneo, inquisitivo y experimental. La superación del modelo saussureano conduce a una lingüística del funcionamiento realmente diversa y estimulante. Nos referimos a las aportaciones de la teoría de la enunciación y las marcas de los interlocutores, del dialogismo bajtiniano o intertextualidad, de la etnografía del habla de Hymes y Gumperz, de los principios de la pragmática, de los avances de la sociolingüística de Labov, del cognitivismo de Van Dijk y las macroestructuras, de la teoría de la argumentación de Ascombre y Ducrot. A estas teorías hacen referencia Luis Cortés y Mª Matilde Camacho. Y en su precisa exposición hallamos la comprensión de las diferentes fuentes que nutren la lingüística que se ocupa del análisis del discurso.

Tres capítulos más completan el libro ¿Qué es el análisis del discurso?. Se refieren a aspectos tan clarificadores como el objeto de estudio (cap. 3), las corrientes vigentes (cap. 4) y su concreción en la investigación hispánica (cap. 5). Asumida la heterogeneidad del análisis del discurso, un aspecto muy positivo es la riqueza temática y teorética de sus objetos de estudio. Entre otros, destacan los trabajos sobre modalidades escritas y orales, géneros, registros y sociolectos. No sólo se amplía el conocimiento sobre estos objetos sino que también se profundiza de modo significativo en la oralidad, la variación lingüística y la tipología discursiva, considerada ésta como clave de la diversidad funcional.

En el capítulo cuatro, Cortés y Camacho exponen una clasificación de las corrientes de análisis, que agrupan con perspicacia en tres bloques. Uno de ellos es de las corrientes tangencialmente lingüísticas, entre las cuales se hallan las del análisis conversacional norteamericano y de la semiótica estructural. El segundo bloque agrupa las corrientes más interesadas por lo lingüístico. Son las de la escuela funcional del discurso (influida por el pensamiento de Halliday), que se ocupa de aspectos como la topicalización de la información y las condiciones pragmáticas de la interacción; la escuela de Birmingham, con Sinclair y Coulthard entre sus fundadores, que estudian el discurso oral en la escuela y establecen unidades discursivas superiores a la oración; y la escuela de Ginebra, con las aportaciones de E. Roulet y E. Miche, centradas en la comunicación oral y que articulan teorías complementarias como la de los actos de habla (Austin y Searle), la argumentación (Ascombre y Ducrot), la intertextualidad (Bajtín) y la interacción sociológica (Goffman). Un tercer y último bloque de la clasificación de Cortés y Camacho está destinado a contener una sola corriente, la del análisis crítico del discurso. Si bien el análisis crítico coincide con las corrientes del segundo bloque en su interés por los instrumentos lingüísticos, presenta la particularidad de su propósito ideológico y del compromiso político en analizar discursos que construyen estructuras de poder. Aquí aparecen reseñadas las figuras de N. Fairclough, R. Wodak, T. van Dijk y M. Billig, entre otros nombres.

Cierra el libro una presentación del estado actual de los estudios sobre el análisis del discurso en el mundo hispánico. La indicación de los foros de discusión vigentes, en congresos y publicaciones, da una muestra de la vitalidad de la lingüística contextual en lengua española. Y a modo de ejemplificación, los autores destacan diversos aspectos del análisis del discurso aplicados a la enseñanza del español, como los referidos al enfoque comunicativo del aprendizaje de la lengua y a una modalidad de comentario textual coherente con la perspectiva pragmática del discurso.

 

El caso del análisis crítico del discurso

Ruth Wodak y Michael Meyer son los compiladores de Métodos de análisis crítico del discurso. Esta versión castellana aparece dos años después de su publicación original, por iniciativa de Gedisa y con la eficiente traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar. Forma parte de la colección “Lingüística, Análisis del discurso”, que cuenta con tres obras más de Teun van Dijk, en dos de ellas como compilador, El discurso como estructura y proceso y El discurso como interacción social. En estas obras de compilación observamos la presencia de autores que de nuevo aparecen en el título que aquí reseñamos.

Hacemos esta referencia a la colección porque es ilustrativa, por un lado, de la vinculación que se hace entre lingüística y análisis del discurso. Es indudable que este campo constituye un bloque predominante en la investigación lingüística y que corre paralelo al de la lingüística formal. Por otro lado, los detalles apuntados nos hablan de la estrecha cooperación entre investigadores del análisis crítico, cuando menos en la publicación de sus aportaciones. Esa naturaleza coral, propia de la comunidad científica, está reforzada en la presente obra, en la que participan Siegfried Jäger (Universidad Gerhard Mercator, Duisburgo) , Teun van Dijk (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona), Norman Fairclough (Universidad de Lancaster) y Ron Scollon (Universidad Georgetown, Washington), además de los compiladores, Ruth Wodak y Michael Meyer, ambos en la Universidad de Viena.

El volumen tiene el mérito de presentar la diversidad y complejidad de esta corriente de un modo teórico y también con detallados ejemplos de análisis. El elemento central de esta exposición de destacados investigadores es la exposición de los métodos del análisis crítico del discurso, lo cual tiene sus dificultades. La primera es precisamente la diferente composición del aparato crítico que aplican estos autores, con una gama que va del más sociológico, como sucede con N. Fairclough, al más lingüístico, un carácter que se atribuye a R. Wodak, pasando por una combinación de lingüística y psicología cognitiva, como ocurre con la aportación de T. van Dijk. La segunda dificultad estriba en la polisemia del término “método”, que no debe entenderse aquí en su acepción positivista y aceptable por la lingüística formal de camino que conduce a un resultado cierto. Mas bien se puede entender en esta obra la idea de método en el sentido que propone la hermenéutica, esto es, como un conjunto de principios y de procedimientos que orientan pero no ahorman la actividad del investigador.

En lo que se refiere a los capítulos del libro, los compiladores describen al inicio los aspectos fundacionales de la historia del análisis crítico y de tres nociones básicas, las de crítica, ideología y poder. También ubican el ámbito de la corriente mediante una triangulación, que incluye las teorías implicadas, los métodos desarrollados y las consecuencias políticas de su actividad. El análisis crítico del discurso estudia los mecanismos lingüísticos y representativos de discursos sesgados y de dominación y discriminación, como por ejemplo los discursos sexistas, xenófobos, racistas o totalitarios. En esta parte, que abarca los dos primeros capítulos, es de destacar el esfuerzo de síntesis. Aquí M. Meyer incluye un convincente comentario de los reproches que se hacen al análisis crítico, como la redundancia de su denominación (el análisis es crítico o no es análisis), la heterogeneidad de su aparato crítico (una acusación que comparte con el análisis del discurso) y la contaminación política y la consiguiente pérdida de objetividad científica.

Siegfried Jäger realiza un detallado repaso de los dispositivos discursivos (cap. 3). Para ello distingue entre las prácticas discursivas –una conferencia, por ejemplo–, prácticas no discursivas –la reparación de una máquina – y dispositivos, esto es, los recursos técnicos, escénicos y protocolarios que acompañan al discurso.

Ruth Wodak argumenta la importancia de la perspectiva histórica (cap. 4) y analiza el texto de una campaña política de 1992 que se titulaba “Austria primero”, en la que un partido austriaco abogaba de un modo solapado por la discriminación social.

Por su parte, Teun van Dijk firma un texto que destaca la multidisciplinariedad del análisis y que ubica su actividad en la confluencia de tres perspectivas, la discursiva, la cognitiva y la social (cap. 5). Dijk ejemplifica esta propuesta con el útil comentario de un documento, “Una propuesta contra la persecución de Microsoft” (a causa de la investigación judicial en USA de las prácticas monopolísticas de Microsoft), en el que analiza los contenidos macro o temáticos y los micro o pragmáticos.

Norman Fairclough proclama la conveniencia del análisis crítico para el estudio en ciencias sociales (cap. 6). En su exposición comenta una alocución del diputado y primer ministro británico Tony Blair como ejemplificación de su perspectiva holística, comprehensiva de la comunicación como actividad social. Fairclough pone en juego aspectos tales como el dispositivo discursivo, los elementos estructurales del orden del discurso, las interacciones, las influencias interdiscursivas y el análisis lingüístico y semiótico.

Ron Scollon desarrolla en el extenso y último capítulo una aproximación a aspectos globales de la comunicación. Considerada la comunicación discursiva no como una modalidad representativa o referencial sino como un instrumento de mediación social. Y considera el discurso también de un modo amplio, que incluye las interacciones no verbales, los géneros discursivos, los textos, los elementos gráficos e imágenes, los sonidos, los objetos y los elementos escénicos o de situación.

El libro concluye de un modo atípico en el capítulo de Scollon. Llama la atención que carezca de conclusión, que resulte inconclusa, como si se tratara sólo de recoger las voces de los autores en unos documentos de trabajo, ni más ni menos. Como contrapartida, las sugerencias de lectura al final de algunos capítulos, un correcto índice analítico y la abundante sección bibliográfica al final del libro invitan a sumarse al estudio y el progreso de esta corriente.

 

El diálogo de los dos libros

El interés del análisis del discurso supera los límites de sus métodos y de las disciplinas que lo desarrollan. Está en la conexión con una concepción constructivista de la realidad. El análisis del discurso señala que se produce una construcción discursiva de la realidad y que esa construcción es mediata. La intervención del discurso sobre el mundo es indirecta, pues opera mediante el tiempo, los dispositivos y las diferentes modalidad y géneros. Y el objetivo del análisis –y aquí se introduce la flexión de “crítico”–, el objetivo del análisis crítico del discurso es comprometerse en una tarea que puede desvelar estructuras de poder. Al respecto, escribe Siegfried Jäger:

 

Los discursos (dominantes) pueden ser criticados y concebidos como objetos problemáticos. Esto se realiza a través de su análisis y de la revelación de sus contradicciones, de sus elementos no expresados, y del espectro de lo que, desde ellos, es posible decir y hacer, así como por medio de la exposición de los medios con los que ha de lograrse la aceptación de verdades cuya validez es meramente temporal. Nos referimos aquí a verdades asumidas, a verdades que son presentadas como racionales, sensatas y fuera de toda duda. (p. 62)

 

Hablar es hacer. Hablar es expresar formas de vida, pero también supone construir formas de vida. “Los discursos no poseen interés por el hecho de ser expresiones de la práctica social –continua diciendo Jäger–, sino por el de contribuir a determinados fines, a saber, el de ejercer el poder a todos los efectos. Y lo hacen así porque están institucionalizados y se hallan regulados, porque se encuentran vinculados a la acción.”

En los libros reseñados hemos visto puntos en común y otros distintivos. Pero las diferencias entre el análisis del discurso y el análisis crítico del discurso quizá sean menores de lo que parecen. Según L. Cortés y Mª M. Camacho es un error considerar esas dos grandes corrientes como incompatibles o divergentes: “Y es que ambas tienen parecidos intereses: el discurso, la importancia del contexto, la relevancia del aspecto interactivo del lenguaje, la organización de la expresión, significado y acción de varios niveles de análisis” (p. 126). Estos autores añaden que, por ejemplo, el estudio de las estrategias de manipulación y la estimulación de la capacidad crítica del lector es una tarea propia de la enseñanza de la lengua. He aquí una muestra de la coincidencia o implicación de métodos y de objetivos que revela algunas de las muchas posibilidades del estudio del discurso. Y es admirable la facilidad y la compenetración con que estos dos libros dialogan entre sí, estimulados por un lector que desee hacerlos significativos y convertirlos en acción.

 

 

Estrategias de poder

 

Racismo y discurso de las élites

Teun A. van Dijk

Barcelona, Gedisa, 2003 (334 pág.)

 

Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina

Teun A. van Dijk

Barcelona, Gedisa, 2003 (205 pág.)

 

Los escritos del lingüista Van Dijk sobre el discurso y sus géneros son muy conocidos en nuestras escuelas. Con este nuevo título, Racismo y discurso de las élites, el autor brinda una perspectiva crítica sobre los prejuicios discriminatorios y racistas que circulan en los medios de comunicación. Esta línea de estudio procede del denominado Análisis critico del discurso, en el que se identifican y colaboran especialistas de la sociología, ciencias de la comunicación, lingüística y psicología cognitiva, entres otros.

La tesis del autor es que si las manifestaciones racistas son en buna parte el resultado de la opinión creada por las élites, a saber, los líderes políticos, los académicos, los directivos de empresa y los directores de medios de comunicación. Estos estamentos acceden y controlan los discursos públicos, crean opinión e impregnan con gran eficacia el ideario social. Por otra parte, las élites suelen ser parte interesada en la reproducción del sistema de desigualdad, por lo cual actúan con una particular diligencia y sutileza. Para confirmar estas suposiciones, van Dijk ha recopilado y examinado datos de los países centroeuropeos y de América del Norte. En sus comentarios aparecen ejemplos de la prensa, los libros de texto de enseñanza obligatoria y los líderes políticos. Entre éstos últimos, figuran fragmentos del presidente Bush padre, Margaret Thatcher, Jacques Chirac, Giscard d’Estany o Helmut Kohl.

Son las caras conocidas de un frente diverso y poderosos, que tiene la responsabilidad de favorecer la convivencia y la comprensión entre los grupos sociales. Y, sin embargo, en ocasiones fomentan estereotipos discriminatorios y racistas. Para van Dijk, la gravedad de ese tipo de discriminación radica en que es inaparente, pues no resulta frontal. Incluso puede aparecer teñida de comprensión ante las diferencias culturales y étnicas. Denuncia el autor que esas élites blancas aplican, en particular, una estrategia de argumentación, que consiste en presentar una imagen  positiva de sí mismas –mediante la exposición de sus valores y buena predisposición– al tiempo que divulgan una imagen negativas de las minorías y de los inmigrantes. Para ello asocian a tales minorías o grupos a la ilegalidad, el delito, la impiedad y la beligerancia cultural de sus miembros.

Este libro, que aparece en versión castellana una década después de la edición inglesa, está elaborado con rigor académico. Y, además, está escrito con un estilo ensayístico que prende en el interés de todo lector sensible al problema del menosprecio y la segregación étnicas. Por fortuna, una segunda parte de este estudio se halla en un nuevo libro de van Dijk, Dominación étnica y racismo en España y América Latina, donde este profesor holandés afincado en España habla de nuestra realidad.

 

Dominación étnica y racismo discursivo

El libro Dominación étnica y racismo en España y América Latina es la continuación, aplicada al mundo hispano, de otro título de Teun van Dijk, Racismo y discurso de las élites. En este último puede encontrarse los principios teóricos sobre el poder de los grupos de poder de las élites, formados por políticos, catedráticos, empresarios y figuras de los medios de comunicación. Como sea que los datos estudiados versan sobre el mundo centroeuropeo, van Dijk se ocupa en Dominación étnica y racismo en España y América Latina de una realidad que le es cercana porque es profesor de una universidad pública de Cataluña. Por otra parte, conoce de primera mano aspectos de la vida en América Latina porque hace ha viajado mucho a América para impartir cursos.

El libro se divide en dos partes: racismo en España y en Latinoamérica. En ellas el autor aplica un guión de análisis claro, pues se refiere a las fuentes de opinión pública de la política, la prensa y el trabajo. La parte de América se enriquece con secciones sobre la situación en Argentina, México, Chile y Brasil. Pero este conciso libro contiene más de lo que aparenta, pues encadena tres vertientes. Una es la aplicación al mundo hispano de los principios sobre racismo e influencia de las élites en la opinión popular. Pero hay que reconocer una segunda vertiente, quizá más importante aún. Se trata de la presentación que hace el autor de los estudios de investigadores españoles y sudamericanos sobre el racismo. El propio van Dijk se muestra deudor de las aportaciones de estos autores, porque en ellas se basa para componer su trabajo. Este inventario de investigadores que aporta es aún un apunte y no está completo, pero ayudará a preparar una descripción precisa de estudios. Y es esperanzador observar de cuántas y qué interesantes contribuciones nos da noticia el autor.

Y la tercera vertiente que hay en el libro es un relato de la actualidad, pasado por un tamiz reflexivo y crítico. Ello significa que podemos leer sobre hechos recientes y penosos. Todos ellos nos resultan conocidos, como el conflicto de El Ejido, las pateras de inmigrantes o algunas declaraciones racistas de parlamentarios. Pero esta vez se presentan de otro modo, con una critica descarnada y una visión que relaciona discursos y estereotipos de dominio.

El presente y el pasado se entrelazan. Quien consulte en el diccionario etimológico el origen de mulato, leerá que hacia 1525 aparece el término, referido al mestizo de blanco y negro, por comparación al mulo, habido entre caballo y burra. Más reciente –y aún por estudiar– es llamar poni al inmigrante sudamericano de baja estatura, por comparación con el caballo enano. La animalización y el menosprecio discursivo son una muestra del racismo que requiere discursos de resistencia antirracista.

 

 

Sexismo en la prensa

 

Natalia Fernández Díaz

La violencia sexual y su representación en la prensa

Prólogo de Teun Van Dijk

Rubí (Barcelona), Anthropos, 2003. Colección Pensamiento crítico, pensamiento utópico; 235 págs

 

 

La prensa informa con dolorosa frecuencia de sucesos de agresión contra mujeres. Algunas de estos sucesos son delitos de violencia sexual. En su divulgación ocurre a menudo que las víctimas de la violencia de género lo son también del tratamiento informativo que se le da, por menoscabo de sus voces, por juicios de intenciones y condenas morales, o bien por la frivolidad de convertir el dolor en espectáculo. Es fácil observar cómo la agredida aparece en esos titulares como inductora de la agresión, sea por su temeridad, por la transgresión de unos patrones de conducta o por alguna otra razón.

Y, sin embargo, nos resulta difícil darnos cuenta como público que lee o contempla esas noticias de ese sesgo culpabilizador de la víctima y de la ausencia de sus voces y puntos de vista. La ideología es la causa de esa naturalidad con que se ofrecen y reciben las noticias de agresiones sexuales. Nos referimos a ideología en el sentido en que se entiende en la corriente interdisciplinar del análisis crítico del discurso, es decir, como concepción de la realidad y como conjunto de valores y expectativas. Una ideología patriarcal opera de este modo, y produce noticias que rezan así: “El acusado de violar a una encuestadora dice que sólo quería darse la paliza” (El País, 20-04-91). “Violador dentro de un orden” (El Caso, 14-11-92). “Absuelto un presunto violador porque la víctima no opuso resistencia pese a cerrar las piernas” (El Mundo, 03-04-93).

Natalia Fernández Díaz, doctora en lingüística, master en sexualidad humana y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha estudiado este tipo de noticias y ha publicado un estudio crítico sobre este tipo de noticias. Ha estudiado la producción de prensa gráfica española entre los años 1989 y 1993 de La Vanguardia, El País, El Mundo, El Independiente, ABC, El Caso y El Periódico Sus conclusiones avalan la idea de que las informaciones sobre la violencia de género suelen tener una intención ideológica conservadora e injusta, porque reproducen las voces institucionales, como las policiales y las judiciales, se desentienden de otros puntos de vista y tienden a enfatizar lo sexual en detrimento de la violencia y de la atrocidad.

 

 

El estudio y su noticia

La obra La violencia sexual y su representación en la prensa es la excelente síntesis que ha elaborado la autora, Natalia Fernández Díaz, de su tesis doctoral. Aquel trabajo de investigación obtuvo los elogios de los miembros del tribunal y mereció la máxima calificación. La presentación y defensa de la tesis fue motivo de atención de la prensa por tres razones. Una es que la propia prensa era objeto de estudio, por el tratamiento que algunos medios y secciones dan a las noticias de agresiones sexuales. Otra es la gravedad de esos hechos y la atención social que merecen. Y una tercera, que se comprobó en el acto de defensa de tesis, es la ponderación y capacidad crítica de la investigación. Una muestra de la atención periodística, que honra a los medios de comunicación social, es este fragmento aparecido en El Periódico, que resume con eficacia su contenido e intención:

 

Una tesis denuncia el machismo en las noticias sobre agresiones sexuales

 

Una tesis doctoral considera sexistas y llenas de prejuicios machistas las noticias periodísticas sobre agresiones sexuales a mujeres. El estudio, realizado por Natalia Fernández Díaz y que ha obtenido un cum laude, analiza cinco años de noticias publicadas en prensa y denuncia además que en los medios “presten poca atención a quien es objeto de vejaciones sexuales”.

Fernández, quien leyó la tesis en la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona, asegura que en las informaciones “hay una voz institucional (juzgados y policía), pero no la de la víctima”. Así, paradójicamente, las noticias justifican a un agresor que “no pudo controlar sus impulsos” y desatienden los daños infligidos. La tesis (...) critica que estas noticias incluyen aspectos pornográficos y tratan a la mujer fragmentariamente al referirse a su vagina o a sus pechos.

 

Oscar Hernández, El Periódico (6 de abril de 2000, p. 3)

 

Esta noticia sobre la presentación de la investigación brinda un doble servicio. Por una parte, informa muy bien sobre la intención del estudio. Por otra, renueva implícitamente con los lectores un contrato ético sobre el tratamiento periodístico de las agresiones sexuales. Ello es digno de destacar, toda vez que el texto que hemos transcrito forma parte de un reportaje dedicado a la violencia de género. Quien se fije en el detalle de la paginación, puede observar que la noticia aparece en la página número 3 del diario. Es decir, en un lugar relevante. El mérito mayor del rotativo se halla en la capacidad de autocrítica y en la explicación clara y matizada de la violencia de género.

 

El ensayo

La obra que aparece ahora, La violencia sexual y su representación en la prensa, recoge las investigaciones iniciales de su autora, Natalia Fernández, y compone un informe sagaz, preciso y aleccionador. Es justo reconocer la dificultad de este resultado, si consideramos la notable envergadura del corpus de noticia, que abarca cinco años de siete cabeceras, además de la especialización de la investigación. En lo que se refiere al período estudiado, de 1989 a 1993, la autora explica que su elección se debe a la consideración de un período que es previo al tópico social de la agresión de género. Y, en lo tocante al aparato crítico, la lingüista sigue el modelo del análisis crítico del discurso. De ahí que el lector aprecie con satisfacción en la argumentación de la obra conceptos lingüísticos, de sociología y antropología.

El libro se inicia con una sucinta parte teórica. En ella se presenta los conceptos con que se realiza el trabajo práctico de interpretación de las noticias. Son las ideas de discurso y noticia, los trabajos precedentes sobre la materia, la realidad mediática y sus conexiones con la ideología y el poder. Con todo ello sitúa la autora su estudio en el marco de la construcción cultural de la realidad mediante las noticias y los medios de comunicación. Un capítulo específico sobre el papel de la mujer en los medios de comunicación, como objeto del relato, como productoras periodísticas y como agentes de instituciones académicas, confirma de un modo elocuente la realidad asimétrica de la producción informativa. En esa realidad, la mujer tiene un papel secundario y con unos roles supeditados a un orden masculino.

En las páginas de La violencia sexual y su representación en la prensa Fernández recopila con admirable precisión las conclusiones de estudios anteriores sobre los estereotipos femeninos que aparecen en la prensa. Su trabajo consiste a continuación en examinar de qué modo tales etiquetas y estigmas siguen presentes en el corpus de noticias. Son, entre otros, los rasgos de la pasividad femenina, la intención particular y pasional –que no social– de los delitos de géneros, la atenuación de la culpa del agresor y la divulgación de los aspectos negativos de la víctima, la atención sobre los elementos aparentes o superficiales de la agresión. Una ejemplificación de estos rasgos es la noción de agresor hambriento de sexo, su arrebato emocional como razón circunstancial de la agresión o, en el peor de los casos, su personalidad psicótica como explicación del mal.

 

Violencia como intercambio sexual

Un punto crítico sumamente interesante de la obra de Natalia Fernández es la discusión de un juicio implícito, el de que la agresión sexual no es tanto una agresión como una relación sexual, eso sí, una relación sexual forzada y desquiciada. De ahí a que se otorgue previamente grados de violabilidad de las mujeres, según su atractivo físico o su comportamiento, sólo hay un paso, tal como desenmascara la autora:

 

El hecho de que existan creencias tan extendidas que sugieren que hay un correlato entre la actitud o físico de la víctima y las probabilidades de que sea sexualmente asaltada, o entre la incontención sexual masculina y la violación, pone de manifiesto que pervive la visión del acto de agresión como acto de intercambio sexual.

 

El fragmento revela un significado abrumador. La cosificación de la mujer y la proyección sobre ella de la causa de la agresión son dos facetas de la realidad que pasan por ordinarias, es decir, propias del orden natural de los géneros. La asociación de las agresiones de género a la sexualidad es un forma de violencia simbólica tan efectiva como brutal. Quizá ello parezca obvio, si se considera con detenimiento. Sin embargo, tiene un mérito sobresaliente el efecto desnaturalizador que se consigue con la lectura de La violencia sexual y su representación en la prensa. La exhibición del burdo estereotipo nos brinda la oportunidad de reconocer las metáforas, juegos de palabras por adicción o supresión de términos, eufemismos y otros recursos retóricos de presentación de los hechos.

Además de la acción, es fundamental observar como se representa las figuras del agresor y de al víctima. El agresor suele aparecer como un ser anormal y desconocido. Si bien hay sucesos en que se dan esas características, resulta llamativo que en el estudio de casos de violación sexual la mayoría de las veces el agresor es alguien conocido de la víctima o un familiar. Por tanto, el escenario de peligro en que parecen hombres desconocidos y agresores es estadísticamente inconsistente. Por otra parte, el agresor suele aparecer caracterizado como un ser patológico o bien como alguien que pertenece a una minoría, por ejemplo, una minoría étnica o religiosa o una personalidad Todo ello contribuye a centrar la idea de la agresión en un espacio mental de lo ajeno, desmesurado y desconocido, a pesar de que resulte una falsedad estadística.

Es cierto que también aparecen en las noticias de agresiones personas conocidas por la víctima, como el marido, el padre o el jefe, pero ello tiene una influencia menor en el imaginario frente a los agresores que acumulan un número llamativo de delitos. De ello da cuenta Natalia Fernández en el siguiente párrafo:

 

Esta insistencia en la representación del individuo que actúa en callejones oscuros se desprende de la ideología policial, para la que el orden es siempre público. Y la intimidad se atiene a otro tipo de normativa privada a la que no puede acceder la ley. Hay otra razón para esta omisión y es de carácter práctico: la prensa basa muchas de sus informaciones en datos policiales (denuncias, principalmente), y la mayoría de denuncias aluden a agresiones en lugares públicos y no en la esfera privada, si bien se admite que ha aumentado el número de denuncias que se refieren a la violencia conyugal.

 

El tratamiento de los victimarios resulta muy interesante desde el punto de vista lingüístico. Sus efectos informativos oscilan entre la atenuación o abstracción de sus acciones y la desaparición discursiva de los agentes de la agresión. ¿Quién realiza la acción en estos sucesos?: “Violaron a sus hijas durante muchos años” (El Caso, 28-11-92). “Esposaban a sus víctimas y las obligaban a ver vídeos porno antes de violarlas” (ABC, 14-12-91). En estos titulares se suprimen las marcas semánticas de los agresores. Se llega incluso a presentar la acción delictiva como sujeto: “Sicilia aún esclaviza a sus mujeres” (El País, 13-11-92).

Las víctimas aparecen de otro modo. La seductora que decide no consumar la relación recibe un juicio de implícita culpabilidad por su comportamiento. La que se comporta de un modo pasivo puede ser considerada como consentidora del acto, por no mostrar una oposición frontal. Pero la que se opone puede acarrear un mal trágico, como lesiones o incluso la muerte. He aquí el dilema informativo y judicial de la pasividad y la resistencia en caso de agresión. Una muestra lamentable de ello es esta noticia analizada en el estudio:

 

15 años por un homicidio motivado por una frustración sexual

El homicidio de una joven de 16 años, Nuria M. H., a la que mató porque se opuso a la violencia sexual del acusado (…). La joven salió enfadada y el acusado la persiguió, golpeó y estranguló.

(El País, 11-03-92)

 

La noticia añade también que la la víctima había acompañado al asesino a un descampado. La culpabilización de la víctima es evidente. ¿Cómo se le ocurrió acceder a esa sospechosa invitación? ¿No incitó las ansias del acompañante? ¿Cómo atenúa el crimen la posible provocación de la mujer? He aquí algunos mensajes que pueden desprenderse del enunciado de la noticia.

Este ejemplo nos devuelve, para concluir, al trabajo de Natalia Fernández. Su recopilación de noticias y análisis crítico apunta a aspectos tan profundos y explicativos como las fuentes del poder y del saber en el discurso público. Magistrados, policías , peritos y acusados copan las fuentes de los noticiarios. Y proyectan sobre los hechos delictivos una sexualización y una afectivización que resulta tan incongruente como verosímil por efecto de la legitimidad de las fuentes y de la repetición de sus razonamientos. La violencia se vincula y asimila a una realidad positiva como son el sexo y los afectos. Si esa es la causa que ideológicamente se atribuye a los hechos, se admite sin embargo en tales noticias que los modos y los resultado no son buenos. Esa es una de las ideas que el lector extrae de La violencia sexual y su representación en la prensa. Los estereotipos sexistas son recurrentes en la información judicial y periodística sobre agresiones de género. Este libro ayuda de un modo elocuente al lector a adoptar la distancia respecto a este tipo de discursos y le invita a imaginar formas de narrar y argumentar sobre la violencia con rigor y equidad.

 

 

Indigenismo americano y lenguas amenazadas

 

Ariadna Lluís i Vidal-Folch, Azucena Palacios Alcaine, editoras

Lenguas vivas en América Latina. / Llengües vives a l’Amèrica Llatina

IV Jornadas Internacionales sobre Indigenismo Americano, Universidad Autónoma de Madrid (uam).

II Fòrum Amr&Cat de les Llengües Ameríndies, Institut Català de Cooperació Iberoamericana (icci)

uam -icci, Madrid, Barcelona, 2004.

Traducción, Natalia Fernández Díaz

Edición bilingüe. 319 páginas, edición castellana; 305 páginas, edición catalana.

 

La edición

La edición de Lenguas vivas en América Latina, elaborada por Ariadna Lluís i Vidal-Folch y Azucena Palacios Alcaine, es una novedad de colaboración entre dos instituciones, el departamento de Filología Española de la Universidad Autónoma de Madrid y el Institut Català de Cooperació Iberoamericana. Estos dos organismos promueven sendos foros académicos de estudio y debate sobre las lenguas amerindias de la América Latina. Son las “Jornadas Internacionales sobre Indigenismo Americano”, ya en su sexta convocatoria, que se celebraron en Madrid, y el “Fòrum Amr&Cat de les Llengües Ameríndies”, en su segunda edición, que tuvo lugar en Barcelona.

La idea de sus organizadores de colaborar ha supuesto una mayor proyección del programa de sus actos y ha deparado una obra conjunta, con todas las contribuciones de los conferenciantes. El libro Lenguas vivas en América Latina brinda dos mensajes. Uno de estos mensajes se expresa físicamente, en el llamativo volumen, que recoge las dos versiones, en castellano y catalán. Es un volumen que proclama con este esfuerzo editorial la afirmación del poliglotismo mediante el ejemplo, mediante la voluntad de ser útil al lector que prefiere unos textos en castellano o en catalán para el estudio de un campo de las lenguas en América Latina.

El segundo mensaje se cifra en cada una de las contribuciones de veinte especialistas. Y aquí hallamos una riquísima cantera de estudios, con informaciones empíricas, observaciones sociolingüísticas, análisis de la situación social y propuestas de planificación lingüística. Se trata de veinte ponencias excelentes, que componen un análisis preciso e inquisitivo de la situación de las lenguas amerindias de América Latina. La traducción que ha realizado Natalia Fernández Díaz de los textos al catalán y al castellano, según fuera la lengua del original, completa este trabajo admirable por su contenido y también por el camino que apunta hacia futuros foros y nuevos títulos de publicaciones.

 

Contribuciones sobre la teoría, la historia y la situación actual

La combinación de los programas de los dos encuentros y de sus ponencias, las de las Jornadas sobre indigenismo y del Fòrum Amer&Cat, resulta muy interesante porque en torno a un mismo tema aparecen aproximaciones complementarias según la sociolingüística, el derecho, la tipología lingüística y la antropología. Con ello el lector puede construir una perspectiva rica y comprehensiva. Además halla a su disposición comentarios sobre países y lenguas diferentes, que afectan a zonas como el Cono Sur o a países como Perú, Argentina, Ecuador, Colombia, Guatemala, México y, con mayor atención, Paraguay.

Antoni Millán de la Universidad Autónoma de Barcelona, trata de la protección constitucional de que gozan algunas lenguas amerindias. Este aspecto, tan trascendente por los efectos políticos que conlleva, aparece mencionado también en las intervenciones de otros autores, en ocasiones para reconocer el trecho que suele separar el derecho de los hechos. Théophile Ambadiang, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, incide en el marco teórico de los derechos lingüísticos de los hablantes, que relaciona con las políticas lingüísticas y las tareas de planificación, a la vez que presenta una variedad de posturas teóricas al respecto con gran acierto.

Una mirada historicista aparece en el capítulo de Juan R. Lodares, de la Universidad Autónoma de Madrid, que trata del catolicismo en la América virreinal y de las prácticas evangelizadoras que consistían en predicar en las lenguas de cada comunidad. Por otra parte, sirven para ampliar el marco teórico sobre la ecología lingüística, el multiculturalismo y la planificación lingüística, los estudios de Klaus Zimmermann, de la Universidad de Bremen, Juan C. Goddenzi, de la Universidad de Montreal, y Azucena Palacios, de la Universidad Autónoma de Madrid. Azucena Palacios es también coeditora de la obra, además de autora de dos capítulos.

Otra sección fundamental de Lenguas vivas en América Latina son los capítulos sobre la situación actual de las lenguas indígenas y los países donde arraigan, con lo cual el lector puede obtener una información detallada sobre este mosaico vasto, riquísimo y sumamente frágil de las lenguas amerindias. Felipe Huayhua, de la Universidad peruana de San Marco, trata de las políticas lingüísticas en Perú. Angelina Martínez, de la Universidad de Buenos Aires, presenta su estudio sobre Argentina. Juan Carlos Moreno Cabrera, de la Universidad Autónoma, ejemplifica con el caso de Colombia la dramática situación, que califica de “ocaso de las lenguas indígenas”. Marleen Haboud, de la Universidad San Francisco de Quito, resume los claroscuros de la política lingüística en Ecuador, con un mensaje en que reconoce “éxitos, fracasos y esperanzas”. Ana Isabel García Tesoro, de la Universidad de Madrid, se ocupa de Guatemala y Jeanett Reynoso Noverón, de la Universidad Autónoma de México, de las circunstancias en México. Las condiciones particulares de Paraguay, por el reconocimiento constitucional de la cooficialidad del guaraní y las contradicciones sociales que se derivan, convoca la atención de Lenka Zajiková, de la Universidad checa de Palacký, Bartomeu Melià, del Centro de estudios paraguayos “Antonio Guasch”, y también de la investigadora de la Universidad alemana Wilhelm de Westfalia, Ruth Mariela Mello-Wolter.

Cierran la obra dos capítulos del profesor de la Universidad de Valencia, Julio Calvo. En uno de ellos presenta con erudición aspectos de la tradición literaria de la lengua quechua. Y en el último reflexiona sobre el concepto de vitalidad de una lengua y la sombría situación de las lenguas amerindias en el Cono Sur americano. Julio Calvo expresa en este capítulo conclusivo diversas opciones de política lingüística y defiende con una determinación admirable un modelo de planificación lingüística basado en el concepto de patrimonialización lingüística, y que de manera práctica resume así:

 

Parecerá duro lo que voy a decir, pero creo que la única manera de salvar las lenguas amenazadas es aislándolas de las lenguas neo-imperiales y proponiendo un nuevo paradigma de actuación, que las inmunice y preserve hasta que se fortalezcan y se puedan valer por sí misma y enseña también a comprenderlas.

 

Ante esta propuesta paradójica, el autor añade una concesión reveladora en su argumentación:

 

Se me acusará en seguida de que me opongo al conocimiento global del mundo para algunos indígenas mientras yo vivo a nivel planetario, que me opongo al disfrute del agua corriente y la ducha diaria, de las películas de Hollywood y de la comida rápida y cosas por el estilo que llenan nuestras vidas, pero piénsese qué es lo que sucedería si una potencia extraterrestre nos invadiera con una tecnología superior: nuestra civilización desaparecería como por ensalmo. (p. 314)

 

El fragmento que reproducimos no puede mostrar la cabal argumentación de Calvo, pero sí permite apreciar hasta qué punto la amenaza de desaparición de muchas lenguas amerindias es casi un destino trágico, según la valoración de este y de otros lingüistas, y de la necesidad perentoria de hallar nuevas soluciones. Julio Calvo propone para este propósito el principio de prioridad de la patrimonialización lingüística y la medida drástica de defensa cultural de una comunidad lingüística.

 

Sociolingüística del conocimiento y de la acción

Esta densa nota que hemos redactado sobre los conferenciantes y los temas de que tratan sólo cuenta como el índice de una obra recomendable por diversos motivos. La solvencia teorética de sus aportaciones es uno de ellos. La actualidad de sus reflexiones es otro más. La transversalidad con que consideran la realidad lingüística, cultural y política es un tercer motivo. Y, aunque parezca contradictorio con el tópico de la ciencia, el ahínco y la vehemencia con que promueven el conocimiento, el respeto y la defensa del patrimonio que representan las lengua amerindias, conforman un cuarto motivo de su innegable interés.

Pero no todo queda en los contenidos ni en las razones de su valía que hemos mencionado. Hay aún más. Un breve anexo sobre organismos y fuentes de información electrónica en internet recoge veintinueve registros sobre bilingüismo y sobre protección de las lenguas en general y de las lenguas amerindias en particular. Este compendio refresca la memoria sobre portales, consorcios e institutos dedicados a este campo de las lenguas, como por ejemplo el Departamento de Lenguas Indígenas, de la Universidad mexicana de Guadalajara (deli), el Instituto de Lengua y Cultura Aymara (ilca), la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (alfal) o Linguist List. Y también aporta otras direcciones de interés, relativas a revistas electrónicas, artículos, diccionarios y repertorios de lenguas amerindias.

Las editoras de las actas de estas Jornadas y Fòrum, que se celebraron de forma paralela y complementaria en Madrid y Barcelona el año 2003, resumen en el prólogo la valoración que se extrae de la exposición de los ponentes y de la lectura de sus textos. Dicen así Ariadna Lluís y Azucena Palacios:

 

Son muchos los países hispanoamericanos que tienen una situación de plurilingüismo […]. En todos estos países, existen políticas lingüísticas que, desde hace varios años, intentan paliar el fracaso escolar altísimo que padecen estas comunidades indígenas. Sin embargo, el resultado no es en absoluto, satisfactorio, por lo que se impone una revisión de estas políticas y de la situación general de las lenguas amerindias.

 

Hemos de concluir diciendo que la obra Lenguas vivas en América Latina. / Llengües vives a l’Amèrica Llatina es un instrumento muy útil para el conocimiento de una realidad sociolingüística que atraviesa por una situación gravísima. Además de esta contribución al conocimiento, el libro recoge las voces de estudiosos que abogan por actuar con arrojo para preservar las lenguas amerindias. Es un material muy elaborado, que permite construir un mejor conocimiento de estas lenguas y de sus comunidades, y que apela también a la acción. Esto último parece una excentricidad, si consideramos los usos tópicos de la ciencia y de los académicos, pero de la lectura de esta obra se extrae el convencimiento de que la incitación a la acción tiene muchos motivos.

 

 

Semiótica cultural de las maneras en la mesa

 

Alejandro Arribas Jimeno

El laberinto del comensal. Los oscuros símbolos de la comensalidad.

Madrid, Alianza Editorial, 2003; 247 páginas.

 

 

Alejandro Arribas ha publicado dos títulos al tiempo en la editorial Alianza. Son los de la obra que nos ocupa, El laberinto del comensal, y otro más de sugerente nombre, Bésame mucho. En las dos obras ha aplicado el autor un mismo punto de vista para indagar sobre el sentido, la simbología, la antropología y la historia cultural de dos asuntos interesantes. En uno trata del papel del beso en las artes amatorias y las relaciones sociales. En otro se centra en los hábitos de los comensales y su comercio con los alimentos cuando están sentados a la mesa.

Son dos ensayos consistentes, por la incidencia social de sus asuntos y por la amenidad y la erudición con que los trata. Enlazan con la más acreditada tradición humanista que concibe sus objetos de estudio como una realidad cultural que se explica con el conocimiento histórico y con la sagacidad de la antropología. En el singular acercamiento de Arribas a los alimentos consumidos y a las maneras en la mesa –ya ciñéndonos al título del comentario– hallamos la síntesis más agradecida y compresible de la semiótica. Se trata de una semiótica cultural, interesada por múltiples facetas de lo humano, que han dejado trazos en la literatura, la historia de las civilizaciones y la hermenéutica de los símbolos. Y este punto de vista, que combina elementos tradicionales, brinda una manera novedosa y comprensiva de entender su objeto.

El título de El laberinto del comensal revela la tesis del libro. Se trata del signo cultural de los alimentos y de las maneras de preparación y consumo. Es un signo cultural marcado por la diversidad, la perplejidad y los múltiples sentidos que otorga a los sabores y los lugares de la comensalidad. Y en ello halla Alejando Arribas el foco de la convivialidad, el de esa sociabilidad que busca en los otros un principio de construcción social, de eros. La alimentación trasciende las finalidades elementales de la supervivencia y la restauración física, para alcanzar el punto culminante de valor social, de encuentro comunitario y de refinamiento espiritual.

En El laberinto del comensal se hace un repaso de tradiciones y se interpreta los ritos de la mesa. Si ese análisis resulta interesante, más llamativo es en su exposición el espíritu solar y sonriente que transmite. Recuerda el humor y el espíritu de la obra renacentista de Rabelais, llena de empuje, de conocimiento global y de sensibilidad por los detalles.

El libro está organizado en tres partes. La primera, titulada “meandros”, considera los aspectos de la transformación de los alimentos, el papel decisivo del fuego, el atractivo de los colores y la vuelta actual a consumir algunos alimentos crudos. El hilo del discurso está relacionado con esas formas paradójicas del comportamiento humano, y sus contrastes culturales e históricos. Con esta guía recala el autor en un punto decisivo, el del placer y el displacer en los manteles. Y desgrana aversiones, preferencias, extravagancias y aberraciones gustativas. Lo seglar y lo sagrado también hallan cabida en una dualidad que comercia con anorexias ascéticas y ayunos, narcisismos y patologías, o también hambrunas, bulimias y comportamientos compulsivos. Bajo el signo de la semiótica estructural, Arribas también empareja comidas diarias con la excepcionalidad de los banquetes, las comidas colectivas y sus rituales con el individualismo masivo del fast food, la alimentación anual con las comidas de cuaresma y carnaval. Cierra esta nutritiva parte un capítulo dedicado a la fantasmagorías de los alimentos afrodisíacos y a las leyendas de caníbales y la antropofagia.

Las dos últimas partes del libro tratan con más concisión de los aspectos de los gustos y de los lugares. Los gustos están íntimamente ligados a la corporalidad y al papel de los órganos de la boca, la lengua, las papilas gustativas y la saliva. También incide Arribas en la asociación de los gustos al olfato. Y considera luego una pieza clave, la de los extremos del hambre y de la saciedad, y ese difícil punto de equilibrio en el reparto de los medios sociales y la morigeración personal La química tiene su parte en la consideración de los gustos básicos, que son lo dulce, lo salado, lo agrio o ácido y lo amargo. Ejemplifica el extremo de cómo los receptores gustativos viven su éxtasis con ciertos productos, como la sal, el azúcar y la miel.

La parte final trata de los lugares de la comensalidad, según sea en casa, fuera de ella o más lejos de casa, en el mundo. La historia de los muebles y los instrumentos de mesa, por ejemplo, es aleccionadora. Y corrobora con elocuencia la tesis del laberinto de la comensalidad que defiende el autor. Dicho de otro modo, la construcción cultural y la ritualización de la necesidad básica de la alimentación. Leemos la explicación de cómo se llega a disponer de mesas y sillas, servilletas y manteles en una tiempo no demasiado lejano. Aprendemos detalles sobre la organización en la casa de una sala específica y burguesa, la del comedor. Nos instruimos sobre el uso de la cuchara, el cuchillo, el tenedor, el plato, el vaso, el porrón, la botella, la bota, el tapón y el sacacorchos. Todo ello se halla ahora en cualquier casa. Pero empezó fuera de casa, en las tabernas y las instalaciones ambulantes; también, en las cafeterías, los cafés, las cervecerías o las peñas. Cada uno de estos locales surge según unas condiciones sociales y productivas bien delimitadas, y merecen el aprecio o el denuesto social según los tiempos. Si el mundo de las posadas y los restaurantes es amplísimo, Alejandro Arribas solventa la dificultad del espacio con unas notas históricas y literarias, que actúan como catas muy ilustrativas de esa naturaleza laberíntica, de meandros, en el río cultural de los manteles. Una mirada fugaz a las cocinas extranjeras y a sus tintes étnicos de los cinco continentes pone el cierre al libro.

No se permite el autor elaborar una conclusión. Su exposición acaba en el punto en que el lector tiene el deseo de un postre textual. Esa decisión puede entenderse como una habilidad. Deja al lector con el sabor de los símbolos del comer, del deseo de fertilidad cultural, de los rituales paradójicos y de las tradiciones literarias y artísticas que plasman esos dulces y embriagadores momentos. La historia cultural de los manteles tiene en El laberinto del comensal un texto lúcido y risueño.

 

 

Retórica política y la guerra en el siglo XXI

 

John Collins y Ross Glover, editores

Lenguaje colateral. Claves para justificar una guerra.

Traducción de Paular Serraller Vizcaíno.

Madrid, Páginas de Espuma, 2003; 314 páginas.

 

El libro Lenguaje colateral. Claves para justificar una guerra, es una obra colectiva, realizada por dieciséis autores, la mayoría de los cuales son profesores de la Universidad estadounidense de Saint Lawrence, en Canton, Estado de Nueva York. Dos de estos autores, John Collins y Ross Glover, intervienen también editores. Llama la atención la colaboración de académicos de una gran diversidad de campos académicos, como la filosofía, los estudios culturales, los medios de comunicación, el análisis del discurso, la sociología, las ciencias políticas, la religión y la filología. Constituyen un foro de humanidades para tratar un asunto capital, el de la retórica política y la promoción por los poderes públicos en Estados Unidos de la guerra contra Irak.

Los atentados terroristas del once de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York y el Ministerio de la Defensa en Washington son unos hechos que marcan un giro en la retórica patriótica y belicista en Estados Unidos y en Occidente. Y desembocan en la invasión de Irak en marzo de 2003 por parte de una coalición de países aliados, dirigida por USA y compuesta por el Reino Unido y España, entre otros Estados.

Conviene indicar que este libro, que se editó coincidiendo con el inicio del ataque de la coalición contra Irak, no es sólo un trabajo académico. Su análisis de la construcción mediática del consenso es impecable; he aquí la contribución académica y científica. Pero el libro también exhibe un espíritu cívico admirable, en el sentido de que aporta un discurso de resistencia a la presión mediática y política del gobierno conservador de Georges Bush y de los poderes aliados. Esa intención política del libro, que puede crear rechazo en quienes consideran que ciencia y acción cívica han de estar separadas, se inscribe en una corriente denominada como “análisis crítico del discurso”. El análisis crítico del discurso, a diferencia de las posturas positivistas, asevera que su foco de investigación ha de estar vinculado a problemas sociales y que de su investigación se puede extraer contribuciones que aminoren las relaciones de dominio y de exclusión social.

La idea del libro Lenguaje colateral es coincidente con la corriente del análisis crítico del discurso. Su objeto es el discurso público, que presenta como víctima de las campañas políticas. El lenguaje es esa víctima colateral, entendiendo por colateral el eufemismo con que los militares se refieren a las víctimas civiles que mueren en una guerra. En el libro, la expresión de “lenguaje colateral” toma el sentido de usos manipuladores de la conciencia y, en consecuencia, con efectos calamitoso en la vida social de los ciudadanos. Y su argumentación consiste en describir el significado de términos clave para justificar la guerra, términos como ántrax, fundamentalismo, terrorismo o yihad, para así denunciar cómo se impone una interpretación sesgada y que discrimina colectivos e identidades culturales o religiosas.

En cada capítulo del libro se analiza un término. Se expone los usos que hace el poder de él y se los contrapone a otros significados de la palabra. Con ello se busca deshacer la apariencia de naturalidad que el poder quiere conferir a esas palabras y en definitiva a la necesidad de un “ataque preventivo” en Irak. El primer vocablo estudiado es ántrax y la socióloga Danielle Egan parte de la anécdota de una calle de Lafayette, en Tennessee, que lleva ese nombre, para gran enojo de sus vecinos. La reacción de los vecinos se produjo después de los ataques terroristas con este microorganismo, que sembraron el pánico entre los estadounidenses y que provocaron una injusta atribución de la autoría a ciertos grupos. Por todo ello, los vecinos de Lafayette pidieron el cambio del nombre de la calle por otro como Libertad o América.

Precisamente la palabra libertad se ocupa en otro capítulo Andrew Van Alstyne, quien recuerda la profusión con que la usó el presidente Bush en una alocución en el Congreso una semana después de los atentados del 11 de septiembre. La utilización del término por parte de Bush fue imprecisa, pero muy útil para justificar con ella la restricción de las libertades civiles y la expansión de libre comercio. He aquí un uso paradójico del vocablo “libertad”, que alimenta la agenda conservadora y se desentiende de aplicaciones tangibles y positivas como libertad de prensa o libertad de reunión. Si en Lafayette han substituido ya el nombre de la calle Ántrax por el de Libertad, como se pedía en el vecindario, el rótulo estará entonces proclamando una idea contradictoria con la libertad.

La filóloga Marina A. Llorente perfila el horizonte del debate político con el estudio de la expresión “civilización contra barbarie”. La expresión ha estado presente en los discursos oficiales del gobierno. Con ella se plantea dos ideas. Una es que la civilización está en peligro, por el ataque de unos bárbaros. Y la otra se refiere a la partición del mundo en dos bandos, el civilizado y el bárbaro. En el civilizado se inscribe América y la democracia. En el bárbaro estuvo Hitler, por ejemplo, y ahora el fundamentalismo islámico. Según Llorente, este orden binario no sólo es una simplificación, sino que también implica la promoción de proyectos de globalización y de consolidación de la pobreza estructurada.

En otros capítulos los respectivos autores tratan de términos con que se califica ese mundo bárbaro, como son los vocablos de la cobardía, el fundamentalismo, la yihad y la maldad. Los terroristas del 11 de septiembre pueden merecer muchos calificativos de reprobación, pero no el de cobardes, porque no actuaron como tales. El fundamentalismo suele aparecer vinculado a grupos religiosos que defienden con denuedo unas verdades fundamentales de su credo. Pero ello no significa que defiendan el terror ni que sean sólo musulmanes, pues fundamentalismo hay en el cristianismo, el judaísmo o el islamismo. Y no tiene ningún sentido equiparar movimientos teológicos a actividades delictivas y a sus miembros como enemigos y representantes del mal.

La retórica política alcanza un grado letal cuando utiliza la expresión de “la guerra contra…” como un arma segura para provocar el pánico y el consentimiento. Léase en esa expresión las variantes de “la guerra contra el terrorismo”, “la guerra contra la droga” u otras expresiones semejantes. Cuando los medios de comunicación se hacen eco de campañas y noticias bajo el lema de “la guerra contra…”, la audiencia de los medios de comunicación social aumenta mucho y los resultados de las empresas mejoran. Bajo esta capa de acuerdo ciudadano –¿quién se puede oponer a una guerra contra…?– se producen unos efectos materiales, policiales y legales que pasan desapercibidos. Con este reclamo se suele incitar a los ciudadanos a envalentonarse y a dar un apoyo irreflexivo a causas con motivos ocultos. El odio social, el matonismo y el recorte de los derechos civiles, el desvío de fondos sociales para gastos militares, etcétera, son algunas de sus consecuencias.

Como indican los editores de Lenguaje colateral, concibieron la publicación como respuesta al silenciamiento de las voces críticas en su país. Dan ejemplos claros de la persecución de la disidencia en Estados Unidos. Las páginas de Lenguaje colateral recogen unos razonamientos impresionantes, pues contrastan en su prudencia, conocimiento de la historia reciente y consideración del contexto..., contrastan, pues, con la imposición de una retórica política sesgada, partidista, cruel y fratricida. La obra surgió para desenmascarar las claves que justificaron una guerra. Surgió para establecer que esas claves proponen un orden que pone en peligro un mundo más justo, libre y humano. Si en Lenguaje colateral sus autores dan la alarma sobre los estragos de la propaganda en el lenguaje, con ello de por sí ya significa rehabilitar ese lenguaje maltrecho y damnificado. Y utilizan esos mismos instrumentos discursivos para que en las páginas del libro el lector encuentre “nuevas maneras de escuchar el mundo que le rodea y la posibilidad de convertir ese mundo en un lugar más justo, libre y humano”. Para resumir las páginas de Lenguaje colateral en un lema espontáneo, diríamos que su opción es denostar las bombas inteligentes y promover en su lugar discursos que sean no sólo inteligentes, sino también sensibles y constructivos.

 

 

Tipotext, un estudio sobresaliente de tipología textual

 

Rosa Artigas, Joan Bellés, Maria Grau

Tipotext. Una tipologia de textos de no-ficció.

Prólogos de Jordi Roigé, Monserrat Gimeno i Vidal y Teun Van Dijk.

Cd rom con un anexo de corpus textual.

Vic, Generalitat de Catalunya-Eumo Editorial, 2003; 372 págs.

isbn 84-9766-057-6

 

La tipología textual aporta un marco conceptual para el estudio sistemático de la producción discursiva. La abstracción de su esquema le confiere una capacidad interpretativa muy amplia. Y el rigor de sus herramientas terminológicas permite una aplicabilidad a muy diversos propósitos científicos y docentes. Bajo estas premisas un equipo de investigadores, dirigido por Rosa Artigas, ha desarrollado una larga tarea de elaboración de una tipología textual de la lengua catalana. Este equipo de ocho personas, asistido por otro más numeroso en las tareas de recopilación y tratamiento de los textos, inició en 1990 el estudio de los prototipos de los usos lingüístico más frecuentes. La realización de este proyecto ha dado ocasión a publicar los progresos en diversos libros y concluye con la presente obra, Tipotext. Una tipologia de textos de no-ficció. Han realizado su edición el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y la editorial Eumo. El libro se acompaña de un cd que contiene el corpus textual recopilado para la investigación.

La obra destaca por su carácter empírico, teorético y aplicado. He ahí tres características sobresalientes por el rigor de la elaboración de Tipotext y la complementariedad de su articulación. La naturaleza empírica de este proceso de sistematización queda patente en las tres fases del proyecto, que han sido las de recopilación textual (1990), descripción del corpus (1991-2002) y, finalmente, la síntesis teórica (2003). La recopilación de los textos ha tenido en cuenta seis variedades diatópicas del catalán: noroeste, valenciano, balear, central, alguerés y rosellonés. Ese corpus incluye variedades históricas, geográficas, culturales y funcionales diversas, que resultan representativas de los usos lingüísticos actuales en lengua catalana. Consta de 107 textos de no-ficción, que se han recogido de fuentes de producción y canales de difusión diversos. Es de notar que el corpus atiende a la diversidad de géneros de la comunicación oral y escrita. A pesar de que la recopilación se realizó a principios de los años noventa, incorpora también muestras de géneros recientes como el mensaje de telefonía móvil y el xat o charla de canales de conversación telemáticos. En ello cabe ver el mérito de la  fidelidad a la realidad comunicativa y el estricto cumplimiento de un estudio pragmático. Este corpus textual es, en palabras de los autores, “un continuo de producciones verbales para resolver las necesidades comunicativas de los miembros de una determinada sociedad”.

Desde el punto de vista teórico, Tipotext combina conceptos de la semántica y la pragmática. Y consigue articular una aproximación multidisciplinar a las manifestaciones discursivas que resulta precisa en el detalle y capaz en la abstracción. La particularidad del estudio es su especialización en los discursos de no-ficción, esto es, en aquellos cuyos referentes y contextos son reales. Sobre ellos proyecta un análisis pluridimensional, con el estudio de los planos pragmático, gramatical, semántico, prosódico y gráfico. Todo ello no sería otra cosa que una superposición de comentarios sin otro interés que su agudeza y sin trascendencia, si no fuera por el marco teórico que da una cohesión y una eficacia extraordinaria a la obra Tipotext. Ese marco teórico tiene tres lados que son las tres variables de la comunicación, la extratextual, la textual y la lingüística.

Mediante la variable extratextual los autores disponen la base de su tripartición textual, que se corresponde con los intercambios comunicativos de tipo personal, social e institucional. Así pues, a la categoría textual I corresponden las producciones propias de la interacción individual o personal, como la conversación o la carta privada; la categoría o tipotext II es la de los intercambios sociales, como el contrato o la carta comercial; y el tipotext III es el relativo a los intercambios institucionales, como una declaración política o las fórmulas declarativas de una boda. La razón de esta distinción extratextual está en la actuación del locutor: I) a título personal, de manera intuitiva y sin ejercer un rol social ni público; II) en función de un rol social, según unas características expresivas determinadas por el contexto; III) en el marco de una institución pública o en representación suya, bajo las pautas expresivas –formales o solemnes– de la situación.

La segunda variable comunicativa es la textual. En ella se desarrolla los dos grandes aspectos de las funciones comunicativas y los patrones discursivos. Para la teoría de las funciones se usa el modelo que estableció Jakobson, pero con unas variaciones, como la inclusión de una nueva categoría realizativa, que es la función factiva, por influjo de la pragmática. Las funciones quedan establecidas como referencial, metalingüística, psíquica (trasunto de la expresiva), conativa, interlocutiva (modalidad derivada de la antigua función fática), poeticoretórica y, como ya se ha indicado, factiva. Por su parte, los patrones discursivos o formas prototípicas de textualización son el descriptivo, el narrativo, el directivo, el argumentativo y el expresivo. En este cuadro se aprecia la permeabilidad respecto de las funciones y el enriquecimiento del esquema clásico de descripción, narración y exposición-argumentación.

Y la tercera variable de este marco fundamental es de la lingüística. Con esta distinción los autores se interesan por establecer la modalización. Y distinguen los elementos que indican una posición del emisor respecto de su discurso y, también, aquellas elecciones verbales y expresivas que resultan significativas. El posicionamiento discursivo del emisor señala el grado de distancia o de proximidad, como por ejemplo la disimulación del agente o la impersonalidad de la acción. También configura los roles de los interlocutores, se pronuncia sobre el mensaje y efectúa anclajes del texto con el contexto mediante la deixis. Junto al posicionamiento del emisor está la elección o la preferencia de elementos lingüísticos. Esta modalización consiste en la proyección que realiza del locutor de una determinada percepción del mundo y de una actitud valorativa, como por ejemplo sucede con las elecciones léxicas y con las adjetivaciones valorativas.

El marco teórico que hemos descrito es el conjunto de herramientas con que se realiza el análisis de los textos en Tipotext. Una extensa sección del libro recoge mediante comentarios y cuadros el detalle de las tareas analíticas. La finalidad de esta actividad es establecer y confirmar los rasgos de las tres categorías textuales, en sus vertientes de función comunicativa, patrón discursivo y procedimiento modalizador. Así, al tipotext I o personal corresponde la modalización intuitiva; para el tipotext II o social es congruente la modalización ecléctica o variable; y al tipotext III, de los géneros institucionales, finalmente, corresponde una modalización obligada, propia del registro formal o solemne y de la interacción muy planificada.

Con estos recursos se establece en Tipotext un sistema de clasificación de textos rigurosa y de una prometedora aplicación a diversos ámbitos. La recopilación de muestras representativas de los usos lingüísticos de los hablantes de catalán no reduce el provecho del estudio a esta lengua, sino que lo trasciende con un extraordinario vigor. Por otra parte, el estudio resulta útil para profesionales de la filología, para servicios lingüísticos y programas de normalización lingüística. La tipología textual de Tipotext permite comprender y producir muchos tipos de textos. Y también ayuda a manejar con pericia interacciones verbales y situaciones comunicativas.

El proyecto en que ha nacido esta obra pretendía realizar una investigación para la didáctica del texto. Su largo proceso de elaboración ha desparramado en el trayecto diversas publicaciones y actividades pedagógicas. Este rico bagaje queda patente en la forma abierta y recurrente en que está compuesto el libro Tipotext. Una tipologia de textos de no-ficció, pues brinda secciones explicativas, un glosario de términos, partes analíticas y justificativas y finalmente varios anexos, entre los cuales destaca por su utilidad el cd con el registro digital de los textos estudiados. La composición del libro indica una redacción por módulos y etapas. Su ensamblaje se resiente de este procedimiento compositivo, presenta saltos, encabalgamientos y obliga al lector, en ciertos aspectos materiales, a un ejercicio mayor de lo que pudiera esperarse de un trabajo de culminación de la investigación. Con todo y fundamentalmente, cabe concluir que una obra de esta envergadura y mérito merece una lectura muy atenta de los lingüistas.

 

 

Rescate de un diccionario inédito del siglo xviii

 

Carles Ros

Ràro Diccionario Valenciano-Castellano. ùnico, y singulàr, de vozes monosylabas

Edción y estudio introductorio de Maria Isabel Guardiola i Savall

Alacant, Departamento de Filología Catalana, Universidad de Alacant, 2004; 295 págs.

Prólogo de Emili Casanova. isbn 84-608-0165-9

 

Esta nota crítica se hace eco de una noticia halagüeña, por múltiples razones. Se trata de la edición del diccionario Ràro Diccionario Valenciano-Castellano. ùnico, y singulàr, de vozes monosylabas. Es un diccionario del literato y filólogo Carles Ros (Valencia, 1703-1773), una obra que redactó en 1770 y que había quedado inédita. Ha auspiciado esta publicación el proyecto de investigación “Tesoro lexicográfico valenciano” que desarrolla la Universidad de Alacant, bajo la dirección de Jordi Colomna i Catanyer y con la especial dedicación de Maria Isabel Guardiola i Savall como editora.

La publicación ha corrido a cargo de la lexicóloga Maria Isabel Guardiola i Savall, que ha elaborado una excelente edición crítica. En ella destaca la fidelidad al manuscrito de Ros, así como la inclusión de informaciones capitales para todo filólogo como son las anotaciones añadidas entre líneas por el autor, los fragmentos tachados, la numeración de subíndices con términos homófonos y homógrafos, entre otros aspectos. La editora presenta el Ràro Diccionario Valenciano-Castellano con un estudio introductorio en que habla de la época, el autor, sus obras lingüísticas y los avatares de Carles Ros en la historiografía. Un glosario de las voces del diccionario informa de los lemas en escritura normativizada, su correspondencia con las entradas originales, la página de la edición y la distinción de nombres comunes, topónimos y antropónimos. Esta labor crítica resulta fundamental para calibrar la calidad y el interés del Ràro Diccionario Valenciano-Castellano de Ros.

A principios del siglo xviii la lengua catalana sufrió una regresión muy grande. La guerra de sucesión al trono español se saldó en 1714 con la supresión de los fueros en las tierras valencianas y catalanas, la imposición de un régimen centralista y la designación del castellano como lengua oficial. En estas condiciones aparece la labor de Carles Ros, notario valenciano, que continuó la saga familiar de fedatarios públicos. A él le corresponde el amargo destino de ser un notario de escasa clientela, pero de una extraordinaria sensibilidad por la lengua valenciana. Sin embargo, la figura de Carles Ros ha pasado con una discreción excesiva en la historiografía lingüística, desemparejada de su fortuna intelectual. Con todo, su reconocimiento aumenta con la presente edición.

Carles Ros fue un autor que tuvo en mucha estima la lengua valenciana y supo apreciar la necesidad de divulgar su conocimiento. Sus facetas de literato, editor, paremiólogo, gramático y lexicógrafo le convierten en un ilustrado y en un temprano promotor de la Renaixença, el movimiento en favor de la cultura y la lengua catalanas. Presenta Guardiola en su estudio introductorio estos aspectos tan relevantes y persuade al lector de la envergadura del proyecto lingüístico de Carles Ros. Ros se ocupó de recuperar los tesoros históricos de la lengua con su Tratat de Adages y Refranys Valencians (1733) y también de establecer el marco vigente de su gramática con Breve Explicación de las Cartillas Valencianas (1751), entre otras numerosas obras.

Los trabajos lexicográficos de Carles Ros están a la altura de esta producción, con una primera obra en 1739, Diccionario Valenciano-Castellano. Su objeto fue recopilar las palabras y acepciones de la lengua antigua, para facilitar así la lectura de obras de la tradición en valenciano. Y poco antes de su muerte, Ros editó Corrección de voces y phrases que el vùlgo o comùn de Valencia ùsa ò ha introducido hablando, que es, como asevera Isabel Guardiola, “el primer tratado de barbarismos y diccionario de dudas del catalán, lo cual demuestra también la preocupación del autor por el estado y la conservación de su lengua materna”.

Ros dejó inéditos dos diccionarios de valenciano-castellano, uno aplicado a los monosílabos, que es el que se ha publicado, y otro de términos polisílabos, cuyo manuscrito está desaparecido. Son dos obras en las que Ros trabajó en los últimos años de su vida y que reflejan la madurez de su concepción lingüística. La razón de esta distinción léxica en diccionarios monosilábicos y polisilábicos estriba en la importancia que Ros reconoce a los vocablos monosílabos en valenciano. Entiende que son distintivos y fundamentales en valenciano, mientras que en castellano halla correspondencias que suelen ser bisílabas. Y con la recopilación que hace en Ràro Diccionario Valenciano-Castellano se especializa en aquellas voces que, por su estructura silábica, considera básicas y a la vez problemáticas de la lengua coetánea. El corpus de entradas alcanza el número de 1825. Normalmente la entrada de cada artículo está formada por un lema: buch, bùque; lloch, lugàr; ram, ràmo. Pero también hay casos en que el primer término es monosílabo y sus sinónimos o derivados son bisílabos o polisílabos: ram, ramell, ramellèt, ramillète; hom, home, hombre.

Establece Ros entradas diferentes para vocablos homófonos y homógrafos, como en el siguiente caso: “jòch, chóque o sonido que de èl resulta; jòch, chòque en la Milicia; joch, con la o agùda, juègo; joch, con la o agùda, bùrla que se hàze â algùno¸ joch, con la o agùda, aquella disposiciòn con que estàn unidas dos cosas, de modo que sin separàrse, puèdan tenèr movimiènto: como: las coyuntùras: gòznes.”

Estas entradas van ordenadas según las dos primeras letras, como es costumbre en los diccionarios de la época. Así, en la letra J, aparecen las secciones JA, JO y JU. En la sección JO se hallan doce entradas, que se refieren a las diversas acepciones de choque (jòch), juego (joch), chopo (jòp), el personaje bíblico de Job, jornada (jòrn) y yugo (jou). Estas 1825 entradas del diccionario suponen, finalmente, 1100 monosílabos diferentes, según la estimación de la editora.

La edición de Maria Isabel Guardiola reproduce la “Conclusión” del manuscrito, que cuenta como una presentación de la obra y de su propósito. Y dice Ros en su conclusión: “Tanta es la necessidad que tiène el Comùn de esta Ciudàd, en la inteligència de su Lèngua Matèrna, como en el de la Castellana, que aùn para el tràto familiar càsi la ùsa, pero tan bastardamènte, que de ùna, y òtra fòrma un estilo impertinènte, â mas de que para muchìssimas cosas ignòra la correspondència de la vòz, en las que la tiène; y èsto no es solo en los vocàblos esquisitos, y no tiviàles, si en los mas de los ordinàrios, ù comùnes tambièn, olvidàdo de la sùya en tal manèra, que ni sàbe ùna, ni òtra, como dèbe.”

La preocupación para preservar la lengua valenciana y mejorar la competencia lingüística de sus hablantes en castellano guía a Carles Ros al acierto de introducir una novedad en lengua catalana como es la composición de un diccionario de vocablos monosílabos. De ahí el epíteto de “raro”, que introduce en su título, por “único y singular”, en lo que el propio autor considera como una obra “extraordinaria” e “insigne”. Y en efecto lo es, pues aporta no sólo un rico repertorio de la lengua sino también muchas informaciones sobre la vida del siglo xviii. La editora avala este juicio y aún lo predica de toda la obra literaria y lingüística de Carles Ros. Con la publicación de esta cuidada edición de Ràro Diccionario Valenciano-Castellano, el departamento de Filología catalana de la Universidad de Alacant ha rescatado un diccionario inédito del xviii, que no sólo es excelente sino que también es un precursor de la lexicografía valenciana.

 

 

Tradición y actualidad de la retórica

 

José Antonio Hernández Guerrero, María del Carmen García Tejera

El arte de hablar. Manual de Retórica Práctica y Oratoria Moderna.

Barcelona, Ariel, 2004; 286 páginas.

 

Conviene recordar un pasado reciente. En 1965 el lingüista Roland Barthes escribió unas aleccionadoras palabras sobre la inexistencia de manuales de retórica en lengua francesa. Su aseveración valía igual para el castellano y para otras lenguas. Con ello Barthes señaló una situación lamentable de los estudios sobre el discurso. Por fortuna, esta situación hace tiempo que está superada. Él mismo inició la labor de rehabilitar la retórica con la edición de sus notas de clase sobre la materia, “La retórica antigua. Prontuario”, que están publicadas en castellano en su obra La aventura semiológica (Barcelona, Paidós, 1990). Barthes proclamó en las últimas líneas de su escrito la actualidad de la retórica, en general, y del pensamiento de Aristóteles, en particular, como arte oratoria y como ciencia de la comunicación mediática. Barthes brindó, con su trabajo teórico y con sus análisis de publicidad o de fantasías y mitos modernos, un extraordinario programa de estudios y un gran campo de aplicación de la retórica.

La reivindicación que formuló Barthes de la actualidad del arte de la palabra ha resultado muy provechosa para la lingüística. En la actualidad, obtienen una excelente acogida de los lectores las múltiples publicaciones que sobre retórica cada año lanzan las editoriales. En este marco de positiva atención ha aparecido en Ariel la obra El arte de hablar, de José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera. De los muchos títulos que han precedido el título que hoy nos convoca, me atrevería a destacar tres más, que merecen figurar por diversos motivos en esta nota crítica. El sencillo y eficaz texto de Roberto García Carbonell, Todos pueden hablar bien en público, escrito en 1981 y reeditado muchas veces por Edaf. El armonioso y completo trabajo de Joan Rubio y Francesc Puigpelat, Com parlar bé en públic (Barcelona, Pòrtic, 2000), que merecería tener ediciones en muchas otras lenguas además de en catalán. Y el delicioso librito –librito por su brevedad– de Phyllis Bentley, Public Speaking, (Londres, Collins, 1964), que persuade el lector de que en la cultura sajona hay una sensibilidad especial por la comunciación elocuente y por el conocimiento de sus recursos.

Los autores de El arte de hablar, José Antonio Hernández y María del Carmen García, son profesores de teoría literaria de la Universidad de Cádiz. Han publicado diversos títulos sobre comentarios literarios y retórica. En esta ocasión realizan un compendio de los principios de la retórica, que acompañan de cometarios prácticos e indicaciones para dominar la capacidad oratoria. El contenido de la obra es acorde con un manual y el tono resulta académico. Estas características marcan una diferencia entre el presente título y los libros de divulgación que desarrollan un guión de autoayuda y que buscan un nicho de lectores amplio y generalista. Valga como prueba de la orientación formal de El arte de hablar la extensa y profusa sección bibliográfica.

La división capitular del libro sigue la pauta canónica de la retórica, con las cinco partes del proceso discursivo, es decir, la elocución, la disposición, la elocución, la memoria y la pronunciación. La antesala de este guión son unas consideraciones sobre las relaciones de la retórica con otras ciencias, entre las cuales se cuentan la psicología, la pedagogía y la poética. También se provee al lector de una visión perspicaz sobre la función de discurso en la vida social y en profesiones tales como las de médico, jurista o sacerdote. Las nociones que figuran en cada capítulo reciben como complementación un muestrario de tópicos, glosarios, comentarios de texto y escuetas actividades del agrado del filólogo.

Entre los elementos de este esquema temático aparecen varios capítulos de contenido descriptivo y didáctico. Un capítulo sobre los géneros brinda una galería de formatos y modalidades discursivas, con sus rasgos expresivos y características de protocolo. Los recursos retóricos y su contrafaz de los abusos retóricos forman una sección voluminosa y instructiva sobre aspectos concretos de la comunicación. Otro capítulo que obra en esta dirección práctica es de los resortes y las estrategias comunicativas, entre las que destacan el uso de las imágenes, las comparaciones, el humor y la pulsión de las emociones.

El dominio de los autores en el campo de la poética se trasluce en la especialización en los capítulos sobre la elocución y los rasgos literarios. Resulta especialmente provechosa su obra en este aspecto. La proclama que figura en el subtítulo del libro, “Manual de Retórica Práctica y de Oratoria Moderna” –con un libre uso de las mayúsculas–, es coherente con la intención de aproximar el legado de la retórica a una mentalidad actual. Y la obra resulta un manual idóneo para los estudiantes universitarios, particularmente receptivos a unos contenidos teóricos y a una exposición académica. La vertiente práctica queda en un segundo plano, pues se desarrolla de modo escueto en su extensión y limitado en sus tipos. Por otra parte, el tono expresivo de la obra presenta algunas variaciones inesperadas, pues en ocasiones el texto oscila entre la exposición teorética bien temperada y la consideración de aspectos sociales posiblemente prescindibles por su obviedad y por la simplificación con que se tratan.

La retórica enseña que las buenas y elegantes maneras son un mérito que engrandece las ideas del discurso. Llevando este principio a la presente publicación, quizá resulte su edición aceptable y aun decorosa, pero también mejorable. La presentación resulta un tanto árida y la supresión de los márgenes laterales en la composición de página es insólita. Estos defectos, que han de achacarse al editor, están en desacuerdo con el mensaje del libro El arte de hablar, que es cómo conseguir la elocuencia. No obstante, ello no desmerece la labor de los profesores María del Carmen García y José Antonio Hernández, que tienen el acierto de presentar la retórica con símiles didácticos y creativos. Son los símiles de la retórica como edificio, como viaje, como paseo y como aventura (p. 116). Su libro se une a un nutrido grupo de obras sobre la comunicación persuasiva que proclaman el lema y la razones de la retórica, en su dilatada tradición, en su vigorosa actualidad.

Como demuestra la edición de El arte de hablar, nuestro momento es muy diferente del que vivió y enderezó Roland Barthes. Sin embargo, hay una relación causal entre el nuevo título, por un lado, y la maestría y la dedicación de Barthes, por el otro, pues ayudó a invertir el signo que pesaba sobre la retórica e instruyó a alumnos y lectores sobre su historia y su teoría, sobre el trayecto y la red de la retórica.

 

 

Teoría y práctica en negociación y resolución de conflictos

 

Joan Mulholland

El lenguaje de la negociación. Manual de estrategias prácticas para mejorar la comunicación.

Traducción de Margarita Mizraji

Barcelona, Gedisa, 2003. 318 páginas.

 

Carles Mendieta i Suñé

Tècniques de negociació i resolució de conflictes. Manual de consulta

Barcelona, Diputación de Barcelona, 2002. 116 páginas.

 

¿Cuál es la diferencia entre un negociador bueno y un buen negociador? La diferencia está en la lingüística. O, dicho de un modo más preciso, la diferencia entre un negociador bueno y un buen negociador se halla en los conocimientos de lingüística aplicados a los procesos de resolución de conflictos. El negociador bueno tiene las habilidades para dialogar y conseguir concesiones de la otra parte. Pero el buen negociador no sólo es capaz de actuar así sino que también sabe por qué actúa de ese modo. La diferencia es cualitativa y se resume en el conocimiento de los principios comunicativos.

Cuando mencionamos la lingüística como fundamento teorético pensamos concretamente en la pragmática, la retórica y los estudios interculturales. Y resulta muy estimulante comprobar la estrecha relación que establecen entre ciencia y vida cotidiana Joan Mulholland y Carles Mendieta, los autores respectivos de El lenguaje de la negociación y Tècniques de negociació i resolució de conflictes. Son obras concebidas con afán práctico, como atestiguan los subtítulos, y que orientan sobre situaciones específicas a la luz de una teoría provechosa y aleccionadora.

La filóloga Joan Mulholland es profesora de inglés en la Universidad australiana de Queensland. Se ha ocupado de la comunicación persuasiva en el mundo de la empresa y también del discurso de género. Con El lenguaje de la negociación trata del conflicto y de su superación mediante el lenguaje, cosa que hace a partir de los conceptos de la pragmática. Abre sus páginas con el principio del lenguaje como creador del sentido de las cosas y el principio de la historicidad del lenguaje. De este modo nos sitúa en el marco de la acción dialógica y del poder del lenguaje como vínculo social. El propósito de la autora es presentar sus consecuencias más tangibles en el manejo de situaciones con intereses contrapuestos. Son sus consecuencias el uso de las metáforas, las elecciones léxicas, la opción entre sustantivo y verbo, la presentación personal o impersonal de una cuestión, el control del turno de habla, la asignación de roles o la determinación del tono.

El guión de la obra resulta equilibrado y claro. Se inicia con una sección teórica, expresada con precisión técnica y con claridad, a la que sigue otra de tipo práctico con ejemplos, comentarios y ejercicios. Este guión aparece aplicado en los capítulos del libro, que se hallan agrupados en cinco partes. La primera proclama el poder del lenguaje, al tiempo que familiariza al lector con los conceptos ya mencionados de la pragmática. Y, entre teoría y práctica, aporta consejos sincréticos, como los siguientes:

 

Elija cuidadosamente los nombres que les da a los asuntos y no acepte sin más los que utilizan los demás, a menos que sirvan para sus propósitos.

Esté muy atento ante los matices de las palabras que necesita utilizar para la negociación.

Advierta que las frases nominales complejas pueden resultar confusas.

Piense en el modo de atribuir una acción.

Considere cómo usar la negación del mejor modo.

 

Estas y otras sugerencias están vinculadas al guión que combina con perspicacia teoría y práctica.

La segunda parte de El lenguaje de la negociación es la más extensa y trata de la interacción hablada. La tercera se ocupa de la comunicación escrita. La siguiente analiza los actos de habla de la transacción negociadora, en un número de veinte acciones, como son por ejemplo las de argumentar, quejarse, pedir o reprender. Y concluye este completo panorama de fases y modalidades con una quinta parte referida a la fase posterior a la negociación, con estrategias para recordar y para ser recordado por la contraparte.

La interacción hablada, tal como aparece en la segunda parte del libro, aporta las claves y los casos de la comunicación interpersonal cara a cara, por teléfono y también en entrevistas ante los medios de comunicación social. La autora cubre estas situaciones comunicativas con facilidad e incrementa el nivel de profundidad con una variable comunicativa muy importante, que es la de las diferencias entre los interlocutores por razones idiomáticas y culturales. En este campo apunta ejemplos reveladores de la complejidad del campo de estudio y de las posibilidades de la lingüística contextual.

La segunda obra que nos ocupa, Tècniques de negociació i resolució de conflictes, de Carles Mendieta i Suñé, está publicada en catalán por la Diputación de Barcelona y consiste en un material de guía para cursos de formación. Su función instrumental determina una redacción sucinta, ágil y exenta de explicaciones académicas. Con todo, cumple excepcionalmente bien su cometido práctico. Y resulta una obra muy interesante porque aporta una visión complementaria de la anterior. Y no sólo por el talante expositivo de unos apuntes de curso, sino también por la claridad con que presenta los conceptos básicos de la negociación y de las estrategias. Otro aspecto diferencial del libro de Carles Mendieta es que se centra en las actividades comunicativas de la negociación, pero desde una perspectiva psicológica y global. Estas características convierten su manual en un material muy recomendable para todo tipo de lectores y de aplicaciones.

El autor tiene el acierto de definir con precisión los conceptos de la negociación al tiempo que deshace ciertos tópicos. La idea clave consiste en rechazar la creencia de la negociación como un proceso para ganar, pues resulta más apropiado considerarla como marco que promueve concesiones y logros en las dos partes. Ello significa que las dos partes ganan. Para conseguir este objetivo no sólo resulta apropiado conocer unos conceptos, sino que también hay que practicar unos procedimientos y adoptar actitudes.

Los procedimientos proponen conocerse uno mejor y mejorar la actuación personal. El control de las emociones, la elección de estrategias y de técnicas y la planificación de la negociación son otros aspectos más de la sección de procedimientos. Una muestra de la importancia de estos elementos se halla en un punto revelador: los límites de la negociación. Ello implica que antes de comenzar las conversaciones, es conveniente que el negociador se haya marcado los límites de inicio y de ruptura. Entre esos extremas se sitúa la zona del objetivo. El límite de inicio es lo que se ofrece al comenzar la negociación. Y el límite de ruptura es el punto en el cual el acuerdo es perjudicial y, por lo tanto, resulta recomendable no cerrar tal acuerdo.

Si la negociación es un proceso para conseguir algo que no se tenía, es apropiado tener una actitud positiva. Ello se traduce en no competir sino en buscar la colaboración del antagonista, en respetar las peticiones y el estilo del contrario, en escuchar más que en argumentar y en no tomar las cuestiones de manera personal sino más bien bajo un rol funcional.

En estos contenidos se resume el capítulo sobre las conductas del buen negociador. Y el libro pasa a continuación a exponer cómo se planifica la negociación. Aquí es relevante el lugar de los encuentros y sus condiciones materiales. El factor del tiempo también tiene una notable repercusión. Y un tercer elemento se refiere a las fases de la negociación, según sean la de preparativos, la inicial, la de desarrollo y la de cierre. De ello se extrae unas pautas sobre lo que se debe hacer o, cuando menos, lo que se debe evitar. Conviene evitar la rigidez, entrar en espirales de defensa y ataque, no hacer concesiones, negociar una sola opción, hacer contrapropuestas demasiado rápidamente o, para resumir todo ello en un solo enunciado, competir para ganar.

El libro de Carles Mendieta, Tècniques de negociació i resolució de conflictes, condensa de un modo utilísimo los preceptos de la negociación. Con sensatez expone unas divisas, algunas de las cuales recogemos a continuación:

 

No es suficiente hacer las cosas bien: Hemos de saber también por qué las estamos haciendo bien.

Las experiencias acumuladas no siempre se traducen en aprendizaje real. Para que así sea es necesario que además la experiencia y la reflexión estén estructuradas de tal manera que sean fácilmente utilizables.

Saber cómo se negocia no se traduce necesariamente en una buena ejecución, pues no es fácil trasladar la reflexión a la conducta.

 

Y podemos concluir que negociar supone conocer y conocerse. Sólo así se puede ser capaz de soportar la presión de los resultados y de las emociones.

La lectura de estas dos obras, El lenguaje de la negociación y Tècniques de negociació i resolució de conflictes, resulta gratificante por varios motivos. El primero es la perfecta complementariedad de sus contenidos; el punto de vista teórico de uno contrasta y se completa con el aplicado del otro. El segundo motivo es la riqueza con que aborda este proceso comunicativo; los aspectos discursivos hallan una comprensión perfecta en los móviles psicológicos. Y un tercer motivo es la idoneidad de los conceptos expuestos en estas obras para trabajos de investigación en análisis del discurso. He aquí razones de la vitalidad de los estudios en comunicación. Los autores de sendas obras miran con interés y perspicacia el mundo de la comunicación. Y con gran provecho ponen en contacto las teorías de la pragmática, la retórica y la psicología con situaciones de conflicto, poder, necesidades, estrategias y negociación. Lo admirable es que el rendimiento de estas aportaciones puede beneficiar tanto a la vida social como al mundo académico.

 

 

Languages in a Globalising World

 

Jacques Maurais, Michael A. Morris, editores

Languages in a Globalising World

Cambridge, Cambridge University Press, 2003; 345 páginas.

isbn 0-521-82173-8, cartoné; 0-521-82173-6, rústica.

 

¿Hasta dónde se expandirá el inglés en la comunicación internacional? ¿Qué futuro aguarda a las lengua minorizadas? ¿Cuál es papel previsible de lenguas de influencia internacional en ciencia y cultura como hasta ahora han sido el alemán o el francés? ¿Tendrán el árabe o el japonés un protagonismo creciente en esta nueva condición? ¿Qué efectos negativos comporta para las lenguas de comunicación este rango preponderante? Estas son algunas de las preguntas que formulan los autores del libro Languages in a Globalising World. El interés de esta obra se halla con la intención de plasmar una perspectiva inquisitiva y novedosa, la de la geolingüística.

Languages in a Globalising World ha sido editado por Jacques Maurais, Michael A. Morris. Corregida y aumentada, esta edición en inglés supone una nueva oportunidad editorial para una obra muy interesante aparecida en francés en el año 2001, Géostratégies des langues (Publications de Québec y Office de la langue française). Consta de veintiún capítulos que recogen las contribuciones de veintitrés autores de muy diversas nacionalidades y perspectivas teóricas, a saber, la planificación lingüística, la sociología, la educación, la antropología y las ciencias políticas.

La obra tiene el mérito de desplegar una perspectiva que resulta insólita en la sociolingüística, como es la política internacional. Maurais y Morris parten de la constatación de los intensos cambios que han introducido en el mundo ciertos acontecimientos históricos, tales como la caída del muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética o el fin del apartheid en Sudáfrica. La geolingüística sitúa estos hechos en el centro de las causas del cambio de códigos lingüísticos. La internacionalización y la creación de bloques económicos, junto con la influencia de las tecnologías telemáticas, está configurando una realidad global de la comunicación y de las lenguas. Los autores aseveran que una política lingüística que sólo se atiene a parámetros locales o regionales resulta insuficiente. Y proponen concebir una geoestrategia global de las lenguas que dé una respuesta a tres vectores: a) la continuidad espacial que se está construyendo; b) la tecnificación de la conectividad entre individuos y comunidades; c) la emergencia de una cultura global.

La tesis general de la obra es que la diversidad lingüística es un objetivo vital para la especie humana, puesto que cada lengua aporta una concepción diferente y singular del mundo. Este bagaje cultural e ideológico no es superfluo. Va ligado ni más ni menos al bien máximo de la preservación de la especie. Y, de modo complementario, otro objetivo esencial es la unidad de una lengua común para la comunicación, dadas las condiciones de la globalización cultural. Son dos objetivos que parecen antagónicos e incompatibles, pero que en realidad resultan afines y provechosos.

Advierten los autores de la complejidad de los procesos geoestratégicos a causa de la conectividad global. Por ejemplo, y a pesar de la tendencia del inglés a constituirse en la lengua franca de manera universal, aseguran que el futuro resulta incierto. Los expertos vinculan este futuro a factores políticos y económicos. Y reconocen que ciertos acontecimientos, aparentemente menores o locales, pueden desencadenar tendencias de desarrollos lingüísticos impredecibles. El propósito explícito que guía estos estudios de geolingüística es la preservación de la diversidad lingüística y la cooperación entre las comunidades lingüísticas.

La obra está dividida en tres partes, pues tratan de los conceptos generales, grandes áreas lingüísticas y el caso de media docena de lenguas de especial relevancia, respectivamente. La dos primeras partes tienen un carácter teórico y más aplicado, la última. Los capítulos de la primera parte versan sobre los retos de una comunicación global. Jacques Maurois destaca el incremento de la competencia entre las lenguas, a causa del empuje del inglés y de la difuminación de la territorialidad de las lenguas. Mark Fettes recomienda las políticas de planificación que promueven la cooperación y el interlingüalismo o interlingüismo, pues de otro modo se incurre en la escalada de la competición y de la erosión social de las lenguas minoritarias. Douglas Kibbee advierte contra ciertas ideas y estrategias de la planificación lingüística, porque pueden estar basadas en meras presuposiciones, sin una comprobación de su idoneidad. Y Jean Laponce elogia la estrategia de la territorialidad para el fortalecimiento de la lenguas que no tienen un rol en la comunicación internacional, al tiempo que defiende la asunción de competencia lingüística en inglés de esas comunidades, para así poder desarrollar la especialización de usos lingüísticos. Por ejemplo, la comunicación internacional y el comercio en inglés y otros usos, como la creación literaria o la comunicación pública e interpersonal en la primera lengua de la comunidad.

La segunda parte de Languages in a Globalising World se ocupa de examinar qué ocurre en las principales áreas lingüísticas, que definen en virtud de su presencia internacional y de factores políticos y económicos. La geopolítica arroja el balance de ocho áreas. Son las áreas de Europa Central y del Este, donde ejercen gran influencia el ruso, el alemán y el inglés. La de la Europa de la Unión Europea, con su compleja situación para poner al habla más de veinte lenguas. La zona económica de Mercosur, formada por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, donde se desarrolla un proyecto para impulsar el castellano y el portugués que puede atajar la hegemonía del inglés con el castellano y el portugués. Los efectos de la integración de la diversidad lingüística en América del Norte, donde destaca la presión creciente del castellano sobre los territorios de la frontera de Estados Unidos con México. Los cambios en Asia Central, con unas repúblicas que, tras su separación de la URSS, pueden recorrer un laborioso trayecto de normalización lingüística. En la zona de Extremo Oriente, los aspectos de la lengua y la escritura en países como Japón y China, entre otros. El caso de las lenguas en la zona del África Subsahariana y, en especial, de Sudáfrica. Y, finalmente, la situación de Australia y su zona de influencia en el Pacífico Sur.

Concluye este programa expositivo tan ambicioso con la parte tercera, que se ciñe a una realidad más específica y práctica, cual es la situación y las previsiones de las lenguas de mayor uso internacional. En esta perspectiva de preeminencia comunicativa de ciertas lenguas en el comercio, la ciencia y actividad telemática aparecen tratados los casos del alemán, el árabe, el ruso, el francés, el inglés y el portugués, en su variante brasileña. Del francés trata Robert Chaudenson, dicho sea como muestra, quien sitúa el futuro internacional de esta lengua en África. Los editores hacen notar que la selección de las seis lenguas no supone la desatención de otras lenguas en la obra. Así, el castellano aparece en el capítulo sobre la zona americana de Mercosur y también en el capítulo correspondiente a la zona de América del Norte. Otro tanto sucede con el chino y el japonés.

La elección de estas lenguas de comunicación internacional es suficientemente ilustrativa de las piezas que cabe analizar para comprender la composición y los movimientos futuros de las lenguas en unas relaciones que, de modo progresivo, están alimentadas por una cultura global. Y presentan con claridad el modelo analítico que los autores han aplicado a toda la obra. Languages in a Globalising World destaca por la viveza de sus interpretaciones, la actualidad de sus datos y la concisión de las exposiciones. La relación bibliográfica que acompaña cada capítulo y el índice onomástico general convierten este texto en un material útil y necesario para comprender qué sucede con las lenguas en un ámbito tan fascinante como el de la macrolingüística.

En resumen, tres son los términos que orientan los análisis de la obra: geolingüística, geoestrategia y geopolítica. Esta perspectiva holística de la sociolingüística se reconcilia con la idea de que lo lingüístico está íntimamente relacionado con la política y la economía. Los editores Maurais y Morris proponen unas conclusiones consistentes Consideran que hay que planificar de un modo realista el futuro de las lenguas, es decir, según parámetros de interacción internacional. La globalización es un fenómeno que arroja aspectos positivos y aspectos negativos. Una muestra de ello es la generalización del inglés, lo cual aporta ventajas a sus hablantes nativos; pero también sucede que esos hablantes están perdiendo el control sobre el código o sistema de la lengua, lo cual era difícilmente imaginable hasta hace poco. Reconocen también los editores que resultará inapropiada una política lingüística que se desentienda de esta realidad o bien que intente combatirla. Y abogan porque se trabaje de manera pro-activa, en el sentido de utilizar la globalización para redefinir los entornos comunicativos, los códigos de especialización y la preservación de la diversidad lingüística.

Las exposiciones y conclusiones Languages in a Globalising World hacen más comprensible el complejo fenómeno de la globalización. Su acierto consiste en aplicar un rico sistema de pautas políticas, culturales y lingüísticas a las relaciones internacionales. La obra editada por Jacques Maurais y Michael A. Morris brinda un campo extraordinariamente amplio para la investigación y para la planificación lingüísticas. A la vez, incita a los lingüistas a revisar sus concepciones sobre el alcance de su labor y a incorporar a su actividad investigadora variables tecnológicas, económicas y políticas. Como se puede apreciar, aquí hallamos expuestas muchas y muy novedosas tareas, que quizá sean aptas para un nuevo compromiso en sociolingüística.

 

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