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Actividades:
Congresos
Ellas y Forges, en el día de la mujer
Xavier Laborda
V Congreso de Lingüística
General
Facultad de Filosofía y
Letras
Universidad de León
Del 5 al 8 de marzo de 2002
La prensa tiene
en el chiste gráfico un género de opinión elocuente. Sus discursos son breves,
expresivos, memorables y muy convincentes. La viñeta o la tira cómica combinan
imagen y texto con tanta riqueza como economía de medios. Y sus autores, con su
sección diaria i una inventiva admirable, suelen tener la influencia del más
prestigioso columnista.
Forges
—seudónimo de Antonio Fraguas— es un humorista reconocido por todas estas
cualidades discursivas. Y en diversas ocasiones su obra ha sido objeto de
análisis perspicaces por lingüistas (Salvador Gutiérrez 1999). Antonio Fraguas,
“Forges”, es un creador de personajes de repertorio, a los que caricaturiza en
situaciones inactuales y que también utiliza para opinar sobre hechos de
actualidad. En algunas fechas señaladas del año, sin embargo, se dedica con una
atención constante a un asunto o una celebración. Es el caso del día
internacional de la mujer, que se festeja el ocho de marzo.
Nuestro objeto
de comentario es un conjunto de chistes de Forges publicados con motivo del día
internacional de la mujer, en el diario El
País, entre 1996 y 2000. Aplicamos conceptos de pragmática y retórica sobre
ámbitos de comunicación interpersonal, roles y negociación, estrategias
persuasivas y humor, géneros y literatura de librería y de papelera. El
propósito de este comentario es indagar por qué un asunto de agenda (el día
internacional de la mujer) se convierte en una tematización, en un tópico
reconocido y asimilado como propio por muchísimas mujeres.
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Figura 1.
Forges: chiste gráfico de 1996. |
Figura 3. Forges: chiste gráfico de
1998. |
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Figura
2. Forges: chiste gráfico de 1997. |
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Figura 4.
Forges: chiste gráfico de 1999. |
Figura 5. Forges: chiste gráfico de 2000. |
1.
El humorista
Forges es un
creador de personajes de repertorio: el funcionario indolente, los mortificados
veraneantes, los esposos hastiados, el borracho locuaz, el gobernante engreído,
el pijo tonto, el burócrata neurótico o los Blasillos, esos paseantes
reflexivos y de buen corazón. Forges caricaturiza situaciones comunes que no
dependen o reflejan las noticias del momento, como por ejemplo, las penalidades
de los veraneantes, la aversión a la lectura y la penuria cultural del común, o
la estulticia y la crueldad del poderoso. Así mismo, también divulga y opina
sobre hechos de la actualidad, de modo que su sentido queda ceñido a un
contexto de poca vigencia.
En manos del humorista, esas
situaciones o noticias permiten presentar a sus actores como un gran chiste.
“El ser humano es un gran chiste”, afirma Forges (Gutiérrez 2001). Con sus
trabajos consigue que el humor recuerde “a diario la barbarie”. Y añade que su
“humor es muy colectivo”, por la facilidad que tiene “para captar algo que hace
pensar a muchas personas”. Con un trazo fino, practica un humor mordaz que
critica con sutilidad el momento político y social.
La serie de
chistes de Forges sobre el día de la mujer que hemos recopilado pertenecen a
los cinco primeros años de su colaboración en el diario El País, que se inició
el 25 de junio de 1995. Tales chistes hacen referencia expresa al tema del día
internacional de la mujer, en su lema o en los diálogos, y se publican el mismo
8 de marzo, día de la celebración, o bien en la vigilia.
1996 (8 de
marzo): Plano americano de un escena familiar en la cocina, con un bebé, una
niña haciendo los deberes, la madre planchando y el padre ante la nevera
abierta. La mujer piensa: “Hija mía, no te cases nunca con un marido”. Junto a
la firma, el lema “día internacional de la mujer”.
1997 (7 de
marzo): Plano americano, en una oficina de la Administración Pública.
Funcionario—
¿Profesión?
Ciudadana—
Limpiadora, cocinera, doncella, costurera, planchadora, niñera, maestra,
telefonista, recepcionista, choferesa, psiquiatra, enfermera, puericultora,
economista, matemática, intendente, sensual geisa y amante.
Funcionario—
Todo esto no cabe.
Ciudadana— Pues
ponga “ama de casa”, es lo mismo.
(Cartela:
Mañana sábado 8 de marzo, día internacional de la mujer. Ellas y Forges.)
1998 (7 de
marzo): Plano general de un paisaje rural, con una mujer afgana en burka que
portea un haz de leña. La mujer se dice mentalment: “Pienso, pero para ellos no
existo”. Lema, “mañana, incluso en Afganistán, es el día internacional de la
mujer”.
1999 (7 de
marzo): Plano general de una pared con la pintada “día internacional de la
mujer”, un pintor decorativo que recoge sus bártulos y una mujer arrodillada
que limpia con aguarrás un suelo manchado de pintura.
2000 (8 de
marzo): Plano general de una mujer que camina por la calle, con la silueta del
museo Guggenheim al fondo y unos ojos del maligno que la acechan desde un
rincón oscuro de la viñeta. Lema, “día internacional de la mujer… en general, y
vasca demócrata en particular.”
2.
La comicidad grafica
El humorista
explota los recursos creativos de la lengua y de la narración. Y su trabajo
puede desembocar en hallazgos inesperados. Por ejemplo, mediante la parodia y la
ironía tiene libertad para seleccionar de la realidad sus elementos, así como
para simplificarlos o exagerarlos. El efecto del humor no es sólo el placer del
lector ante la originalidad sino también la superación de la inercia en que le
encasilla el ejercicio de la racionalidad. Quizá sea apropiado reconocer que el
mayor mérito de la comicidad no sea tanto divertir como ofrecer inmediatamente
un punto de vista diferente, un punto de vista que los hábitos mentales
acostumbran a rechazar. Una fórmula cualitativa del humor ha de incluir agudeza
expresiva, flexibilidad mental y sensibilidad hacia el entorno.
Los chistes
gráficos de Forges crean icónica y verbalmente escenarios que ofrecen una
perspectiva diferente de la realidad, hasta el punto de aparecer ésta
distorsionada o incluso absurda. Algunos de los recursos humorísticos que
emplea son la inversión del punto de vista, la exageración y la combinación de
lógicas incompatibles.
La viñeta de la
cocina ofrece una representación costumbrista de la vida familiar y de las
tareas domésticas, con la usual estampa de sobrecarga de la mujer y holganza
del hombre. Dos series de acontecimientos colisionan, el del mundo real
(reparto desigual entre géneros) y el del mundo al que íntimamente aspira la
ama de casa, con el consejo paradójico que mentalmente da a su hija. El humor
del chiste consiste en la combinación de dos lógicas incompatibles y de la
interferencia de dos series de acontecimientos.
La viñeta de la
oficina pública aplica los recursos humorísticos de la repetición y la
inversión. La repetición es una infracción del principio de economía expresiva,
y actúa al servicio de la insistencia y la exageración; la mujer de la
historieta hace una relación extensa de sus tareas domésticas, con lo cual su
figura laboral resulta amplificada. Y se observa una inversión en el hecho de
que la inscripción del registro de “ama de casa” convierta el mundo real (las
múltiples pericias y obligaciones labores) a la horma de un mundo
administrativo no sólo simplista sino que hace socialmente invisible a la
mujer.
La viñeta de la
porteadora afgana aprovecha la interferencia de dos series. Una es la de la
dominación política de las mujeres, sometidas severamente a restricciones
sociales y a cargas laborales equiparables a la esclavitud. La otra es la voz
interior de la mujer, en la que se refugia la razón de su protesta y hace una
paráfrasis del principio cartesiano aplicado a la dominación talibán.
La viñeta de la
limpiadora es una parodia de la grandilocuencia con que se celebra el día
internacional y de sus efectos paradójicos en la reproducción de la
desigualdad. El chiste descubre que los mismos preparativos de la festividad
perpetúan la escala social y ridiculiza los fastos institucionales. El mundo
institucional y el personal colisionan de nuevo.
La última
viñeta, que presenta a una mujer que pasea por Bilbao con un libro en la mano,
no se propone propiamente un efecto humorístico; antes al contrario, comunica
un mensaje que patético, esto es, de compasión y congoja por la suerte de
mujeres demócratas. Hay que buscar su referencia contextual en las noticias
sobre atentados terroristas y, en particular, contra una librería de Bilbao
dirigida por una mujer. El texto del lema relaciona la generalidad de la
celebración con la especificidad de mujeres dedicadas a profesiones liberales
que sufren persecución política en el País Vasco. En tal reunión de extremos
radica el juego dialéctico del chiste. Gráficamente aparecen contrapuestas dos
modalidades de vida, la luminosa de las acciones democráticas y la tenebrosa
del terrorismo.
Apuntemos
también un aspecto común a todos los chistes de Forges recopilados, desde el
punto de vista del efecto humorístico. En todos ellos, el humorista plasma una
inversión del punto de vista institucional, al recordar múltiples situaciones
cotidianas que deberían desaparecer de cumplirse los objetivos de la
celebración. El contraste entre al realidad de la mujer y el objetivo propuesto
con la conmemoración es tan grande, tan obvio y tan lacerante, que mueve a
risa.
3.
Entornos de habla para el silencio
El cómic es un
género narrativo que combina imagen y texto, y en el que predomina el
componente visual. Si descomponemos esta definición en partes, conviene
destacar en primer lugar que el cómic es un género narrativo; presenta unos
personajes en unas situaciones y cuenta las historias que les suceden, con las
unidades que brinda su organización en viñeta, tira o historieta.[1]
A su vez, hemos anotado que es narración visual porque aplica los recursos
gráficos de la organización, el plano, el punto de vista, el color, el estilo
del trazo y la gestualidad del personaje.[2]
Y, finalmente, decimos que es también narración verbal porque se vale del
diálogo, la onomatopeya, la metáfora visual y la cartela.[3]
Pues bien, de estos elementos nos interesa aquí comentar lo referido a la
comunicación verbal
La comunicación
oral se produce mediante el diálogo (diversas personas se alternan en el uso de
la palabra), el monólogo (una sola persona habla y los demás escuchan) o el intrálogo
(la persona habla para sí misma, sea en voz alta —cuando está a solas— o sea
mentalmente). Esta distinción es dialogal y se refieren a la relación de los
interlocutores y su interacción en turnos de habla. El diálogo y el monólogo
suponen la presencia y participación de interlocutores, pero no así el
intrálogo o monólogo interior. En el corpus de chistes de Forges aparecen
algunas de estas formas comunicativas, el diálogo y el intrálogo, pero no el
monólogo, por ejemplo, el de un discurso público.
A) Diálogo: en
la oficina pública (1997), una ciudadana responde la pregunta del funcionario
para cumplimentar un formulario.
B) Monólogo
interior: la mujer que trabaja en la cocina (1996) o la que portea un fardo de
leña (1998) hablan para sus adentros; la primera está acompañada por la familia
y la otra trabaja en soledad.
En el caso de
la limpiadora (1999) y de la mujer del libro en la mano que va por la calle
(2000), la solución es esencialmente gráfica y, aunque también fuera coherente
incluir un intrálogo, sería un recurso sobrero. Considerando la serie de
chistes del día de la mujer, observamos dos aspectos. En primer lugar, que, a
diferencia de la mayoría de chistes de Forges, en los cuales juegan un papel
fundamental los diálogos (con su finura sociolingüística, la neonimia y la
caracterización verbal de los tipos), en esta serie la comunicación oral es una
anomalía; los personajes femeninos aparecen aislados comunicativamente y
vueltos hacia sí mismos. Y, en segundo lugar, el mensaje humorístico de los
chistes se funda en la presentación de una situación que no resulta episódico
sino duradera. La excepción a estos comentarios es el chiste de la ciudadana en
la oficina pública.
Otra forma de
clasificar la comunicación oral es la de los entornos comunicativos que se
crean. En esta clasificación se incluye el criterio dialogal ya expuesto y
otros más, como el propósito, la formalidad expresiva y las restricciones
temáticas. Son entornos comunicativos la conversación, la entrevista y la
alocución. La conversación implica interacción de los interlocutores,
alternancia en el uso de la palabra, que se usa de manera espontanea e
informal. La espontaneidad es posible porque no hay asunto fijados previamente,
y que el azar y las preferencia personales intervienen en la elección.
Informalidad significa que no hay un orden preestablecido en el tratamiento de
los asuntos y que la expresión preferible es la coloquial. La conversación no
tiene una finalidad específica ni es instrumental, pues sirve para favorecer
las relaciones personales. Son ejemplos del entorno conversacional el saludo,
la felicitación o la tertulia.
En la serie de
chistes no aparece ninguno en que se desarrolle un entorno comunicativo de
conversación, pero sí de entrevista, como sucede en el de la oficina pública
(1997). La entrevista —también denominada entrevista social o consultiva—
comparte algunos rasgos de la conversación (interacción y alternancia de turnos
de palabra) y tiene otros que le son específicos (planificación, formalidad). La
entrevista supone la previsión y la restricción temática, así como la selección
de un registro estándar. Y tiene una finalidad instrumental. En el caso
concreto del chiste, la finalidad es tramitar una documentación oficial, para
lo cual se ha de aportar una información como la de la profesión. Otros
ejemplos de entrevista son una consulta médica, una compra en una tienda o una
encuesta.
El tercer
entorno de la comunicación oral es la alocución o discurso público, que no
aparece representado en ningún chiste de la serie. La alocución es una
modalidad planificada y pautada, tanto en lo que se refiere al tema de
exposición como a las secuencias y las fórmulas expresivas. El propósito de la
alocución es satisfacer unas necesidades institucionales, como por ejemplo un
congreso científico, un plenario del Ayuntamiento o la inauguración de una
exposición artística.
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comunicación
oral |
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espontánea |
planificada |
muy planificada |
|
conversación |
entrevista |
alocución |
|
interactiva |
interactiva |
no interactiva verbalmente |
|
expresión coloquial |
expresión estándar |
expresión formal |
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diálogo |
dialogo pautado |
monólogo |
|
libertad temática |
temas prefijados |
temas vinculados al
protocolo |
|
propósito interlocutivo |
propósito instrumental |
propósito institucional |
|
ejemplo: saludo,
felicitación |
visita médica,
compra-venta |
congreso, plenario
consistorial |
|
Æ |
chiste de la oficina
pública (Forges 1997) |
Æ |
Figura 6. Esquema de los entornos o modalidades de la comunicación oral.
4.
Intercambios comunicativos e invisibilidad social
Las modalidades
discursivas resultan apropiadas a diferentes ámbitos de intercambio
comunicativo. La conversación se corresponde con el intercambio interpersonal;
la entrevista, con el ámbito del intercambio social; y la alocución o discurso
público, con la comunicación institucional.
El intercambio
interpersonal es espontáneo e informal. Establece relaciones de igualdad o
paritarias entre los interlocutores, porque no están sujetos a roles sociales.
Y se orienta a satisfacer necesidades personales, como por ejemplo el contacto
(función interlocutiva) y la expresión de las emociones (función psíquica).
Ninguno de los chistes recrea una situación de este tipo.
El ámbito de
intercambio social está condicionado por los roles de los interlocutores y las
condiciones de la entrevista. Y los interlocutores participan en estas
interacciones para satisfacer necesidades de carácter social, es decir,
finalidades técnicas, profesionales o grupales. La compra-venta, la consulta a
un asesor o la realización de un trámite son finalidades propias del
intercambio social. El chiste de la oficina pública (1997) es un ejemplo de
este tipo.
Finalmente, el intercambio
institucional está muy codificado por las normas sociales y de protocolo. Hay
restricciones en los asuntos y en las formas de su tratamiento. La relación
entre los interlocutores no es paritaria ni tampoco depende de lo roles
respectivos, sino de las instituciones que representan. Y en la serie de
chistes no hay ningún ejemplo que corresponda al ámbito institucional.
Ámbitos de intercambio
|
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interpersonal |
social |
institucional |
|
modalidad oral |
conversación |
entrevista consultiva |
alocución |
|
planificación |
- |
± |
+ |
|
diálogo |
+ |
± |
- |
|
expresión |
coloquial |
estándar |
formal |
|
propósito |
interlocutivo |
instrumental |
institucional |
|
relación de los interlocutores |
paritaria |
de roles |
asimétrica |
|
contexto del chiste |
Æ |
negociación de la
categoría laboral (1997) |
Æ |
Figura 7. Esquema de los ámbitos de intercambio la comunicación oral.
La serie de
chistes sobre el día internacional de la mujer componen un cuadro comunicativo
taciturno y silencioso, en el que los personajes femeninos están prácticamente
refugiados en sus pensamientos. No mantienen conversación con el marido ni el
compañero de trabajo. Tampoco realizan intervenciones públicas en foro alguno o
institución. La galería de viñetas presentan un ambiente silencioso y sin
ninguna visibilidad social de la mujer. Las protagonistas carecen de un rol
dominante o de prestigio, como podría ser el control de la conversación (en la
oficina) o la presidencia de un acto público.
5.
Situaciones de la desigualdad
Todas las
viñetas presentan la faceta laboral de la mujer, sea como ama de casa o como
profesional liberal, y sus penalidades, que superan las de los hombres hasta el
punto de ser en algunos casos aplastantes. El trabajo de la mujer y la
desigualdad de género son los elementos comunes de la serie: trabajo de ama de
casa y desigualdad familiar (1996), discriminación administrativo-económica
(1997) y discriminación política (1998); actividad laboral fuera de casa y
desigualdad por razón de sexo (1999); ejercicio de una profesión liberal y
coacciones políticas y atentados (2000).
La celebración
del día internacional de la mujer exalta un derecho recogido en la Constitución
española, donde se lee que los españoles “son iguales ante la ley, sin que
pueda prevalecer discriminación alguna por razón de sexo” (art. 14). Este
principio ha sido desarrollado por la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional desde 1983 en dos frentes, a) el de la igualdad de sexos y b) el
del derecho a la diferencia, que sirve par matizar el anterior (Rey
1995:12-36). El establecimiento de una equiparación o igualdad en el trato
entre sexos de modo directo (a igual trabajo, igual salario) e indirecto (a
trabajos similares, equiparaciones similares). Por su parte, el derecho a la
diferencia establece que no basta con la estricta equiparación, sino que es
preciso establecer mecanismos de compensación. Las cuotas mínimas de mujeres en
candidaturas o en puestos públicos es un tipo de acción positiva para
reequilibrar situaciones discriminatorias preexistentes y muy arraigadas. La
invisibilidad social de la mujer en altos cargos de la empresa o la política,
por ejemplo, es una de esas situaciones que se puede reequilibar con medidas
que respeten la diferencia entre géneros, precisamente para conseguir la
igualdad efectiva.
Desde el punto
de vista jurídico, la cuestión de la igualación del grupo social de la mujeres
resulta primordial, a tenor de la descripción que hace Fernando Rey: “La
discriminación sufrida por las mujeres es la más antigua y persistente en el
tiempo, la más extendida en el espacio, la que más formas ha revestido (desde
la simple y brutal violencia, hasta los más sutiles comportamientos falsamente
protectores) y la más primaria, porque siempre se añade a todas las demás”
(1995:1). Si trasladamos esta definición a la serie de Forges, hallamos
estampas actuales de muchas de esas clases de discriminación. Es la más
primaria, pues se añade a la de clase social en la vida doméstica (1996) y en
el trabajo asalariado (1999). Es la más extendida en el espacio, sea en
Afganistán (1998) o Euskadi (2000). Y es la más sutil, pues bajo la
calificación administrativa de ama de casa se encubre una responsabilidad
laboral diversa y que, sin embargo, no está valorada ni remunerada (1998).[4]
6.
Agenda, tematizacion. literatura de papelera
La aparición de
escritos de opinión (editorial, chiste gráfico, etc.) sobre la mujer en su día
internacional es una cuestión de agenda periodística.[5]
La agenda del medio de comunicación es un programa de asuntos que pueden ser
tratados, ya sea de modo regular y prefijado, ya sea de modo discrecional,
según marque un calendario o aconsejen los acontecimientos. La tematización es
el efecto que crea en la audiencia la agenda periodística, al proponer y
desarrollar un tópico que es interpretado, debatido y asimilado como un
referente en su imaginario colectivo. No hay una conexión mecánica entre agenda
y tematización, entre producción mediática y creación de opinión, pero sí una
notable capacidad de influencia.
La serie de
chistes sobre el día de la mujer son una muestra de agenda periodística. El
humorista, en su sección fija de opinión gráfica, acude cada año a la cita que
se marca. Y colabora críticamente para que la celebración sea un motivo de
progreso en la igualdad de los géneros. Su crítica ataca sarcásticamente
algunos estereotipos de la condición femenina, como su vocación y obligación en
las tareas familiares (1996), la dependencia de las mujeres casadas de sus
maridos (1998), la mayor dependencia para su subsistencia hacia sus familiares
(1998), la debilidad física o la inferioridad laboral de la mujer (1999) o la
protección social que paternalistament recibe la mujer (2000). Estas falsas
creencias, que ideológicamente se usan para la dominación de género, aparecen
tratadas en la serie de chistes.
Probablemente,
todos ellos tienen en la audiencia un efecto humorístico y, quizá, también contribuyen
a crear opinión. Uno de ellos, sin embargo, ha tenido una recepción especial,
ha sido reproducido y difundido por los propios lectores mediante la
distribución de copias y su exhibición en tablones de anuncios. Ha suscitado un
debate intenso sobre la condición social de la mujer y ha ofrecido una
argumentación aplastante. Es decir, ha tematizado. Nos referimos al chiste de
la oficina pública (1997), en el que la mujer negocia su categoría laboral. Se
trata de una negociación semántica, que podría desembocar en un precedente
administrativo y jurídico para las amas de casa. La mujer declara que es
limpiadora, cocinera, doncella, costurera, planchadora, niñera, maestra,
telefonista, recepcionista, choferesa, psiquiatra, enfermera, puericultora,
economista, matemática, intendente, sensual geisa y amante. El resultado, sin
embargo, es más que decepcionante, desolador. Tal como responde el funcionario,
no cabe la inscripción material de la larga relación de ocupaciones. Y, lo que
es más importante, no corresponde el reconocimiento social de esta
capacitación. La negociación ha concluido sin ningún avance. En el documento
oficial registra la expresión laboral de un estereotipo sobre la mujer,
connotado por la baja cualificación de una actividad doméstica y reproductiva,
esto es, la de “ama de casa” o mujer dedicada a “sus labores”.
¿A qué se debe
la enorme atención que ha merecido el chiste de Forges? Sin duda, a que está
inspirado y que proclama un mensaje al que la opinión pública es receptiva.
Pero, más allá de esta obviedad, buscamos una razón técnica del fenómeno
tematizador. Para ello remitimos a la distinción de dos géneros de discursos,
los de literatura de librería y de papelera (Laborda 2001). La literatura de
librería es un tipo de producción escrita en la que entran las publicaciones
periódicas (diarios y revistas) y de referencia (diccionarios, enciclopedias,
guías, manuales, etc.). A su vez, la literatura de papelera se nutre de
publicaciones comerciales e institucionales, como por ejemplo prospectos,
octavillas, anuncios, carteles o programas. La literatura de librería es venal;
la de papelera, gratuita. La de librería se halla a disposición de los lectores
en quioscos, librerías y bibliotecas. La de papelera sale al encuentro del
lector y brinda al paseante el mensaje de un cartel o el último prospecto,
depositado en su buzón particular o sobre un mostrador público o bien repartido
en mano. La literatura de papelera es más visible que la de librería, pero, a
diferencia de ésta, no se conserva ni hay manera de poderla consultar tiempo
después y su vigencia decae rápidamente. Hay más oposiciones. La literatura de
librería se atiene a un orden argumentativo más riguroso, un orden deliberativo
que permite la réplica. La de papelera acoge un orden epidíctico y apologético,
sin apenas margen para la refutación.
Pues bien, una
explicación del éxito del chiste de Forges está en haber pasado de ser una
producción de librería a circular como un mensaje de papelera. Se ha convertido
en un mensaje con mucha visibilidad, fotocopiado, repartido, comentado y
clavado a la pared con chinchetas o enmarcado y colgado con más cuidado. El
tiempo de exhibición depende de factores personales, para luego desaparecer en
una carpeta o ir a parar a la papelera. Pero es un chiste que ha traspasado los
límites de su creación y de la agenda, y se ha convertido en material de
inusitada circulación y de debate, es decir, de tematización. Y, para concluir,
podemos recordar que el éxito del chiste de la profesión de la mujer no se debe
a que trate de superar una injusticia. Tampoco se debe a que intente evitar una
discriminación. Ni, tampoco, que reclame más condiciones de igualdad con los
hombres, comenzando por la inscripción realista de la profesión. No es todo
ello, no es tanto ello como la de contribuir a que haya un cambio cultural, un
cambio en el imaginario colectivo sobre los géneros, un cambio simbólico de la
percepción de la mujer trabajadora, por ejemplo, el ama de casa.
7.
Bibliografia
Fabra, M. L. (1996): Ni resignades ni submises. Tècniques de grup per a la socialització assertiva de nenes i nois, Barcelona: ICE, Universitat Autònoma de Barcelona.
Fernández Díaz, N. (2000): La violencia sexual contra la mujer y su representación en la prensa española, 1989-1993, tesis doctoral microfilmada, Barcelona: Universitat de Barcelona.
Fernandez Garrido, M. (1997): “La discriminació femenina”, en Federació Catalana d’Organitzacions no Guvernamentals pels Drets Humans (1997): Anuari 1997, Barcelona: Federació catalana d’ONGs, 41-58.
Forges (1996): “Hija mía…”, El País, 08-03-96, pág. 12.
— (1997): “¿Profesión?”, El País, 07-03-97, pág. 12.
— (1998): “Pienso, pero…”, El País, 07-03-98, pág. 12.
— (1999): “Día internacional de la mujer”, El País, 07-03-99, pág. 14.
— (2000): “Día internacional de la mujer…en general”, El País, 08-03-00, pág. 14.
Gutierrez, B. (2001): “Entrevista a Forges”, Barcelona y m@s, 20-11-01, pág. 17.
Gutierrez, S. (1999): “¡Buenas!”, en Argente, J. et alii, Homenatge a Jesús Tuson, Barcelona: Empúries, 131-143.
Laborda, X. (2001): Comunicació institucional i literatura de paperera, Valencia-Barcelona, Eliseu Climent Editor.
— (1999): “Homenatges institucionals i literatura de paperera”, Anuari de Filologia, Universitat de Barcelona, XXI G, número 9, 46-55.
— (1996): Retórica interpersonal. Discursos de presentación, dominio y afecto, Barcelona, Octaedro.
Rey Martínez, F. (1995): El derecho fundamental a no ser discriminado por razón de sexo, Madrid: McGraw-Hill.
Rivada, J. et alii (1998): “Sharing housework”, T. E.: Trabajadoras/es de la enseñanza. Treballadors/es de l’ensenyament, CC OO, febrero de 1998.
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[1] El cómic consta
de viñetas, tiras e historietas. Éstas son sus tres formas de organización, que
van de lo más simple a lo más complejo. Se denomina viñeta a cada imagen que
aparece encuadrada en un rectángulo. Un chiste gráfico suele consistir en una
sola viñeta; el chiste gráfico se distingue también por tener un contenido
humorístico o irónicamente crítico. La viñeta es un plano o forma de presentar
la realidad; por ejemplo, desde muy cerca (primer plano) o desde lejos
(panorámica). A su vez, la tira es el conjunto de viñetas que están en la misma
línea. La tira cómica suele aparecer en diarios y revistas. Finalmente, la
historieta es un conjunto de viñetas que presenta un relato, es decir, que
tiene un planteamiento, un nudo y un desenlace.
[2] El plano es la
selección de la realidad que aparece en la viñeta; según sea la menor o mayor
amplitud del campo visual, cabe distinguir entre los planos de detalle, primer
plano, medio, americano, general y de panorámica. El punto de vista es el lugar
desde donde se contempla la acción. Se pude observar esa realidad de manera
frontal o bien desde arriba (picado) o desde abajo (contrapicado). En lo que a
fecta al color y el estilo gráfico, es común observar que el uso del color
tiene una función que va más allá de la vistosidad de la ilustración, ya que
puede expresar estados de ánimo de los personajes o el tono de la historia. Del
mismo modo, el tipo de trazos y el estilo del dibujo también tienen un
significado narrativo. Un último recurso gráfico es el referido a la
gestualidad de los personajes, como el ademán, la expresión facial, la postura
corporal, elementos éstos de la comunicación no verbal que transmiten mucha
información de la historia. Las unidades de organización (viñeta, etc.) vienen
indicadas en la nota anterior.
[3] Los diálogos de
los personajes aparecen encuadrados en los globos o bocadillos que salen de la
boca del personaje. Las onomatopeyas, que sugieren el sonido de un objeto o una
acción, economizan viñetas. Las metáforas visuales son imágenes que sustituyen
palabras o frases y cumplen una función dramática. Los textos de cartela no
pertecen a los personajes sino al narrador; y tienen una función descriptiva
(situación, lugar y època) o narrativa (hechos sucedidos fuera del campo de las
viñetas).
[4] Como referencia
al vivo debate sobre la discriminación de la mujer en la vida familiar (tareas
domésticas, cuidado de niños, enfermos y ancianos), anotamos tres noticias
recientes de un mismo rotativo, El País.
Redaccción, “Los hombres trabajan en casa cinco veces menos que las mujeres”
(17-01-02, p. 26). M. Noguer, “CC OO señala que el 92% de los ancianos con
invalidez son atendidos por sus familias” (19-01-02, Cat/5). V. Navarro, “La
familia en España”, (19-01-02, p. 14).
[5] En el período de la serie de Forges hallamos, justamente en los mismo días de publicación de sus chistes, los editoriales “Afganas y españolas” (07-03-89) y “ETA no se abstiene” (08-03-00), con una relación directa con el tema y el contenido de los chistes.