editor, Xavier Laborda Gil

 

Trasobares,

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Iglesia de la Asunción

 

 

 

 

Retablo mayor del último tercio del s. XVI, con pinturas y tallas. Es obra del pintor Jerónimo VicenteVallejo Cosida (circa 1515-1592).

El retablo está adornado de relieves de madera, con temas renacentistas, y columnas abalaustradas, de orden jónico.

 

 

           

 

 

Virgen del Capítulo, imagen románica del s. XIII tallada en madera.

La Asunción.

 

 

 

 

Pintura del frontón que corona el retablo.

 

 

        

 

 

Anunciación

Muerte de María

 

 

 

 

Visitación

 

 

 

 

Adoración de los Reyes Mayos

 

 

           

 

 

Resurrección de Jesús

Ascensión

 

 

 

 

Pentecostés

 

 

          

 

 

Visitación de la Virgen a Santa Isabel

San Roque y su perro

 

 

           

 

 

La Virgen y el Niño

San Martín de Tours reparte su capa

 

 

                        

 

 

San Juan Evangelista

San Cristóbal

 

 

           

 

 

 

 

 

    

 

 

 

 

 

 

 

La Virgen del Capítulo

 

 

 

 

“El retablo de Trasobares presenta una traza acorde con lo que en esas fechas se estaba haciendo en la capital aragonesa -a la manera del retablo titular (1565-1567) de Perdiguera- pero que, en cierto modo, resulta innovadora en el contexto de la producción del pintor. Recurre al uso del orden gigante para unificar los dos niveles inferiores del cuerpo a la par que incorpora dos calles suplementarias de relieves en los laterales, no previstas en el contrato. Tanto las proporciones como el efecto general destacan por su armonía y se integran de modo perfecto en la arquitectura de la capilla mayor. La talla de la Virgen que ahora preside el mueble data de 1794, pero la titular renacentista aún permanece en el templo.

“Lo más interesante del mueble son las tablas. Las del cuerpo narran un completo ciclo mariano -Anunciación, Nacimiento, Adoración de los Magos, Resurrección, Ascensión, Pentecostés y Dormición de María- presidido en el ático por el Padre Eterno. La única pintura conservada del banco representa a San Bernardo y San Benito. Algunas de ellas, como la Epifanía y la Anunciación, son espléndidas y figuran entre lo más sobresaliente de la producción de Jerónimo Cósida. El artista se decanta aquí por composiciones rotundas y bien asentadas, en las que consigue equilibrar figuras y espacio con un efecto más monumental que en Calcena. Además, la reciente limpieza ha restituido toda la intensidad original al vibrante y luminoso colorido de estos paneles, fundamentales para el estudio de su etapa madura.

“La obra dispuso de puertas de lienzo, añadidas unos años después (ha. 1580-1590). Pensamos que las financió una abadesa de la familia turiasonense Muñoz Garcés, cuya heráldica acompaña a la representación de la donante, retratada en la parte baja. Enajenadas hace unos años, las fotografías antiguas permiten constatar que incluían episodios marianos vinculados al dogma concepcionista: Abrazo ante la Puerta Dorada -con el retrato genuflexo de la abadesa-, Inmaculada Concepción y Natividad de la Virgen en el lado del Evangelio, y Anuncio a San Joaquín, Árbol de Jesé y Asunción de María en el de la Epístola.

“La renovación del templo monástico y su ajuar litúrgico se completó con la construcción de un órgano, un elemento fundamental para el desarrollo del culto que en Aragón cobró una gran importancia a partir de las décadas finales del siglo XV. Confiado en 1573 a Guillaume de Lupe, un destacado organero francés con taller en Tarazona, su estado actual obedece a las reformas introducidas en el siglo XVIII, si bien la caja y la cañutería mantienen elementos muy significativos del instrumento original.

“Entre los valiosos restos de retablos restaurados en fecha reciente y recuperados para su instalación en la sala-museo anexa al templo sobresalen una lnmaculada -74 cm- y una Coronación de la Virgen de considerables dimensiones -184,5 x 152 cm- que, con certeza, proceden del retablo que en 1605 estaban haciendo para Trasobares el escultor Juan Miguel Orliens y su cuñado, el ensamblador Beltrán de Iribarne. Estas piezas muestran las características formas clasicistas algo blandas que definen el estilo temprano del artífice oscense, cuando todavía estaba muy preocupado por crear imágenes contenidas y de proporciones correctas, ajenas en parte a los excesos en clave heroica de otros maestros de su generación.”

 

Jesús Criado Mainar (“Las artes plásticas en la comarca del Aranda en la época del Renacimiento”, en J. Hernández, J, Millán, A. Serra, Comarca del Aranda, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2001, p. 189-192)

 

 

 

 

 

 

 

 

Tallas de madera, depositadas en la sacristía

 

 

 

Ermita de San Cristóbal

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

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