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DEBBY LERMA, FUNDADORA DE MUJERES DE NEGRO POR LA PAZ EN
ISRAEL "Hacemos de los hijos criminales de guerra"
LA VANGUARDIA - 03.34 horas - 07/06/2002
IMA SANCHÍS
Basta?
-Sí, ¡basta ya! a la ocupación
del pueblo palestino.
-¿Y quién lo grita?
-Centenares de mujeres en distintos puntos de Israel y
del mundo lo gritamos en silencio y vestidas de negro una vez por
semana.
-¿Desde cuándo?
-Desde el
comienzo de la primera "intifada". Cuando tres grupos
de mujeres de Jerusalén, Tel Aviv y Haifa decidimos que
era muy importante que una voz diferente se alzara para decir a
nuestro gobierno que había que poner fin a la ocupación
y para decir al pueblo palestino que estábamos con ellos
en la necesidad de establecer el Estado palestino junto al Estado
de Israel.
-¿Qué diferencia su voz de otras
voces?
-Es una voz de mujeres que dice a un gobierno
militarista de hombres: "Habéis llevado a nuestro
pueblo, Israel, a una situación de deterioro y estáis
destruyendo sin pudor a otro pueblo. Nosotras no queremos
construir así nuestra sociedad. Tenemos un futuro que
compartir con el pueblo palestino".
-¿Alguien
les escucha?
-El pasado diciembre se manifestaron más
de 140 grupos de mujeres de negro por la paz en todo el mundo,
¿sabe lo importante que es eso?
-En Israel no son
muchas.
-Veinte grupos en distintas ciudades que semana
tras semana, desde hace 15 años, estamos ahí cada
viernes. Nos hemos convertido en un concepto y eso nos da una
fuerza que no se puede obviar, aunque nos insulten y nos tiren
tomates, huevos, lechuga... La ensalada le llamamos nosotras.
-¿Y cómo lo soportan?
-Con humor,
siempre bromeamos con el ingrediente que nos falta para tener la
ensalada completa; y también con emoción, porque
casi cada viernes hay una mujer que se nos acerca y nos dice por
lo bajo: "Está bien lo que ustedes hacen, yo quisiera
poder...".
-¿Es cuestión de querer?
-Sí, y yo se lo digo y a la semana siguiente ahí
está, primero un poco amedrentada y luego, al darse cuenta
de que tiene voz, el orgullo va creciendo. ¿Sabe?, el día
que apareció mi hija fue un gran día para mí,
porque nosotras no luchamos por los palestinos...
-¿Luchan
por ustedes?
-Exacto, porque lo que estamos haciendo
ahora los israelíes es destruirnos a nosotros mismos,
estamos convirtiendo a nuestros hijos, nuestro futuro, en
criminales de guerra.
-Esa visión es muy poderosa.
-Es la realidad. Cuando ustedes ven en televisión
ese israelí destruyendo casas o impidiendo que una madre
con su niño herido llegue al hospital, para ustedes es un
soldado, pero para nosotras es el amigo de mi hijo, mi vecino, el
hijo de mi cuñada... ¡son nuestros hijos!
-¿Tienen
contacto con las mujeres palestinas en Palestina?
-En el
grupo Bat Shalom, que significa "la hija de la paz",
trabajamos con mujeres palestinas e israelíes y hemos
creado una declaración conjunta contra la ocupación
que la ONU ha convertido en resolución y que llama a la
participación de mujeres en todas las negociaciones de paz
en zonas de conflicto.
-No acabo de ver la eficacia a
todo esto.
-A mediados de los años 90 un
movimiento de mujeres llamado Las Cuatro Madres se levantó
para decir basta, queremos que nuestros hijos abandonen Líbano
y vuelvan a casa. La derecha todavía culpa a aquellas
cuatro madres -cuyos hijos murieron en Líbano y que no
pararon hasta ser multitud- de la retirada de Barak. Una fuerza
numerosa puede cambiar las cosas.
-¿Por qué
tuvo hijos en un país en guerra?
-Pensamos que el
conflicto se resolvería antes de que nuestro hijo tuviera
edad de ir al Ejército. Pero no sólo fue al
Ejército, sino que decidió apuntarse a una unidad
de combatientes. Cuando terminó el servicio militar se fue
del país.
-¿Realizan alguna acción
para hacer reflexionar a esos jóvenes?
-Sí,
tenemos un grupo de mujeres que registran y difunden lo que
ocurre en las barreras militares que cierran la entrada y salida
de las ciudades palestinas y los accesos a las carreteras, y
tratan de convencer a los soldados de que dejen de actuar como lo
hacen.
-¿Cómo lo hacen?
-Hay
unidades que cumpliendo órdenes cometen asesinatos
extrajudiciales. Parte de esos jóvenes se dedica a demoler
casas y deja a las familias con lo puesto. También arrasan
plantaciones, que es la base de la subsistencia agrícola
de los palestinos y, en una región donde el agua es
escasísima, tapan los pozos. A diario toman decisiones de
vida o muerte.
-¿Los soldados que controlan las
barreras?
-Sí, ellos deciden si los enfermos
llegan o no al hospital. Muchas mujeres dan a luz en las barreras
y parte de ellas o de sus bebés mueren allí mismo.
Son esos soldados los que destrozaron Jenín, y son
nuestros hijos.
-¿Acabarán expulsando a los
palestinos?
-En Jerusalén demuelen las casas de
los palestinos para construir nuevos barrios israelíes. En
cuanto nos enteramos vamos allí y nos ponemos delante de
la casa. Los sábados reconstruimos casas de palestinos.
Cuando hay recogida de aceitunas acompañamos a las
palestinas para que las dejen trabajar.
-¿Qué
podemos hacer desde aquí?
-Presionar a sus
gobiernos mediante las ONG para que pidan un cambio político
a nuestro gobierno y a la política partidista de Bush; y
exigir una presencia internacional para proteger al pueblo
palestino. No nos dejen solas.
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